En el fútbol profesional moderno, la interpretación de la carga física durante los partidos depende en gran medida de cómo se definen las zonas de velocidad, aceleración y desaceleración. Tradicionalmente, se han utilizado umbrales fijos para clasificar esfuerzos de baja, alta o muy alta intensidad, así como acciones de sprint, aceleraciones y desaceleraciones. Sin embargo, este enfoque puede ocultar diferencias importantes entre jugadores, ya que una misma velocidad absoluta puede representar una exigencia moderada para un futbolista y una carga muy elevada para otro.
La individualización de los umbrales de velocidad permite ajustar la lectura del rendimiento a las capacidades reales de cada jugador. Al considerar indicadores fisiológicos como el segundo umbral de lactato, la velocidad pico incremental y la reserva anaeróbica de velocidad, la carga externa se interpreta de forma más próxima a la realidad individual. Esto resulta especialmente relevante porque las distancias recorridas en zonas de alta intensidad pueden sobrestimarse o infravalorarse cuando se aplican puntos de corte arbitrarios. En la práctica, los umbrales individualizados mostraron diferencias claras frente a los fijos: se registraron mayores distancias en carrera de baja velocidad, carrera de muy alta velocidad, esfuerzos de muy alta intensidad y sprint, mientras que la distancia en carrera de alta intensidad fue menor. Este cambio no implica que los jugadores corran necesariamente más, sino que las mismas acciones se redistribuyen de manera distinta cuando se evalúan según la capacidad fisiológica de cada futbolista.
Una de las aportaciones más importantes es que la velocidad de sprint medida con un umbral fijo puede resultar poco precisa. Un valor absoluto como 25,2 km/h no representa la misma intensidad relativa para todos los jugadores, ya que depende de su velocidad máxima real. Por ello, el uso de zonas individualizadas ofrece una evaluación más justa de la carga de carrera y puede mejorar la planificación del entrenamiento, el control de la fatiga y la prevención de sobrecargas.
La situación es diferente en aceleraciones y desaceleraciones. Aunque podría pensarse que individualizar también estas acciones aportaría mayor precisión, los resultados indican que los umbrales basados únicamente en la capacidad máxima de acelerar o desacelerar generan zonas de alta intensidad casi vacías. Las aceleraciones y desaceleraciones de mayor intensidad fueron mucho menos frecuentes con el método individualizado, lo que reduce su utilidad práctica para el seguimiento diario. Además, la variabilidad partido a partido fue más estable con los umbrales arbitrarios en estas variables, especialmente en las zonas más exigentes.
La variabilidad aumentó conforme se elevó la intensidad de las acciones. Las distancias de sprint fueron más variables que las carreras de menor intensidad, aunque esta variabilidad se redujo al emplear umbrales individualizados de velocidad. En cambio, las aceleraciones y desaceleraciones extremas mostraron una variabilidad mucho mayor cuando se individualizaron.
La aplicación más útil es combinar ambos enfoques: umbrales individualizados para las zonas de velocidad y umbrales fijos para aceleraciones y desaceleraciones. Esta estrategia permite una lectura más precisa, estable y aplicable de las demandas físicas del fútbol profesional.
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Referencia completa del artículo:
Antenucci L, Schmidt C, Malatesta D. Comparing Match-Related Physical Performance Using Arbitrary and Individual Running Speed, Acceleration, and Deceleration Zones in Professional Football Players (Part 1). J Strength Cond Res. 2026 May 29. doi: 10.1519/JSC.0000000000005545.






