Entrenamiento de fuerza en cáncer: dosis óptima y efectos clínicos

Ejercicio en Patologías Crónicas

Se analiza el impacto del entrenamiento de fuerza (resistance training, RT) sobre la calidad de vida, la fatiga y el dolor en pacientes sometidos a tratamiento oncológico, en el contexto de un problema sanitario global de gran magnitud. El cáncer es una de las principales causas de mortalidad mundial, con millones de nuevos diagnósticos anuales y una proyección creciente en las próximas décadas. Sin embargo, subrayan que el impacto del cáncer no se limita a la supervivencia, sino que afecta profundamente las dimensiones físicas, psicológicas y sociales de la vida de los pacientes. En este sentido, los efectos adversos derivados de los tratamientos —como cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o terapias hormonales— suelen provocar fatiga persistente, dolor y deterioro significativo de la calidad de vida.

Ante esta problemática, el ejercicio físico ha emergido como una intervención terapéutica complementaria prometedora. En particular, el entrenamiento de fuerza se presenta como una modalidad segura y potencialmente eficaz para mitigar los efectos secundarios del tratamiento oncológico. Este tipo de ejercicio, basado en el uso de resistencias externas como pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal, puede mejorar la masa muscular, la fuerza funcional y el bienestar general, favoreciendo la autonomía en las actividades cotidianas. Además, algunos estudios previos sugieren que puede reducir la fatiga relacionada con el cáncer, lo que resulta especialmente relevante en pacientes sometidos a terapias intensivas.

No obstante, aunque se han descrito beneficios del entrenamiento de fuerza en pacientes oncológicos, aún existe incertidumbre respecto a la magnitud real de sus efectos y, sobre todo, sobre las variables óptimas de prescripción del ejercicio (volumen, intensidad, frecuencia o duración). Asimismo, destacan que muchos estudios no reportan adecuadamente parámetros clave del entrenamiento, como los tiempos de descanso entre series, el tiempo bajo tensión muscular, el umbral de dolor tolerable durante el ejercicio o el enfoque atencional utilizado. Esta falta de precisión metodológica dificulta la replicación de los protocolos y limita la transferencia de los hallazgos a la práctica clínica.

Por ello, el objetivo principal del estudio fue evaluar los efectos del entrenamiento de fuerza sobre la calidad de vida, la fatiga y el dolor en pacientes en tratamiento oncológico, así como analizar la relación dosis-respuesta entre el volumen total de ejercicio y los cambios observados en estas variables. Como objetivo secundario, se propuso examinar cómo se han reportado las variables de prescripción del entrenamiento en los ensayos clínicos existentes, con el fin de mejorar la aplicabilidad clínica futura.

Los autores interpretan los resultados obtenidos a partir de 19 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 989 participantes. En términos generales, la mayoría de los estudios mostraron efectos favorables del entrenamiento de fuerza frente a la atención habitual, especialmente en la reducción de la fatiga. Concretamente, el 57,1 % de los ensayos detectó mejoras significativas en este síntoma, mientras que el 42,9 % encontró mejoras en la calidad de vida. En relación con el dolor, los resultados fueron más heterogéneos, aunque la mitad de los estudios mostró reducciones significativas.

El metaanálisis confirmó que el entrenamiento de fuerza produce una disminución pequeña pero significativa del dolor en pacientes con cáncer de mama, así como una reducción significativa de la fatiga en este mismo grupo. Sin embargo, no se observaron mejoras estadísticamente significativas en la calidad de vida, lo que los autores atribuyen al carácter multidimensional de este constructo, influido por factores físicos, emocionales y sociales que pueden no modificarse de forma uniforme mediante una única intervención.

Uno de los aportes más relevantes del estudio es el análisis de la relación dosis-respuesta entre el volumen total de entrenamiento y los resultados clínicos. En pacientes con cáncer de mama, se identificó una relación en forma de “J” entre el volumen de ejercicio y la reducción de la fatiga, con un efecto máximo alrededor de 2800 repeticiones totales acumuladas durante el programa. En cambio, la mejora de la calidad de vida mostró una relación lineal con el volumen total de entrenamiento, alcanzando efectos moderados alrededor de 8800 repeticiones. Estos hallazgos sugieren que la prescripción precisa del volumen de ejercicio puede ser determinante para optimizar los beneficios terapéuticos.

En pacientes con cáncer de próstata, los resultados fueron menos concluyentes. Aunque se observó una tendencia hacia la reducción de la fatiga con el entrenamiento de fuerza, las diferencias no alcanzaron significación estadística. Los autores señalan que esto podría deberse al reducido número de estudios disponibles o a diferencias en los tratamientos oncológicos recibidos, que pueden influir en la respuesta al ejercicio. También sugieren que el nivel basal de fatiga podría variar según el tipo de cáncer, lo que condicionaría la magnitud del efecto del entrenamiento.

En relación con los mecanismos fisiológicos subyacentes, se plantea que la reducción de la fatiga podría explicarse por mejoras en el gasto cardíaco, adaptaciones metabólicas y una mayor activación de unidades motoras musculares. En cuanto al dolor, se sugiere que el ejercicio puede modular los sistemas endógenos de inhibición del dolor mediante la liberación de beta-endorfinas y endocannabinoides, así como reducir la actividad de neurotransmisores excitatorios y citoquinas proinflamatorias implicadas en su mantenimiento.

Otro aspecto central discutido por los autores es la escasa calidad del reporte de las variables de prescripción del entrenamiento en los estudios analizados. Por ejemplo, muy pocos trabajos informaron sobre el umbral de dolor tolerable durante el ejercicio, el tiempo bajo tensión muscular o el enfoque atencional utilizado. Esta falta de estandarización limita la comparabilidad entre estudios y dificulta la implementación clínica de protocolos basados en evidencia. Por ello, los autores insisten en la necesidad de mejorar la transparencia metodológica en futuras investigaciones.

Desde una perspectiva clínica, los resultados sugieren que el entrenamiento de fuerza debería considerarse una intervención complementaria relevante, especialmente en pacientes con cáncer de mama que presentan fatiga o dolor asociados al tratamiento. Los autores proponen que programas de 3-4 series de 8-20 repeticiones, dirigidos a 3-4 grupos musculares por sesión y realizados dos o tres veces por semana durante al menos 12-18 semanas, podrían ser eficaces para reducir la fatiga. Para mejorar la calidad de vida, serían necesarios programas más prolongados, de hasta 55 semanas.

Finalmente, el estudio destaca que el entrenamiento de fuerza presenta una baja tasa de eventos adversos, lo que refuerza su seguridad como intervención terapéutica en pacientes oncológicos. No obstante, los autores subrayan que los programas deben adaptarse a las características individuales de cada paciente, incluyendo el tipo de cáncer, el tratamiento recibido y el estado funcional general.

En conjunto, la investigación concluye que el entrenamiento de fuerza constituye una estrategia útil para reducir la fatiga y el dolor en pacientes con cáncer, especialmente en cáncer de mama, aunque su impacto sobre la calidad de vida es menos consistente. Asimismo, resalta la necesidad de mejorar la calidad metodológica de los estudios futuros para optimizar la prescripción del ejercicio y fortalecer su aplicación en la práctica clínica oncológica.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/04/Effects-of-resistance-training-on-quality-of-life.pdf

Referencia completa del artículo:

Gastin PB, Suppiah HT. Anaerobic and Aerobic Energy System Contribution During Maximal Exercise: A Systematic Review. Sports Med. 2026 Apr 11. doi: 10.1007/s40279-026-02414-7.

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