¿El aumento del VO2max después de 6 semanas de entrenamiento son por cambios centrales o periféricos?

 

El entrenamiento de resistencia es un método bien conocido para mejorar el consumo máximo de oxígeno (VO2max​), un indicador clave de la aptitud cardiorrespiratoria. Las mejoras en el VO2max​ se logran a través de adaptaciones en componentes centrales y periféricos del sistema de transporte y utilización de oxígeno. Las adaptaciones centrales incluyen mejoras en el gasto cardíaco máximo (Q˙​), el volumen sistólico (SV), y variables hematológicas como el volumen sanguíneo (BV). Por otro lado, las adaptaciones periféricas se refieren a la capacidad oxidativa muscular (OxCap) y la diferencia arteriovenosa de oxígeno (a−vO2diff​), que representa la cantidad de oxígeno que el músculo puede extraer de la sangre.

A lo largo de los años, numerosos estudios transversales y de intervención han confirmado que los atletas entrenados crónicamente tienen una función central y periférica superior en comparación con individuos menos entrenados. Sin embargo, estos estudios transversales no pueden caracterizar con precisión el estímulo de intensidad de entrenamiento específico responsable de estas adaptaciones.

Un problema importante con la mayoría de las intervenciones de entrenamiento de resistencia anteriores es la falta de precisión en la caracterización del estímulo metabólico (la carga interna). Los programas de ejercicio a menudo se prescriben utilizando modelos que no individualizan con precisión la intensidad del entrenamiento, lo que puede llevar a resultados inconsistentes y poco claros. Por ejemplo, algunos estudios han comparado el entrenamiento de intensidad “baja” (continuo moderado) con el de intensidad “alta” (entrenamiento de intervalos de alta intensidad o HIIT), pero los resultados sobre las adaptaciones centrales y periféricas no han sido consistentes. Algunos han mostrado mejoras equivalentes, mientras que otros han reportado mejoras mayores en el HIIT. De manera similar, los hallazgos sobre las adaptaciones periféricas, como la capacidad oxidativa muscular, también han sido contradictorios.

Además, la prescripción de la intensidad del ejercicio basada en porcentajes de valores máximos (como el porcentaje de la frecuencia cardíaca máxima) es problemática porque no asegura una alteración metabólica homogénea en todos los individuos. Esto, junto con otras inconsistencias en los métodos de prescripción, ha contribuido a los resultados inconclusos sobre los efectos del entrenamiento continuo y de intervalos.

Este estudio busca abordar estas limitaciones mediante una evaluación exhaustiva del efecto del entrenamiento de ejercicio específico por dominio de intensidad y con igual carga de trabajo en las adaptaciones centrales y periféricas. Basándose en hallazgos previos que demostraron que el VO2max​ aumenta de manera dependiente de la intensidad, la hipótesis principal de este estudio es que la magnitud de las adaptaciones centrales (gasto cardíaco, volumen sistólico y variables hematológicas) y periféricas (capacidad oxidativa muscular y diferencia arteriovenosa de oxígeno) aumentará de manera proporcional a las mejoras en el VO2max​ y, por lo tanto, estarán directamente relacionadas con la intensidad del entrenamiento. Para probar esta hipótesis, se asignaron participantes a cinco grupos de entrenamiento de intensidad diferente (moderada, baja pesada, alta pesada, severa y extrema) y a un grupo de control sin intervención durante un período de 6 semanas.

 Este estudio representa la primera investigación que utiliza un marco de dominios de intensidad de ejercicio completo (desde intensidades moderadas hasta extremas) para caracterizar las contribuciones específicas de la intensidad en las adaptaciones centrales y periféricas a las mejoras en el VO2max​ después de un entrenamiento de resistencia a corto plazo.

Los hallazgos principales, después de solo 6 semanas (18 sesiones), fueron que solo las intensidades de entrenamiento más altas (es decir, los grupos HVY2 y HIIT) provocaron aumentos significativos en el gasto cardíaco máximo (Q˙​max​), el volumen sistólico máximo (SVmax​), y variables hematológicas como el volumen sanguíneo (BV) y el volumen plasmático (PV). En contraste, no se observaron adaptaciones periféricas significativas (es decir, en la capacidad oxidativa muscular y en la diferencia arteriovenosa de oxígeno) en ninguno de los grupos de entrenamiento en comparación con el grupo de control.

