La inmersión en agua fría minimiza y retrasa el aumento de testosterona después del entrenamiento de fuerza

La inmersión en agua fría (CWI) es utilizada con frecuencia para reducir el daño muscular post-ejercicio y la inflamación. Sin embargo, estudios recientes han cuestionado la conveniencia de la utilización de CWI al interferir potencialmente en las adaptaciones asociadas al entrenamiento de fuerza. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Earp y col, 2019; Eur J Appl Physiol 20-jun; doi: 10.1007/s00421-019-04178-7) cuyo objetivo fue determinar los efectos de la inmersión en agua fría después de una sesión de entrenamiento de fuerza sobre la testosterona libre circulante (T) y las citoquinas IL-6 y TNF-a. Participaron 11 sujetos entrenados en fuerza que realizaron 2 sesiones de entrenamiento (6 series de 10 repeticiones de sentadillas al 80% 1RM), con 1 semana de separación. Después de una de las sesiones los sujetos estuvieron 15 min en inmersión en agua fría (CWI, 15 °C) o recuperación pasiva. Las medidas se realizaron antes (PRE), y 5, 15, 30 y 60 min después de finalizar el entrenamiento. Los resultados mostraron que para la testosterona libre circulante la condición CWI disminuyó la concentración a los 30 min respecto a las condiciones control, e incluso descendió por debajo de los niveles PRE a los 60 min post-ejercicio. También se observó un descenso de la respuesta de las citoquinas en IL-6 a los 30 min post y de la TNF-a a los 15 min post. Los autores concluyeron que la inmersión en agua fría afecta a la respuesta de la testosterona libre y citoquinas después de una sesión de entrenamiento de fuerza.

Los resultados de este estudio sugieren una alteración de la respuesta anabólica y puede ayudar a explicar resultados previos que habían observado una atenuación de la hipertrofia muscular cuando se utilizaba frío después del entrenamiento de fuerza. Aunque las generalizaciones en materia de entrenamiento son arriesgadas, hay ya mucha evidencia del carácter negativo de la aplicación de frío respecto a las adaptaciones fisiológicas asociadas al entrenamiento, por lo que habrá que seleccionar muy bien cuando si y cuando no se debe aplicar esta modalidad de recuperación, aunque todo apunta a que mejor no utilizarla.