El ejercicio excéntrico intenso es ampliamente reconocido como uno de los principales desencadenantes del daño muscular inducido por el ejercicio, caracterizado por disrupciones miofibrilares, edema local, necrosis de fibras y una respuesta inflamatoria asociada. Estas alteraciones estructurales y funcionales se traducen clínicamente en una disminución transitoria de la fuerza, un aumento de marcadores séricos como la creatina quinasa (CK) y la mioglobina, así como en la aparición del dolor muscular de aparición tardía (DOMS), que suele manifestarse entre 24 y 72 horas después del estímulo mecánico. En el contexto deportivo, especialmente en disciplinas que combinan alta intensidad, impacto y acciones excéntricas repetidas —como los deportes de combate— estas respuestas pueden comprometer el rendimiento, alterar la biomecánica del movimiento y limitar la capacidad del deportista para tolerar cargas sucesivas de entrenamiento o competición.
Además de los cambios bioquímicos y perceptivos, el ejercicio excéntrico provoca modificaciones en las propiedades mecánicas del músculo, incluyendo aumentos en la rigidez, el tono y la elasticidad, junto con reducciones de la fuerza máxima y la potencia. Estos efectos adquieren especial relevancia en atletas de deportes de combate, cuya planificación suele incluir múltiples sesiones semanales y periodos competitivos densos, lo que hace imprescindible la implementación de estrategias de recuperación eficaces, seguras y basadas en evidencia científica.
Entre las distintas modalidades de recuperación post-ejercicio, el masaje se ha consolidado como una de las intervenciones más utilizadas para reducir el DOMS y la fatiga percibida. Sin embargo, el término “masaje” engloba técnicas muy heterogéneas, que van desde maniobras suaves, como el drenaje linfático manual (DL), hasta intervenciones de alta intensidad, como el masaje deportivo profundo o intenso (IM). El drenaje linfático se ha asociado con mejoras en el retorno venoso, la microcirculación y la eliminación de metabolitos e indicadores de daño muscular, mientras que el masaje intenso parece inducir incrementos significativos del flujo sanguíneo local mediante estimulación mecánica directa de los tejidos.
No obstante, la literatura muestra resultados inconsistentes respecto a la eficacia real del masaje en la recuperación muscular. Parte de esta controversia se debe a la gran variabilidad metodológica entre estudios, incluyendo diferencias en la intensidad aplicada, el momento de intervención, la duración del tratamiento y las variables de resultado evaluadas. En particular, el papel del masaje intenso tras ejercicio excéntrico sigue siendo objeto de debate, ya que algunos autores sugieren que una estimulación mecánica excesiva podría incluso prolongar la recuperación o añadir estrés tisular adicional.
En este contexto, los autores plantean la necesidad de comparar de forma directa dos enfoques claramente diferenciados de terapia manual —drenaje linfático y masaje deportivo intenso— bajo un protocolo controlado y específico para inducir fatiga excéntrica relevante desde el punto de vista funcional. El objetivo principal del estudio fue evaluar los efectos de ambas intervenciones sobre el dolor post-ejercicio, la perfusión tisular, el daño mecánico, la inflamación sistémica y la fuerza muscular del cuádriceps en atletas de deportes de combate, comparándolos con un grupo control sin intervención.
Metodología
El estudio se diseñó como un ensayo clínico aleatorizado, controlado y paralelo, con cegamiento del evaluador. Participaron 36 atletas de deportes de combate, asignados a tres grupos: drenaje linfático (DL), masaje intenso (IM) y control. Todos realizaron un protocolo estandarizado de saltos pliométricos diseñado para inducir fatiga excéntrica del cuádriceps. Durante las 72 horas posteriores, los grupos DL e IM recibieron seis sesiones de tratamiento manual de 30 minutos, mientras que el grupo control realizó reposo pasivo.
Las variables evaluadas incluyeron umbral de dolor a la presión (PPT), perfusión microvascular (Laser Doppler y Power Doppler Score), fuerza isométrica máxima voluntaria (MVC), creatina quinasa, proteína C reactiva (PCR) y percepción subjetiva de recuperación (TQR), medidas en reposo, inmediatamente tras el ejercicio y a las 24, 48 y 72 horas.
Resultados principales
Ambas intervenciones mejoraron la recuperación muscular frente al grupo control, pero con perfiles de efecto claramente diferenciados. El drenaje linfático mostró mayores beneficios en la reducción del daño muscular (CK), de la inflamación sistémica (PCR), en la recuperación de la fuerza y en la disminución de la sensibilidad al dolor. Por su parte, el masaje intenso indujo aumentos más pronunciados y sostenidos de la perfusión tisular.
