Impacto de distintas dosis de aceite de pescado sobre la recuperación y dolor muscular después de ejercicio excéntrico

El aceite de pescado (FO) es rico en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3, que ha mostrado efectos positivos sobre la recuperación postejercicio, reduciendo el dolor muscular. Sin embargo, no se conocen bien las dosis óptimas de ingesta para optimizar la recuperación. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (VanDusseldorp y col, 2020; Nutrients 12:E2246; doi: 10.3390/ nu12082246) cuyo objetivo fue examinar los efectos de varias dosis de suplementación con FO sobre la recuperación muscular, de dolor muscular y marcadores de daño muscular después de una sesión de ejercicio excéntrico intenso. Participaron 32 sujetos entrenados en fuerza que fueron suplementados con 2, 4, 6 g/día (G) de FO ó placebo. Después de 7 semanas de suplementación, se realizaron valoraciones de rendimiento pre-ejercicio (PRE) en salto vertical (VJ), fuerza de extensión de rodilla, esprint de 40 yardas, test de agilidad y percepción de dolor, antes de realizar una sesión de ejercicio de alto componente excéntrico. Los test fueron repetidos inmediatamente después del ejercicio (IP), y después de 1, 2, 4, 24, 48 y 72 h (H) post-ejercicio. Los resultados no mostraron diferencias entre grupos en ningún momento de la valoración. VJ retornó a los valores PRE en 1 h para 6G, mientras que el resto de los grupos no recuperaron hasta las 48 h. Los menores valores de dolor muscular se observaron en 6G en comparación con PL en 2H y en 72H. Los autores sugieren que la suplementación con 6 g/día de aceite de pescado optimiza la recuperación del rendimiento en salto vertical y dolor muscular después de un ejercicio de alto componente excéntrico.

Con la evidencia disponible la ingesta de ácidos grados poliinsaturados omega-3 (PUFA) debe ser una prioridad para los deportistas. En este contexto la suplementación debería complementar a una dieta adecuada que ya contenga cantidades suficientes de PUFA. El problema se puede plantear por la cantidad de alimentos que hay que ingerir para lograr suficiente aporte de Omega-3 e incluso en la calidad de esos alimentos (ej. presencia de mercurio en salmones), por lo que la suplementación parece la mejor opción. Eso sí, no vale cualquier producto etiquetado como omega-3, sino que hay que asegurar la calidad de este.