La susceptibilidad a padecer osteoartritis (OA) depende de muchos factores, entre los que podemos destacar: edad, genética, etnia, dieta, obesidad y sexo, entre otros. El impacto continuado asociado a la carrera predispone a la lesión osteoarticular, especialmente si existe un sobrepeso. Aunque la percepción de que la carrera tiene efectos negativos a largo plazo sobre las articulaciones es un hecho, también lo es que los corredores más avanzados asocian la carrera con un índice de masa corporal (IMC) bajo, lo que resta estrés articular de forma significativa, mejorando incluso el espesor y la función del cartílago articular. Pero lo cierto es que la gran mayoría de corredores (ellas y ellos) aficionados no mantienen IMC bajos, especialmente al ir cumpliendo años. El IMC parece asociarse de forma importante con la OA (5% de aumento por cada punto de IMC). Kujala y col, 1994 (BMJ 308: 231) evaluaron el riesgo de OA en 2049 exatletas profesionales implicados en deportes de resistencia aeróbica (carrera, esquí nórdico) durante un periodo de 21 años, observando que el riesgo de padecer OA aumentó 1,73 veces en estos deportistas. Además, la tasa de hospitalización debido a OA en edades avanzadas fue mayor en corredores. En otro estudio retrospectivo (Marti y col, 1989; BMJ 299: 91), los autores demostraron que la esclerosis subcondral, la formación de osteofitos y el estrechamiento del espacio articular aumentaron significativamente en corredores frente a sujetos sanos no entrenados. Además, el ritmo de carrera fue más fuerte predictor de enfermedad degenerativa de la cadera, que el volumen de kilómetros, sugiriendo que, a largo plazo, la carrera de alta intensidad asociada a volúmenes altos de entrenamiento, pueden potenciar el riesgo de padecer osteoartritis de cadera con el tiempo.
Es tentador concluir diciendo: “si quieres mantener tu salud articular no corras”, pero además de herir la sensibilidad de muchos corredores, seguramente no pueda extrapolarse a todos los corredores. El control del peso corporal, la superficie en la que se entrena, la edad, y la susceptibilidad individual entre otros factores, pueden condicionar quizás la afirmación anterior. En cualquier caso, no es deseable mirar para otro lado, todos los corredores saben que este deporte está asociado invariablemente a lesiones continuadas que de alguna manera van sumando para constituir un factor de riesgo para nuestra salud articular.




