Una sola sesión de fuerza o HIIT atenúa el crecimiento de las células cancerígenas in vitro en supervivientes de cáncer de mama

El cáncer de mama es uno de los principales problemas de salud a nivel mundial, tanto por su elevada incidencia como por su contribución significativa a la mortalidad femenina. En 2022 se diagnosticaron aproximadamente 2,3 millones de nuevos casos y se registraron alrededor de 660.000 muertes, situándolo como el tumor más frecuente y la principal causa de muerte por cáncer en mujeres. Incluso después de completar el tratamiento primario, las tasas de recurrencia siguen siendo relevantes, con estimaciones del 10 al 30% según el subtipo, estadio, estado menopáusico y tiempo transcurrido desde el tratamiento. Esto subraya la necesidad de estrategias que reduzcan el riesgo de recurrencia y mortalidad.

El ejercicio físico se ha consolidado como una intervención terapéutica segura y eficaz durante y después de los tratamientos contra el cáncer de mama. Mejora múltiples desenlaces de salud relacionados con la enfermedad, como la fatiga, la calidad de vida, la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular, el peso corporal y la composición corporal. Además, se asocia con una reducción aproximada del 20% en el riesgo de recurrencia y mortalidad, y con hasta un 46% menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa en pacientes con cáncer con mayor nivel de condición física. Sin embargo, los mecanismos biológicos que explican estos beneficios aún no se comprenden del todo.

En este contexto, el músculo esquelético se reconoce como un órgano endocrino capaz de liberar moléculas señalizadoras denominadas mioquinas. Algunas se secretan en reposo (por ejemplo, irisin, decorina) y otras en respuesta a contracciones musculares (por ejemplo, interleucina-6 [IL-6], SPARC y oncostatina M [OSM]). Estudios preclínicos e in vitro sugieren que ciertas mioquinas poseen efectos supresores sobre el crecimiento de células tumorales:

  • IL-6 puede inducir apoptosis e inhibir proliferación en determinados subtipos de cáncer de mama.
  • OSM se relaciona con la inducción de latencia tumoral y reducción del potencial metastásico.
  • Decorina interfiere con el crecimiento tumoral modulando el microambiente y bloqueando tirosina quinasas de receptores.
  • SPARC inhibe la progresión tumoral mediante la regulación de adhesión, migración y remodelado de la matriz extracelular.

La evidencia muestra que el suero obtenido tras una sola sesión de ejercicio puede reducir la proliferación y viabilidad de células cancerígenas e incrementar su apoptosis. No obstante, en pacientes con cáncer de mama este fenómeno se ha investigado poco, y la mayoría de los estudios previos se han centrado en ejercicio aeróbico continuo o de intervalos, o en combinaciones de fuerza y aeróbico, sin diferenciar claramente el impacto de modalidades específicas como el entrenamiento de fuerza (RT) frente al entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT). Esto es relevante porque las características de la enfermedad y sus tratamientos pueden modificar la capacidad de adaptación fisiológica y la respuesta mioquímica al ejercicio.

El objetivo del presente estudio fue doble:

  1. Analizar los efectos agudos de una única sesión de RT frente a HIIT sobre la expresión de mioquinas anticancerígenas y el crecimiento de células MDA-MB-231 (cáncer de mama triple negativo) en supervivientes de cáncer de mama.
  2. Comparar si las dos modalidades inducen respuestas distintas en estos marcadores y efectos supresores.

Los resultados mostraron dos hallazgos clave:

  • Incremento de mioquinas: Tanto RT como HIIT provocaron aumentos significativos (9-47%) en decorina, IL-6 y SPARC inmediatamente después de la sesión, con IL-6 permaneciendo elevada a los 30 minutos en ambos grupos y OSM elevada solo en RT. La única diferencia significativa entre grupos fue un mayor aumento de IL-6 en HIIT inmediatamente tras el ejercicio.
  • Supresión del crecimiento celular: En ambas modalidades, el suero post-ejercicio redujo significativamente el crecimiento de las células MDA-MB-231 tanto inmediatamente como 30 minutos después (reducciones del 19-29%). Sin embargo, el efecto inhibidor fue mayor en HIIT inmediatamente post-ejercicio.

