El ejercicio físico actúa como una señal sistémica capaz de coordinar respuestas entre múltiples órganos. Parte de sus beneficios metabólicos depende de moléculas liberadas a la circulación —proteínas, péptidos, lípidos y metabolitos— que funcionan como mensajeros entre tejidos. Estas “exerkines” pueden favorecer la remodelación del tejido adiposo, mejorar el manejo de la glucosa por el músculo esquelético o modular procesos neuroinflamatorios. Sin embargo, estas señales no son uniformes: la intensidad parece determinar qué moléculas aparecen en sangre, desde qué tejidos proceden y sobre qué órganos pueden actuar. Esto podría explicar por qué esfuerzos muy breves e intensos generan adaptaciones metabólicas comparables a sesiones más prolongadas.
La comparación entre ejercicio interválico de sprint (SIE) y ejercicio de intensidad moderada (MIE) muestra diferencias marcadas. Tras el SIE se modificó aproximadamente una cuarta parte de las casi 3.000 proteínas plasmáticas detectadas, mientras que el MIE produjo cambios proteómicos mucho más modestos y tardíos. El patrón metabólico también fue diferente: el SIE provocó incrementos inmediatos de lactato, piruvato, malato y Lac-Phe, reflejando una elevada demanda glucolítica, del ciclo de Krebs y del recambio de ATP. Posteriormente aumentaron diversos ácidos grasos, sugiriendo una transición hacia un mayor metabolismo lipídico durante la recuperación. En cambio, el ejercicio moderado generó una respuesta más retrasada, con participación de factores endocrinos hepáticos como IGFBP1 y follistatina. Estas diferencias persistieron en buena medida después de ocho semanas de entrenamiento, indicando que dependen especialmente de la intensidad relativa del estímulo.
La intensidad también parece modificar la comunicación entre órganos. El músculo esquelético mostró una liberación de proteínas dependiente de la intensidad, mayor tras estímulos que simulaban SIE. Paralelamente, el plasma obtenido inmediatamente después del ejercicio intenso provocó una profunda remodelación transcriptómica en adipocitos humanos, mientras que el plasma posterior al ejercicio moderado indujo cambios mucho menores. Entre las vías activadas destacaron las relacionadas con respuesta hormonal, catabolismo y disponibilidad de nutrientes, apoyando al tejido adiposo como uno de los principales receptores de las señales circulantes generadas por el ejercicio intenso.
Un aspecto especialmente relevante es la posible relación con la salud cardiometabólica. Al integrar las proteínas reguladas por el ejercicio con grandes bases de datos poblacionales, numerosas proteínas aumentadas preferentemente tras SIE se asociaron con menor riesgo de trastornos metabólicos, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades circulatorias. Esta asociación no demuestra causalidad, pero plantea un mecanismo atractivo: la repetición de exposiciones breves a un secretoma enriquecido en señales potencialmente protectoras podría contribuir a las adaptaciones sistémicas del ejercicio de alta intensidad.
En conjunto, la intensidad emerge como una variable biológica capaz de modificar profundamente el “lenguaje molecular” del ejercicio. El SIE produce una señal circulante más amplia, rápida y diversa que el ejercicio moderado, involucrando músculo, hígado y tejido adiposo. Esto ofrece una explicación molecular plausible para su elevada eficiencia temporal. No obstante, la interpretación debe ser prudente: las muestras fueron pequeñas y predominantemente masculinas, no siempre pudo separarse el efecto de la intensidad del de la duración, y todavía resulta difícil determinar con precisión el origen y el destino de muchos metabolitos circulantes.
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Referencia completa del artículo:
Olsen L, Botella J, Barrows D, Romero E, Baird K, Katayama M, Kilic E, Peralta C, Zanou N, Sanford H, Farrell L, Axelrod CL, Plucińska K, Walker J, Yan L, Fredrickson K, Pourquie O, Robbins JM, Vinogradova EV, Molina H, Place N, Kirwan JP, Zierath JR, Krook A, Gerszten RE, Bishop DJ, Cohen P. Exercise intensity modulates interorgan communication and is associated with cardiometabolic health outcomes in humans. Cell Rep Med. 2026 Aug 13:102988. doi: 10.1016/j.xcrm.2026.102988.

