Microejercicio intermitente y mioquinas: claves cardiometabólicas

Salud y Deporte

El estudio se sitúa en el contexto de una problemática global creciente: la inactividad física y el comportamiento sedentario prolongado. La evidencia epidemiológica indica que cerca del 31% de la población adulta mundial no alcanza niveles suficientes de actividad física, lo que representa aproximadamente 1.800 millones de personas. Este fenómeno no solo implica una reducción en el gasto energético diario, sino que además constituye un factor de riesgo independiente para enfermedades cardiovasculares y mortalidad prematura, incluso en individuos que cumplen recomendaciones mínimas de ejercicio semanal. En consecuencia, surge la necesidad de desarrollar estrategias accesibles, breves y fácilmente integrables en la vida cotidiana que permitan interrumpir el tiempo sedentario sin requerir equipamiento específico ni grandes inversiones temporales.

En este contexto aparece el concepto de “exercise snacks” o “tentempiés de ejercicio”, definido como episodios muy breves (generalmente inferiores a un minuto) de actividad física vigorosa distribuidos a lo largo del día. Estudios previos han demostrado que interrumpir nueve horas de sedestación con ascensos breves por escaleras puede reducir la insulinemia postprandial y los niveles de ácidos grasos libres en adultos con sobrepeso u obesidad, así como mejorar parámetros hemodinámicos asociados al flujo arterial femoral. Sin embargo, aunque estos beneficios metabólicos están relativamente bien documentados, los mecanismos fisiológicos responsables permanecen insuficientemente esclarecidos.

Una hipótesis plausible se basa en el papel endocrino del músculo esquelético. Durante la contracción muscular se liberan mioquinas, moléculas señalizadoras con efectos autocrinos, paracrinos y endocrinos que intervienen en la regulación de la sensibilidad a la insulina, el metabolismo lipídico, la biogénesis mitocondrial, la regeneración muscular y la comunicación interorgánica. Estas sustancias participan en la interacción funcional entre músculo, tejido adiposo, hígado y sistema cardiovascular, contribuyendo a la homeostasis metabólica general. No obstante, aún no estaba claro si estímulos tan breves como los “exercise snacks” eran suficientes para inducir cambios detectables en la concentración circulante de estas mioquinas. Por ello, el objetivo principal del estudio fue analizar el efecto de subir escaleras durante intervalos cortos y repetidos sobre seis mioquinas específicas: apelina, BDNF, FGF21, FSTL-1, musclin y SPARC.

Para ello, se realizó un análisis secundario de un ensayo cruzado aleatorizado en dos grupos: hombres jóvenes con peso normal y adultos con sobrepeso u obesidad. Los participantes completaron dos condiciones experimentales: una jornada de sedestación continua durante nueve horas y otra en la que dicha sedestación se interrumpía cada hora mediante ascensos rápidos por escaleras de 15 a 30 segundos. Se midieron las concentraciones plasmáticas de las mioquinas antes y después del periodo experimental.

Los resultados mostraron que la mayoría de las mioquinas evaluadas no experimentaron cambios significativos en respuesta a la intervención. Sin embargo, se observó un aumento en los niveles circulantes de apelina en ambas poblaciones tras la condición de ejercicio intermitente, lo que sugiere que esta molécula podría desempeñar un papel relevante en la respuesta metabólica aguda a este tipo de actividad física breve.

La discusión del estudio se centra precisamente en la interpretación de este hallazgo. En primer lugar, los autores destacan que la elevación de apelina tras episodios repetidos de subida de escaleras confirma que incluso dosis mínimas de ejercicio pueden modificar señales endocrinas musculares relevantes. Esta observación resulta especialmente interesante porque la apelina ha sido asociada previamente con efectos cardioprotectores y mejoras en el metabolismo de la glucosa y los lípidos. Además, estudios anteriores han demostrado que tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento interválico de alta intensidad pueden incrementar transitoriamente sus niveles plasmáticos, lo que sugiere que su secreción es sensible a estímulos musculares relativamente breves pero intensos.

