La recuperación activa durante el entrenamiento interválico de esprint induce mayores adaptaciones en resistencia aeróbica

Los efectos de las diferentes estrategias de recuperación en entrenamientos interválicos han sido estudiados desde diferentes enfoques. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Yamagishi T y Babrai J, 2018; J Strength Cond Res 10-ago; doi: 10.1519/JSC.0000000000002787) cuyo objetivo fue determinar los efectos de la intensidad de la recuperación sobre las adaptaciones en resistencia aeróbica durante un entrenamiento interválico de esprint (SIT). Participaron como voluntarios 9 hombres y 5 mujeres jóvenes que fueron asignados a diferentes grupos de entrenamiento: grupo de recuperación activa (ARG) ó grupo de recuperación pasiva (PRG). Después de 2 semanas de control, ambos grupos realizaron 6 sesiones de 4-6 x 30 s de esprint con 4 min de recuperación, en un periodo de 2 semanas. El grupo ARG sostuvo durante la recuperación una intensidad del 40% VO2max, mientras que el grupo PRG se mantuvo pasivo sobre el cicloergómetro. Después de las 2 semanas de intervención, ambos grupos mejoraron su rendimiento en un test de 10 k de manera similar, sin obtener mejoras en los valores de VO2max, en ningún grupo. Sin embargo, la potencia crítica aumento solo en el grupo ARG, con una tendencia a mejorar también la potencia máxima en el test incremental. Durante el entrenamiento, la recuperación activa mantuvo valores de VO2 y frecuencia cardiaca a mayor nivel que durante la recuperación pasiva, sugiriendo una mayor demanda cardiorrespiratoria con la recuperación activa. Este estudio demuestra que en el entrenamiento SIT la recuperación activa se asocia a adaptaciones más favorables desde un punto de vista fisiológico. En cualquier caso, se necesitan más estudios que determinen si las diferencias observadas con recuperaciones diferentes se mantienen o modifican durante periodos de aplicación más prolongados.

El manejo de la recuperación en el entrenamiento interválico es el factor más importante que justifica la complejidad de estos sistemas de entrenamiento. Es muy habitual, especialmente en los deportistas aficionados, establecer los periodos de recuperación entre intervalos (ej. “series de 1000”) de manera pasiva, habitualmente caminando. Pero ese proceder resta eficacia al propio sistema de entrenamiento HIIT, que requiere el mantenimiento de valores de VO2 lo más cerca posible a los valores máximos del sujeto (VO2max). Cuando a los aficionados les comentas que la recuperación entre intervalos debería ser a una intensidad cercana al umbral láctico y lo llevan a cabo, se dan cuenta del grado de exigencia de una verdadera sesión de HIIT, y comprueban que realmente solo está al alcance de los mejores deportistas de resistencia aeróbica.

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