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Ganancia de fuerza con diferentes protocolos en mujeres postmenopáusicas

Ya hemos comentado en más de una ocasión, que en materia de entrenamiento no existe un único camino para lograr los objetivos marcados, al tiempo que existen en ocasiones interferencias fisiológicas (edad, sexo, etc.) y no fisiológicas (fármacos, patologías, etc.) que modifican las respuestas y adaptaciones al entrenamiento. Recientemente se han publicado los resultados de una investigación (Nunes y col, 2017; J Strength Cond Res 20-ene) cuyo objetivo fue estudiar los efectos de dos diferentes protocolos de entrenamiento de fuerza (RT, 3 ó 6 series) sobre el desarrollo de la fuerza muscular y de la concentración de distintas hormonas en mujeres post-menopaúsicas (PW). Las voluntarias fueron distribuidas aleatoriamente en 3 grupos: control (CT), bajo volumen RT (LV, 3 series por ejercicio) y alto volumen RT (HV, 6 series por ejercicio). Los grupos LV y HV realizaron 8 ejercicios, 3 veces/semana al 70% 1RM durante 16 semanas. Los resultados mostraron que ambos protocolos aumentaron la fuerza de manera similar (37,7% y 34,1%, para LV y HV, respectivamente). Además, el volumen de entrenamiento no afectó a los niveles basales de testosterona, cortisol, IGF-1 ó dehidroepiandrosterona. Los autores sugieren que 3 o 6 series al 70% 1RM se asociaron a similares ganancias de fuerza en mujeres postmenopáusicas.

Siempre es complicado y probablemente inexacto sacar conclusiones de estudios aislados realizados en condiciones especiales y con características concretas. Pero, en cualquier caso, los resultados de las diferentes investigaciones nos marcan ó no tendencias de comportamiento que en mi opinión es lo realmente importante. Las adaptaciones obtenidas en el proceso de aplicación de ejercicio sobre el organismo pueden ser algo distintas dependiendo del contexto de aplicación. En este sentido, las respuestas y adaptaciones al ejercicio desarrollado por una mujer sana de 30 años, tendrán diferencias sustanciales respecto al obtenido por otra mujer de 55 años. Los cambios endocrinos fisiológicos asociados a la edad, en este caso en la mujer, condicionan ese comportamiento diferencial. Cometemos por tanto un error al considerar que determinados entrenamientos van asociados a similares respuestas y adaptaciones para el conjunto de la población.

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