Asimismo, la literatura científica indica que incrementos repetidos en apelina inducidos por ejercicio agudo podrían contribuir, a largo plazo, a elevar sus niveles basales, generando adaptaciones metabólicas sostenidas. Este aspecto es especialmente relevante en poblaciones con riesgo cardiovascular, dado que la apelina ha sido propuesta como biomarcador temprano de sarcopenia y como posible diana terapéutica en hipertensión y enfermedades metabólicas.

En contraste, la ausencia de cambios significativos en otras mioquinas como BDNF, FGF21, FSTL-1, musclin y SPARC sugiere que la respuesta endocrina muscular depende en gran medida de la intensidad, duración y modalidad del ejercicio. Diversos estudios han demostrado que incrementos detectables en estas moléculas suelen producirse tras sesiones de mayor duración o intensidad, especialmente cuando se alcanzan niveles elevados de lactato sanguíneo. En este sentido, es posible que los ascensos breves por escaleras utilizados en el protocolo experimental no alcanzaran el umbral fisiológico necesario para activar la secreción de dichas mioquinas.

Otro aspecto relevante discutido por los autores es que la respuesta de la apelina fue similar en individuos con peso normal y en aquellos con sobrepeso u obesidad. Este hallazgo sugiere que los “exercise snacks” podrían ser igualmente eficaces en poblaciones con diferente composición corporal, lo cual refuerza su potencial como estrategia de salud pública aplicable a grupos diversos. Sin embargo, se reconoce la necesidad de estudios futuros que evalúen si estos efectos también se reproducen en personas con enfermedades cardiometabólicas como diabetes tipo 2 o hipertensión arterial.

El estudio presenta además varias fortalezas metodológicas, entre ellas su diseño cruzado aleatorizado y el uso de un protocolo experimental que reproduce situaciones cotidianas reales, como permanecer sentado durante largos periodos laborales interrumpidos ocasionalmente por actividad física breve. No obstante, también existen limitaciones importantes. En primer lugar, el tamaño muestral fue reducido, lo que puede haber limitado la potencia estadística del análisis. De hecho, tras la corrección por comparaciones múltiples, la significación estadística del aumento de apelina desapareció, lo que obliga a interpretar los resultados con cautela. En segundo lugar, el estudio no permitió confirmar directamente el origen muscular de la apelina circulante. Finalmente, el muestreo sanguíneo se realizó únicamente al inicio y al final del protocolo experimental, lo que impidió analizar la cinética temporal de las respuestas endocrinas durante el periodo de intervención.

En conjunto, los autores concluyen que los ascensos breves por escaleras realizados cada hora durante periodos prolongados de sedestación pueden inducir cambios selectivos en el perfil de mioquinas circulantes, particularmente en la apelina, lo que podría contribuir a explicar los beneficios cardiometabólicos observados en estudios previos sobre “exercise snacks”. Aunque la mayoría de las mioquinas analizadas no mostró variaciones significativas, los resultados sugieren que intervenciones mínimas pero estratégicamente distribuidas a lo largo del día podrían activar mecanismos endocrinos relevantes para la salud metabólica. Estos hallazgos abren nuevas líneas de investigación sobre el papel de las mioquinas en la respuesta a intervenciones breves de actividad física y refuerzan la importancia de interrumpir el sedentarismo prolongado mediante estrategias accesibles y sostenibles en la vida diaria.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/04/Effect-of-prolonged-sitting-with-stair-climbing-exercise-snacks-on-circulating-myokines-profiles.pdf

Referencia completa del artículo:

Fujie S, Rafiei H, Kanemoto M, Konishi S, Iemitsu M, Little JP. Effect of prolonged sitting with stair climbing exercise “snacks” on circulating myokines profiles. Eur J Appl Physiol. 2026 Apr 10. doi: 10.1007/s00421-026-06229-2.

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