Tanto el ejercicio como los fármacos son tratamientos recomendados para mejorar el perfil sanguíneo-lipídico.
Recientemente se han publicado los resultados de un metaanálisis (Martínez-Vizcaino y col, 2021; Sports Med 8-dic; doi: 10.1007/s40279-021-01607-6) cuyo objetivo fue comparar la efectividad de las estrategias de policomprimido y ejercicio para mejorar el perfil de lípidos en sangre en pacientes de alto riesgo cardiovascular.
Métodos: Realizamos una búsqueda electrónica en Web of Science, EMBASE, Cochrane Database of Systematic Reviews, MEDLINE y SPORTDiscus, desde el inicio hasta agosto de 2021. Ensayos controlados aleatorios (ECA) que prueban la efectividad de las intervenciones con ejercicios o el tratamiento con terapia combinada de dosis fija (policomprimido) para mejorar el perfil de lípidos en sangre en adultos con enfermedad cardiovascular aterosclerótica o que presentan al menos un factor de riesgo cardiovascular bien reconocido.
Resultados: Se incluyeron un total de 131 ECA: 15 y 116 estudios que analizaron los efectos de los policomprimidos y el ejercicio, respectivamente, sobre los niveles de lípidos en sangre. Tanto el ejercicio como las estrategias de policomprimido fueron efectivos para reducir las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c) y el colesterol total (CT), pero solo las intervenciones de ejercicio mejoraron las lipoproteínas de alta densidad (HDL-c) y los niveles de triglicéridos en comparación con el grupo de control. Los resultados de los metaanálisis mostraron que el policomprimido sin tratamiento antiplaquetario fue el tratamiento farmacológico más eficaz para mejorar el perfil lipídico, mientras que el ejercicio aeróbico con intervalos fue la intervención de ejercicio más eficaz.
Conclusiones: Teniendo en cuenta que tanto la polipíldora como el ejercicio son efectivos para reducir el LDL-c y el TC, pero solo el ejercicio mejora el HDL-c y los triglicéridos, y que el ejercicio proporciona más beneficios para la salud (p. ej., aumento de la condición física y disminución de la adiposidad), parece razonable recomendar el ejercicio como primera opción de tratamiento en la dislipidemia cuando el estado general y los síntomas del paciente lo permitan.