Estos resultados confirman la hipótesis de que las intensidades de entrenamiento más altas (HVY2 y HIIT) producen los mayores cambios en el VO2max​. Sin embargo, la contribución de estas mejoras parece ser predominantemente de origen central. Esto se apoya en los hallazgos de aumentos significativos en el Q˙​max​ y el SVmax​ en los grupos HVY2, HIIT, HVY1 y SIT, pero no en el grupo MOD. Específicamente, los cambios más grandes en el Q˙​max​ se vieron en HVY2 y HIIT, que fueron significativamente mayores que en el grupo de control y el MOD. Los resultados también muestran que HVY2 y HIIT produjeron cambios significativos en el volumen sanguíneo y el volumen plasmático, mientras que otros grupos no lo hicieron. Esto sugiere que el mayor estímulo de intensidad de estos protocolos de entrenamiento es más efectivo para provocar adaptaciones centrales.

Un hallazgo inesperado y notable es la ausencia de adaptaciones periféricas significativas en cualquier grupo, incluyendo aquellos con las mayores mejoras en el VO2max​. Esto contrasta con la creencia común de que las adaptaciones periféricas, como el aumento de la capacidad oxidativa muscular y la diferencia arteriovenosa de oxígeno, son componentes clave de las mejoras en la aptitud física. El estudio midió la capacidad oxidativa muscular (OxCap) y la diferencia arteriovenosa de oxígeno (a−vO2diff​) y no encontró diferencias significativas entre los grupos después del entrenamiento. Esto puede deberse a la duración relativamente corta del programa de entrenamiento de 6 semanas. Es posible que las adaptaciones periféricas requieran un estímulo de entrenamiento más prolongado para manifestarse de manera significativa. No obstante, los autores señalan que, a pesar de los cambios no significativos, la contribución de los componentes periféricos a los cambios en el VO2max​ no debe descartarse.

El estudio discute las discrepancias con investigaciones anteriores, atribuyéndolas a las metodologías utilizadas. Muchos estudios anteriores se basaron en la prescripción del ejercicio como un porcentaje de los valores máximos, lo cual puede no haber generado una alteración metabólica consistente en todos los participantes. El uso de un modelo de prescripción basado en dominios de intensidad en este estudio asegura que cada participante experimentó un estímulo metabólico comparable dentro de su grupo, lo que permite una caracterización más precisa de las adaptaciones asociadas con diferentes intensidades. Por ejemplo, el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) se define como ejercicio dentro del dominio de intensidad severa, mientras que el entrenamiento de sprints de intervalos (SIT) se define dentro del dominio de intensidad extrema.

Los resultados de este estudio sugieren que para maximizar las mejoras en el VO2max​ a corto plazo, el entrenamiento debe centrarse en intensidades más altas (HVY2 y HIIT), ya que estas son las que producen las adaptaciones centrales más significativas. Si bien la falta de adaptaciones periféricas fue un hallazgo clave, esto no significa que no sean importantes. Más bien, podría indicar que las adaptaciones periféricas son más sensibles a otros factores o requieren una duración de entrenamiento más larga.

En resumen, la investigación concluye que las mejoras en el VO2max​ después de un programa de entrenamiento de 6 semanas están impulsadas principalmente por adaptaciones centrales (aumento del gasto cardíaco y del volumen sanguíneo), especialmente con protocolos de alta intensidad como el HIIT y HVY2. Los protocolos de menor intensidad no produjeron mejoras significativas en las variables centrales. La ausencia de adaptaciones periféricas significativas en un período tan corto es un hallazgo que merece una mayor exploración en estudios más largos. La metodología de este estudio, basada en dominios de intensidad de ejercicio, ofrece una caracterización más robusta del estímulo de entrenamiento y sus efectos, superando las limitaciones de estudios anteriores.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/08/Changes-in-VO2max.pdf

Referencia completa:

Inglis EC, Rasica L, Iannetta D, Mackie MZ, Maturana FM, Keir DA, Macinnis MJ, Murias JM. Changes in V̇O 2max after 6 wk of Intensity Domain-Specific Training: Role of Central and Peripheral Adaptations. Med Sci Sports Exerc. 2025 Aug 1;57(8):1669-1680. doi: 10.1249/MSS.0000000000003697.

Llévate más de 50 formaciones de Fisiología del Ejercicio, Fuerza e Hipertrofia, Nutrición y Suplementación Deportiva, Entrenamiento y Rendimiento, Salud y Deporte,  por 139€/año.