El entrenamiento físico es uno de los pilares fundamentales en los programas de rehabilitación cardíaca (RC), siendo indispensable para la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares (ECV). Aunque la prescripción del ejercicio aeróbico suele incorporar los principios F.I.T.T. (Frecuencia, Intensidad, Tiempo y Tipo), el volumen total de ejercicio (ExVol) raramente se define de manera precisa. Este documento, elaborado por la Asociación Americana de Rehabilitación Cardiovascular y Pulmonar (AACVPR), busca establecer metas específicas de volumen de ejercicio aeróbico que permitan maximizar los beneficios clínicos y funcionales a largo plazo en personas que participan en programas de RC, y ofrece ejemplos prácticos sobre cómo integrar adecuadamente todos los componentes del ExRx.
Recomendaciones generales sobre el volumen de ejercicio
El ExVol puede cuantificarse en kilocalorías (kcal) o en equivalentes metabólicos (METs), siendo este último de uso más frecuente en entornos clínicos. Un MET representa el gasto energético en reposo. Así, actividades como caminar a 6 km/h representan 5.5 METs. Tanto la OMS como el Departamento de Salud de EE.UU. recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa, equivalentes a aproximadamente 1000 kcal/semana. No obstante, se observan beneficios adicionales al alcanzar volúmenes de hasta 3000 kcal/semana. Estas recomendaciones no prescriben un número específico de sesiones por semana, pero sí insisten en distribuir la actividad a lo largo de los días.
El volumen de ejercicio también puede calcularse en MET-min/semana (METs x minutos/día x días/semana), y se considera que un umbral efectivo para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria (CRF) es de 500 a 1000 MET-min/semana.
Volúmenes típicos de ejercicio en Fase 2 de RC
Tradicionalmente, la RC utiliza programas uniformes de ejercicio continuo de intensidad moderada (MCT), con sesiones de 30 a 45 minutos realizadas 2 a 3 veces por semana. Sin embargo, este régimen proporciona un gasto energético bajo, con una media de 270 ± 112 kcal por sesión, y aún menor en mujeres y adultos mayores. Esto da como resultado un volumen semanal <1000 kcal, que es insuficiente para lograr los máximos beneficios.
Incluso en programas de mantenimiento (Fase 3), el gasto calórico por sesión se mantiene bajo (≈230 kcal). Esto indica que los volúmenes actuales en RC están muy por debajo de los umbrales necesarios para detener o revertir la progresión de la ECV.
Volumen de ejercicio para la prevención secundaria
Un estudio clásico de Hambrecht et al. demostró que un volumen de actividad física de 1500 kcal/semana detiene la progresión de la enfermedad coronaria, y que 2200 kcal/semana puede incluso revertir las lesiones ateroscleróticas. Además, una mayor ExVol se asocia con mayores mejoras en la CRF.
No obstante, este estudio fue anterior al uso generalizado de tratamientos farmacológicos actuales (estatinas, antiagregantes, etc.), lo que podría modificar la respuesta a la dosis de ejercicio. Aun así, sigue siendo uno de los referentes más sólidos sobre la relación dosis-respuesta del ejercicio para la prevención secundaria.
Otros estudios, como el del índice de actividad física personalizada (PAI), confirman que mantener un PAI >100/semana se asocia con una reducción del 36% en la mortalidad por ECV.
Medidas indirectas: pasos diarios como marcador de volumen
En la práctica clínica, es difícil medir con precisión el gasto energético, por lo que se han propuesto métodos indirectos como el conteo de pasos. Se recomienda alcanzar 7000 a 8000 pasos por día, con al menos 3000 pasos a una cadencia de >100 pasos/minuto (caminar a paso ligero).
Estudios en adultos mayores revelan que caminar entre 6000 y 9000 pasos/día se asocia con una reducción del 40-50% del riesgo cardiovascular. Incluso niveles tan bajos como 2800 pasos/día se relacionan con beneficios en mortalidad, especialmente si se mantiene una cadencia moderada.
Volumen vs. intensidad del ejercicio
La relación positiva entre volumen y beneficios en RC indica la importancia de progresar adecuadamente el ExVol. Estudios en personas con síndrome metabólico han demostrado que el aumento del volumen o de la intensidad mejora la CRF. En el grupo que realizó ejercicio de alto volumen y alta intensidad, todos los participantes mejoraron su CRF, mientras que el 40% del grupo de baja carga no mostró mejoría.
Esto subraya que el volumen y la intensidad son factores complementarios y que deben ajustarse en función de la tolerancia individual y los objetivos terapéuticos.
