El crecimiento muscular inducido por el entrenamiento de fuerza depende de la interacción entre la síntesis y degradación de proteínas, la remodelación estructural y la capacidad del músculo para adaptarse a cargas mecánicas repetidas. Aunque aumentar progresivamente el volumen de entrenamiento es una estrategia habitual para mantener el estímulo hipertrófico, sigue existiendo incertidumbre acerca de si incrementos muy grandes y bruscos pueden superar la capacidad adaptativa del músculo y reducir las ganancias esperadas. La evidencia previa sugiere una relación dosis-respuesta entre volumen e hipertrofia, pero también indica rendimientos decrecientes cuando el número de series semanales se eleva considerablemente.
En personas ya entrenadas, esta relación parece especialmente compleja. Algunos estudios han observado mayores ganancias musculares con volúmenes elevados, mientras que otros muestran adaptaciones similares pese a diferencias importantes en el número de series realizadas. Esto ha llevado a proponer una posible relación en “U invertida”, según la cual aumentar el volumen favorecería inicialmente la hipertrofia, pero un exceso podría incrementar la degradación proteica, comprometer la recuperación y limitar finalmente el crecimiento muscular.
Para explorar esta posibilidad, se compararon durante ocho semanas dos incrementos del volumen habitual de entrenamiento del cuádriceps en personas con experiencia previa en fuerza: un aumento moderado del 20% y un incremento muy elevado del 120%. Cada participante entrenó una pierna con cada estrategia, lo que permitió reducir considerablemente la influencia de las diferencias individuales. El protocolo de alto volumen alcanzó aproximadamente 33 series semanales frente a 18 series en la condición moderada, generando una diferencia muy marcada en la carga total acumulada.
A pesar de esta gran diferencia de volumen, ambas estrategias produjeron aumentos significativos y similares del área de sección transversal del vasto lateral. No se detectó una interacción significativa que indicara una mayor o menor hipertrofia con el incremento del 120%. La pequeña diferencia observada entre protocolos fue próxima al propio error de medición ecográfica, por lo que no puede considerarse una evidencia sólida de superioridad del volumen más elevado.
Tampoco se observaron aumentos significativos en el tamaño de las fibras musculares ni modificaciones relevantes en la longitud fascicular, ángulo de penneación, células satélite o contenido mionuclear. La ausencia de cambios microscópicos, pese al aumento del tamaño muscular global, podría estar relacionada con la menor sensibilidad y mayor variabilidad de las biopsias musculares, especialmente en personas previamente entrenadas.
Desde el punto de vista molecular, el volumen extremadamente elevado tampoco provocó el desequilibrio catabólico que cabría esperar si se hubiera superado la capacidad de adaptación muscular. La mayoría de los marcadores relacionados con señalización anabólica, regulación de la traducción proteica, sistema ubiquitina-proteasoma, autofagia y actividad de calpaínas evolucionaron de forma similar con ambos volúmenes. Incluso cuando aparecieron diferencias puntuales en determinados marcadores, estas no se acompañaron de diferencias en hipertrofia.
En conjunto, estos resultados cuestionan la idea de que un incremento brusco y muy elevado del volumen de entrenamiento necesariamente perjudique el crecimiento muscular en personas entrenadas. Sin embargo, realizar aproximadamente el doble de series tampoco proporcionó una ventaja hipertrófica detectable. Por tanto, aumentar drásticamente el volumen puede ser tolerado sin comprometer la adaptación, pero supone mucho más trabajo sin una evidencia clara de beneficio adicional. Los resultados deben circunscribirse a personas recreacionalmente entrenadas y a intervenciones relativamente cortas, por lo que no permiten establecer un límite universal de volumen ni extrapolar directamente las conclusiones a atletas de fuerza de alto nivel.
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Referencia completa del artículo:
Camargo JBB, Bittencourt D, Michel JM, Silva DG, Bergamasco JGA, Berry AC, Tiede DR, Lewis D, Nacafucasaco ETA, Ferrari O, Melo ACC, Iasulaitis M, Rebelatto M, Roberts MD, Libardi CA. Large increases in resistance training volume do not impair muscle hypertrophy or anabolic-catabolic molecular signaling in trained individuals. J Appl Physiol (1985). 2026 Jul 16. doi: 10.1152/japplphysiol.00284.2026.