Estos hallazgos indican que una sola sesión de ejercicio de fuerza o de HIIT puede inducir cambios agudos en mioquinas circulantes y reducir el crecimiento de células de cáncer de mama triple negativo, lo que podría contribuir a mecanismos biológicos de control tumoral. No obstante, la relevancia clínica a largo plazo requiere investigación adicional.

La literatura previa ha mostrado que el ejercicio agudo aumenta la concentración de mioquinas con potencial antitumoral, pero la mayoría de datos provienen de modelos animales o personas sanas, limitando su extrapolación clínica. Solo un estudio anterior en pacientes con cáncer de mama, realizado durante quimioterapia, había demostrado un aumento de mioquinas y una modesta reducción de la viabilidad celular (~9%) tras una sesión combinada de RT y HIIT. El presente trabajo aporta valor añadido al comparar dos modalidades distintas y en supervivientes.

El incremento de IL-6 tras HIIT podría relacionarse con una mayor activación muscular o estrés metabólico, posiblemente mediado por una mayor liberación de catecolaminas. Este entorno hormonal y molecular podría potenciar la acción supresora sobre las células tumorales. Aunque ambas modalidades fueron de similar duración (45 min) e intensidad relativa, el coste metabólico (METs) fue mayor en HIIT (8-10 METs) que en RT (5-6 METs), lo que podría explicar parte de la diferencia.

Desde un punto de vista práctico, el hallazgo más relevante es que, independientemente del tipo de ejercicio, una sesión de intensidad moderada-alta puede reducir el crecimiento de células de cáncer de mama triple negativo in vitro, lo que sugiere un potencial para contribuir a disminuir el riesgo de recurrencia. Además de sus beneficios físicos y psicológicos, el ejercicio se posiciona como una estrategia accesible y no farmacológica con posibles efectos antitumorales.

En cuanto a las implicaciones clínicas, la elección de la modalidad de ejercicio debería considerar no solo su efecto potencial sobre mioquinas y supresión tumoral, sino también las adaptaciones específicas que produce en fuerza, composición corporal y capacidad cardiorrespiratoria. El HIIT podría generar una respuesta más marcada en IL-6 y mayor supresión celular inmediata, mientras que la fuerza ofrece beneficios clave en masa muscular y función física.

Los autores señalan varias limitaciones:

  • Se usó una sola línea celular (MDA-MB-231), lo que restringe la aplicabilidad a otros tipos de cáncer de mama.
  • Los cultivos 2D no reproducen la complejidad estructural y funcional de un tumor in vivo.
  • No se recogió información detallada sobre fármacos que pudieran influir en la respuesta mioquínica.
  • Solo se midieron cuatro mioquinas, quedando fuera otros posibles mediadores importantes.

En resumen, el estudio es pionero en comparar de forma aleatorizada RT y HIIT en este contexto, con una muestra mayor que en trabajos previos y evaluaciones repetidas en tres momentos. Los resultados apoyan el potencial del ejercicio, incluso en una sola sesión, para inducir cambios biológicos con efecto supresor sobre células tumorales, especialmente relevante para la prescripción de ejercicio en supervivientes de cáncer de mama.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/08/A-single-bout-of-resistance-or-high-intensity-interval.pdf

Referencia completa:

Bettariga F, Taaffe DR, Crespo-Garcia C, Clay TD, De Santi M, Baldelli G, Adhikari S, Gray ES, Galvão DA, Newton RU. A single bout of resistance or high-intensity interval training increases anti-cancer myokines and suppresses cancer cell growth in vitro in survivors of breast cancer. Breast Cancer Res Treat. 2025 Aug;213(1):171-180. doi: 10.1007/s10549-025-07772-w.

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