HIIT vs. MCT
El entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT), especialmente el protocolo 4×4 (intervalos de 4 minutos al 85-95% de la FC pico), ha demostrado ser más eficaz que MCT para mejorar la CRF y la función cardíaca. Aunque el tiempo total de sesión es menor, el gasto calórico es similar (~250 kcal/sesión). Sin embargo, el éxito de HIIT depende de una adecuada supervisión y adherencia.
En ciertos estudios, se ha observado que los pacientes no alcanzan la intensidad prescrita en HIIT, lo cual disminuye su efectividad. Pese a ello, HIIT sigue mostrando superioridad en múltiples poblaciones clínicas, incluyendo mujeres, personas con dispositivos, insuficiencia cardíaca, embolia pulmonar y trasplantes cardíacos.
Condiciones médicas asociadas
Muchos participantes en RC son personas mayores con múltiples comorbilidades que pueden limitar su capacidad para realizar ejercicio de alta carga. Sin embargo, las recomendaciones para el volumen de ejercicio son similares a las de la población general.
Se aconseja realizar una valoración inicial exhaustiva para personalizar la prescripción. En muchos casos, varias sesiones cortas de actividad moderada pueden ser mejor toleradas que una sesión prolongada. La clave es individualizar, fomentar la actividad fuera del entorno clínico, y evitar el sedentarismo.
Ejercicio y factores de riesgo cardiovascular
El ejercicio aeróbico tiene un impacto positivo en múltiples factores de riesgo cardiovascular: hipertensión, dislipidemia, obesidad, diabetes tipo 2 e inactividad física. Además, tiene efectos sinérgicos con el resto de componentes de la prevención secundaria como la medicación, la educación y el apoyo psicológico.
Sobrepeso y enfermedades metabólicas
Mayores volúmenes de ejercicio están asociados con mejoras metabólicas y reducción de peso. Dos estudios han mostrado que caminando más de 60 minutos al día, 5-7 días/semana, y sin modificar la dieta, los pacientes perdieron 4.5 kg en promedio. Si se combina ejercicio de alto gasto calórico (3000-3500 kcal/semana) con dieta hipocalórica, la pérdida de peso y de masa grasa se duplica.
Baja aptitud cardiorrespiratoria (CRF)
La CRF baja es un predictor potente de mortalidad. Aunque la RC tradicional mejora la CRF entre un 15-20%, hasta el 20% de los pacientes no muestra mejoría. HIIT mejora más la CRF, pero su volumen es bajo salvo que se realice casi a diario, lo que podría aumentar el riesgo de lesiones. Una combinación de HIIT supervisado y MCT autónomo podría ser lo más efectivo y seguro.
Insuficiencia cardíaca
En pacientes con insuficiencia cardíaca, la RC mejora síntomas, calidad de vida y reduce hospitalizaciones. Aumentar 1 MET al finalizar el programa se asocia con una reducción del 42% en la mortalidad. Se han observado beneficios claros con volúmenes de entre 1260 y 1940 MET-min/semana, aunque se necesita más investigación para definir el ExVol ideal en esta población.
Valvulopatías
La RC tras cirugía valvular mejora la CRF y reduce reingresos. La actividad física moderada (600 MET-min/semana) o alta (1500 MET-min/semana) se asocia con mayor supervivencia en estos pacientes. Además, la RC también mejora la capacidad funcional en quienes reciben válvulas por vía percutánea (TAVR).
Consideraciones prácticas
Para alcanzar un ExVol adecuado, puede ser necesario adaptar los modelos tradicionales de RC. Se deben considerar factores individuales (preferencias, barreras personales, entorno) y programáticos (duración de las sesiones, necesidad de supervisión, tiempo del personal). También es crucial el seguimiento y educación para fomentar la actividad fuera del entorno clínico.
Conclusión
El volumen de ejercicio aeróbico en RC es un factor determinante en la prevención secundaria de ECV. Aunque los beneficios del ejercicio están bien establecidos, la dosis habitual es baja. Aumentar el ExVol puede traer beneficios clínicos significativos y es seguro y alcanzable para la mayoría de los pacientes. Será necesario modificar las prescripciones y los modelos de entrega para asegurar que los participantes alcancen los volúmenes óptimos de actividad física que les permitan reducir el riesgo cardiovascular a largo plazo.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/05/Volume-of-Aerobic-Exercise-to-Optimize-Outcomes-in-Cardiac-Rehabilitation.pdf
Referencia completa:
Savage PD, Beckie TM, Kaminsky LA, Lavie CJ, Ozemek C. Volume of Aerobic Exercise to Optimize Outcomes in Cardiac Rehabilitation: An Official Statement From the American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation. J Cardiopulm Rehabil Prev. 2025 May 1;45(3):161-168. doi: 10.1097/HCR.0000000000000941.



