La crioterapia de cuerpo entero no mejora las adaptaciones del HIIT

(post destacado 2019) La aplicación de frío después del ejercicio está seriamente cuestionada desde hace tiempo, a pesar de que en determinados colectivos sigue siendo una costumbre inveterada. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Broatch y col, 2019; Sci Reo 9(1): 12013; doi: 10.1038/s41598-019-48518-1) cuyo objetivo fue investigar los efectos de la aplicación regular de crioterapia de cuerpo entero (WBC) sobre las adaptaciones fisiológicas y de rendimiento asociadas al entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT). Participaron 22 ciclistas bien entrenados distribuidos en 2 grupos, que realizaron 4 semanas de HIIT, siguiendo a cada sesión 3 min de WBC (-110°C) o un control pasivo (CON). Los participantes realizaron antes y después del periodo de entrenamiento, un test de esfuerzo (GXT), un test hasta el agotamiento (Tmax), una contrarreloj de 20 km (20 TT), y un test de 120 min de intensidad submáxima (SM120). Se obtuvieron muestras de sangre para valorar cambios basales en hormonas adrenales (adrenalina, noradrenalina y cortisol). También fueron analizados los patrones de sueño de los deportistas. Los resultados mostraron que la administración de frío no tuvo efectos sobre el valor de VO2max, potencia aeróbica pico en la prueba de esfuerzo, duración Tmax, rendimiento en 20 TT, oxidación de sustratos durante SM120, concentraciones basales de adrenalina, noradrenalina y cortisol, o patrones de sueño. Los resultados sugieren que la aplicación de frío de cuerpo entero después de HIIT durante 4 semanas no es una estrategia eficaz para mejorar las adaptaciones al entrenamiento, ni el rendimiento.

Los resultados de este estudio se suman a aquellos que tampoco han observado ventajas en la aplicación de frio después del ejercicio con el fin de mejorar la recuperación o las adaptaciones al entrenamiento. El enlentecimiento de los fenómenos inflamatorios ligados al ejercicio de alta intensidad puede que no deba interpretarse necesariamente como algo positivo cuando hablamos de estrés asociado al ejercicio. De hecho, en un contexto general son más los investigadores que piensan que la aplicación de frío no es de utilidad e incluso algunos sugieren que puede ser perjudicial de cara a las adaptaciones esperadas asociadas al entrenamiento.