Distribución de la intensidad de entrenamiento en atletas de resistencia aeróbica durante una temporada

El desarrollo de atributos fisiológicos, neuromusculares y psicológicos necesarios para competir en deportes de resistencia aeróbica de élite requiere una considerable preparación a lo largo de varios años. Entre los distintos enfoques empleados para lograr una adaptación óptima, niveles apropiados y distribución de la intensidad, volumen y frecuencia de las sesiones de entrenamiento son requisitos previos para el éxito (1). En este contexto, al planificar el volumen total de entrenamiento, la intensidad debe aumentarse cuidadosamente para optimizar aún más las respuestas fisiológicas, biomecánicas y psicológicas clave (2–5). Por estas razones, las distribuciones de intensidad de entrenamiento (TID) de atletas de resistencia aeróbica de élite han sido analizadas extensamente en las últimas décadas (5–34), con el objetivo de caracterizar las proporciones de entrenamiento a diferentes intensidades óptimas durante una sesión de entrenamiento, un mesociclo o macrociclo, o toda la temporada.

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En este sentido, numerosos investigadores, entrenadores y federaciones deportivas han propuesto una variedad de modelos que describen las diferentes zonas de intensidad del ejercicio. Un modelo de tres zonas, es decir, Zona 1 (Z1; baja intensidad), Z2 (intensidad moderada) y Z3 (intensidad severa), se emplea con mayor frecuencia en investigaciones diseñadas, por ejemplo, para evaluar la relación dosis-respuesta entre intensidad y adaptación. La delimitación de estas tres zonas ha involucrado varios límites relacionados ya sea con aspectos máximos (por ejemplo, frecuencia cardíaca máxima o consumo de oxígeno máximo) o submáximos (por ejemplo, lactato sanguíneo o umbrales ventilatorios, potencia crítica, etc.)(35). Con mayor frecuencia, se han empleado indicadores internos (por ejemplo, frecuencia cardíaca, niveles de lactato sanguíneo) (14, 25, 26, 28–32, 36–39), subjetivos (es decir, percepción subjetiva del esfuerzo; RPE) (16) o indicadores externos de carga (por ejemplo, potencia de salida y ritmo de carrera) (6, 7, 18, 19, 21, 34, 39–41) para definir Z1, Z2 y Z3 (Figura 1). Sin embargo, actualmente no hay criterios estándar para distinguir entre estas diferentes zonas.

Además de la delimitación de las diferentes zonas de intensidad del ejercicio principalmente en función de parámetros fisiológicos, estudios más recientes han comenzado a emplear el ritmo de carrera objetivo individual de los atletas en este contexto (18–20, 36, 40). Por ejemplo, para corredores, Z1 se puede definir como <85%, Z2 como 85–95%, y Z3 como >95% de este ritmo objetivo (18–20). Una razón para adoptar este enfoque es que tanto factores internos (por ejemplo, el sistema nervioso central, características biomecánicas y sistema cardiopulmonar del atleta) como factores externos (por ejemplo, condiciones ambientales y la estrategia empleada durante la competición) influyen en el rendimiento y, por lo tanto, las mediciones de laboratorio de parámetros fisiológicos por sí solas no son indicadores precisos del rendimiento competitivo (18).

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La presente revisión examina análisis retrospectivos de la distribución de la intensidad del entrenamiento (TID), es decir, la proporción de entrenamiento a una intensidad moderada (Zona 1, Z1), intensidad pesada (Z2) y severa (Z3) por parte de atletas de resistencia aeróbica de élite de clase mundial durante diferentes fases de la temporada. Además, se discuten las posibles implicaciones de los hallazgos para la investigación en este campo, así como para el entrenamiento de estos atletas. En total, se incluyeron 175 TID, de los cuales 120 cuantificaron la intensidad del ejercicio en función de la frecuencia cardíaca y midieron el tiempo en zona o utilizaron variaciones del enfoque de objetivo de sesión, con demarcación de zonas de intensidad del ejercicio basadas en parámetros fisiológicos. Notablemente, el 49% de los TID eran estudios de casos individuales, predominantemente relacionados con el esquí de fondo y/o el biatlón. Ochenta y nueve TID fueron piramidales (Z1 > Z2 > Z3), 65 polarizados (Z1 > Z3 > Z2) y 8 “umbral” (Z2 > Z1 = Z3). Sin embargo, estos números relativos variaron entre deportes y las fases particulares de la temporada. En el 91% (n = 160) de los TID, más del 60% del ejercicio de resistencia aeróbica fue de baja intensidad. Independientemente del enfoque de cuantificación o la fase de la temporada, se encontró que los ciclistas y nadadores realizaban una menor proporción de ejercicio en Z1 (<72%) y una mayor proporción en Z2 (>16%) que los atletas involucrados en triatlón, patinaje de velocidad, remo, carrera, esquí de fondo o biatlón (>80% en Z1 y <12% en Z2 en todos estos casos). Para la mayoría de los atletas, su proporción de ejercicio de intensidad pesada a severa fue mayor durante el período de competición que durante la fase preparatoria, aunque con considerable variabilidad entre deportes.

En conclusión, la literatura existente en esta área no permite llegar a conclusiones generales. Los métodos utilizados para la cuantificación varían ampliamente y, además, a menudo falta información contextual sobre el modo de ejercicio, las condiciones ambientales y los aspectos biomecánicos del ejercicio. Por lo tanto, recomendamos un enfoque más integral en futuras investigaciones sobre las TID de atletas involucrados en diferentes deportes de resistencia aeróbica.

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Referencia completa:

Sperlich B, Matzka M, Holmberg HC. The proportional distribution of training by elite endurance athletes at different intensities during different phases of the season. Front Sports Act Living. 2023 Oct 27;5:1258585. doi: 10.3389/fspor.2023.1258585.

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