La regeneración muscular, entendida como el conjunto de eventos miogénicos que siguen a la necrosis de fibras musculares, es un proceso biológico complejo que busca restaurar la integridad funcional del músculo tras una lesión. Aunque el tiempo y la dinámica de recuperación dependen del tipo y severidad del daño, el proceso suele desarrollarse en fases interrelacionadas: degeneración, inflamación, regeneración y remodelación. Además, fenómenos como la angiogénesis resultan cruciales para completar con éxito la reparación del tejido lesionado.
Entre las estrategias más utilizadas para favorecer la curación muscular se encuentran las terapias térmicas locales, que pueden aplicar frío (crioterapia) o calor.
- Inmersión en agua fría (CWI): muy popular en el deporte para acelerar la recuperación tras daño muscular o para reducir el dolor muscular de aparición tardía (DOMS). La crioterapia local, que implica extraer calor del tejido, se recomienda como intervención aguda tras una lesión para disminuir dolor, inflamación, hinchazón y hematoma. Sin embargo, la evidencia que respalda su eficacia en la regeneración muscular humana es limitada y contradictoria, y hasta la fecha ningún estudio había evaluado directamente sus efectos en la regeneración muscular post-lesión en humanos.
Estudios en animales sugieren que el hielo puede ayudar en lesiones pequeñas (<10% del área de la fibra), reduciendo procesos degenerativos e inflamatorios, pero en lesiones más extensas (>10%) la crioterapia podría retrasar la regeneración al atenuar la respuesta inflamatoria inicial.
- Aplicación localizada de calor (HWI): en los últimos años se ha propuesto como alternativa para mejorar la recuperación muscular. En humanos, el estrés térmico tras ejercicio excéntrico ha mostrado aumentar factores angiogénicos, mitigar la pérdida de fuerza y estimular la síntesis proteica. En modelos animales, el calor post-lesión ha acelerado la recuperación del área transversal de las fibras, la infiltración de macrófagos y el reclutamiento de células satélite. Aun así, no existían estudios en humanos con lesiones musculares que induzcan necrosis significativa evaluando su efecto sobre la regeneración.
Dada esta falta de evidencia, este estudio tuvo como objetivo comparar los efectos de la inmersión en agua fría (CWI) y caliente (HWI) sobre la regeneración muscular en humanos tras una lesión simulada mediante contracciones excéntricas eléctricamente estimuladas que provocan necrosis de fibras. Se midieron fuerza muscular, dolor percibido, marcadores sanguíneos de daño, y biopsias musculares para analizar marcadores de inflamación, regeneración y remodelación.
Las hipótesis fueron:
- La CWI reduciría el dolor percibido pero retrasaría la inflamación y regeneración muscular.
- La HWI facilitaría la inflamación inicial y favorecería la regeneración.
Este es el primer estudio que compara directamente CWI y HWI en un modelo humano de lesión muscular con necrosis significativa de fibras. Los resultados no apoyan el uso de CWI como estrategia para mejorar la regeneración muscular, mientras que HWI mostró beneficios claros en varios indicadores.
Resultados funcionales
- El protocolo de daño muscular produjo una gran pérdida de fuerza (−59% a las 48 h), que no se recuperó por completo en 10 días.
- Ninguna intervención térmica mejoró significativamente la recuperación de la fuerza máxima voluntaria. Esto concuerda con estudios previos que no encuentran beneficios consistentes de la crioterapia sobre la fuerza tras daño muscular inducido por ejercicio.
- La CWI tampoco redujo el dolor muscular, en línea con evidencias previas que cuestionan su eficacia analgésica en lesiones musculares reales.
- En cambio, HWI redujo significativamente el dolor percibido por palpación en comparación con TWI, y mostró una menor pérdida de fuerza en D4 de forma clínica (aunque no estadísticamente significativa), lo que sugiere un posible efecto beneficioso en la recuperación funcional temprana.
Marcadores de daño muscular
- La CWI no modificó los niveles de creatina quinasa (CK) ni de mioglobina, lo que indica que no redujo el daño secundario ni aceleró la eliminación de estos marcadores.
- La HWI redujo significativamente CK y mioglobina en comparación con CWI y TWI, lo que podría deberse a un aumento del flujo sanguíneo y la vasodilatación, facilitando la eliminación de productos de degradación muscular.
Respuesta inflamatoria y regenerativa
- La HWI aumentó la expresión de proteínas de choque térmico (HSP27 y HSP70), asociadas a protección celular y estabilización de estructuras miofibrilares tras daño. En CWI la expresión de estas proteínas fue menor.
- La expresión de NF-κB (factor proinflamatorio clave) se incrementó en CWI y TWI, pero no en HWI. Esto sugiere que el calor podría acelerar la transición de la fase proinflamatoria a la antiinflamatoria.
- IL-10 (citocina antiinflamatoria) aumentó solo con HWI, reforzando la idea de que esta intervención facilita una resolución más temprana de la inflamación.
Vías de síntesis proteica y factores de crecimiento
- Aunque se observaron aumentos en p-mTOR y p-S6 en varias condiciones, no hubo diferencias claras entre tratamientos en estas vías anabólicas.
- El VEGF (factor angiogénico) disminuyó en HWI y TWI, pero no en CWI, sin una interpretación clara del significado funcional de este hallazgo en el contexto de la regeneración.
Mecanismos potenciales del beneficio del calor
- La HWI eleva la temperatura muscular y central de forma significativa, lo que podría:
- Incrementar el flujo sanguíneo y aporte de oxígeno/nutrientes.
- Favorecer la eliminación de metabolitos que sensibilizan nociceptores musculares, reduciendo el dolor.
- Estimular proteínas de choque térmico que protegen la estructura y función celular.
- Acelerar la resolución de la inflamación y la transición hacia la fase regenerativa.
Implicaciones clínicas
- Los datos sugieren que la crioterapia no aporta beneficios claros en la regeneración muscular post-lesión y que, en lesiones con necrosis significativa, podría incluso retrasar procesos clave.
- Por el contrario, la terapia de calor local mediante inmersión en agua caliente podría ser una herramienta útil en la rehabilitación temprana, ayudando a reducir dolor y a modular la respuesta inflamatoria hacia una regeneración más rápida.
Limitaciones
- El estudio se realizó en hombres jóvenes sanos, lo que limita la extrapolación a mujeres, personas mayores o pacientes con patologías.
- El modelo de lesión es experimental, aunque diseñado para imitar lesiones musculares reales.
- No se evaluaron resultados funcionales a largo plazo más allá de 10 días.
Conclusión principal
La inmersión en agua caliente (42°C durante 60 minutos diarios) tras una lesión muscular simulada con necrosis de fibras mejoró marcadores de regeneración, redujo dolor y moduló favorablemente la inflamación, mientras que la inmersión en agua fría (12°C durante 15 minutos diarios) no mostró beneficios y podría no ser recomendable para favorecer la regeneración muscular post-lesión en humanos.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/08/Muscle-regeneration-is-improved-by-hot-water-immersion.pdf
Referencia completa:
Dablainville V, Mornas A, Normand-Gravier T, Al-Mulla M, Papakostas E, Olory B, Fermin TM, Zampeli F, Nader N, Alhammoud M, Bayne F, Sanchez AMJ, Cardinale M, Candau R, Bernardi H, Racinais S. Muscle regeneration is improved by hot water immersion but unchanged by cold following a simulated musculoskeletal injury in humans. J Physiol. 2025 May 28. doi: 10.1113/JP287777.