Discusión
El principal hallazgo del estudio es que tanto el drenaje linfático como el masaje intenso son estrategias eficaces para mejorar la recuperación muscular tras ejercicio excéntrico intenso, aunque actúan a través de mecanismos fisiológicos distintos y con resultados clínicos diferenciados. El drenaje linfático destacó por su capacidad para acelerar la recuperación neuromuscular y modular la respuesta inflamatoria, mientras que el masaje intenso mostró una mayor influencia sobre la perfusión local.
Desde el punto de vista de la función neuromuscular, la fuerza máxima voluntaria disminuyó significativamente en todos los grupos inmediatamente tras el ejercicio, lo que confirma la efectividad del protocolo de fatiga. Sin embargo, la recuperación fue claramente más rápida y completa en el grupo de drenaje linfático. A las 24, 48 y 72 horas, este grupo presentó valores de fuerza superiores tanto al grupo control como, en fases más avanzadas, al grupo de masaje intenso. Estos resultados sugieren que el drenaje linfático podría facilitar una restauración más eficiente del entorno intersticial y del acoplamiento neuromuscular, favoreciendo la recuperación funcional.
En relación con el dolor muscular, medido mediante el umbral de dolor a la presión, ambos tratamientos redujeron la sensibilidad al dolor frente al control, aunque el drenaje linfático mostró ventajas tempranas. Este efecto podría explicarse por una eliminación más eficaz de mediadores inflamatorios, metabolitos y productos de degradación celular, lo que reduciría la estimulación de nociceptores musculares. El menor estrés mecánico asociado al drenaje linfático, en comparación con el masaje intenso, podría contribuir también a una percepción de recuperación más favorable.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la clara disociación entre perfusión tisular y recuperación estructural. El masaje intenso generó los mayores incrementos de flujo sanguíneo local, mantenidos hasta las 72 horas post-ejercicio. Sin embargo, este aumento de perfusión no se tradujo en una reducción paralela del daño muscular ni de la inflamación sistémica. De hecho, los niveles de CK y PCR fueron consistentemente más bajos en el grupo de drenaje linfático, lo que sugiere que un aumento del flujo sanguíneo por sí solo no garantiza una recuperación más eficiente del tejido muscular.
Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que el drenaje linfático podría optimizar la eliminación de fluidos intersticiales, proteínas inflamatorias y restos celulares, facilitando un entorno más favorable para la regeneración tisular. En contraste, el masaje intenso, aunque eficaz para estimular la microcirculación, podría añadir una carga mecánica adicional al tejido ya dañado, lo que explicaría su menor impacto sobre los marcadores de daño e inflamación.
Desde una perspectiva aplicada, los resultados sugieren que el drenaje linfático puede ser especialmente útil en fases de alta carga, cuando el objetivo principal es acelerar la recuperación funcional, reducir el dolor y limitar la respuesta inflamatoria. El masaje intenso, por su parte, podría tener un papel complementario cuando se busca aumentar la perfusión local o facilitar sensaciones subjetivas de relajación, siempre considerando el momento de aplicación y la tolerancia individual del deportista.
Los autores reconocen varias limitaciones, entre ellas la especificidad de la muestra (atletas de deportes de combate), la ausencia de comparación con otras estrategias de recuperación y la naturaleza moderada del daño muscular inducido. No obstante, el diseño controlado, la combinación de variables objetivas y subjetivas, y la comparación directa entre dos enfoques terapéuticos bien diferenciados aportan un valor significativo a la literatura existente.
Conclusión
El estudio demuestra que el drenaje linfático y el masaje intenso mejoran la recuperación muscular tras ejercicio excéntrico, pero con mecanismos y efectos distintos. El drenaje linfático muestra una superioridad clara en la recuperación de la fuerza, la reducción del dolor y la modulación del daño muscular y la inflamación, mientras que el masaje intenso destaca por su capacidad para aumentar la perfusión tisular. Estos hallazgos respaldan un uso clínico y deportivo más específico y contextualizado de las técnicas de terapia manual, adaptándolas a los objetivos y necesidades del deportista.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/12/Effects-of-lymphatic-drainage-and-intense-sports-massage-on-muscle.pdf
Referencia completa:
Trybulski R, Wang HK, Hagner-Derengowska M, Kawczynski A, Olaniszyn G, Kużdzał A. Effects of lymphatic drainage and intense sports massage on muscle properties, damage, and function after eccentric plyometric training: a randomized controlled parallel trial. Eur J Appl Physiol. 2025 Dec 24. doi: 10.1007/s00421-025-06101-9.



