¿Es el consumo de oxígeno máximo (VO2max) un marcador adecuado de salud metabólica?

Aunque tradicionalmente se ha considerado que una alta capacidad cardiorrespiratoria es un fuerte predictor de menor riesgo de enfermedad crónica y mortalidad general, investigaciones recientes han cuestionado su precisión y especificidad para evaluar aspectos clave como la función mitocondrial, un componente crítico en la salud metabólica, implicada en patologías como la diabetes tipo 2, resistencia a la insulina y síndrome metabólico.

El consumo máximo de oxígeno (V̇O2 max) es reconocido como el estándar de oro para evaluar la aptitud cardiorrespiratoria, involucrando múltiples sistemas integrados: intercambio gaseoso pulmonar, gasto cardíaco, suministro sanguíneo de oxígeno y difusión de oxígeno en músculos. Sin embargo, estos múltiples componentes implican que variaciones en cualquiera de ellos puedan afectar la medición global, haciendo difícil determinar específicamente la capacidad mitocondrial. Algunos estudios reportan correlaciones significativas entre V̇O2 max y contenido mitocondrial, mientras otros encuentran considerables discrepancias, mostrando que la capacidad mitocondrial muscular no siempre coincide con la capacidad aeróbica corporal medida por V̇O2 max.

Otra limitación destacada es el criterio empleado para determinar la consecución del V̇O2 max, tradicionalmente definido por un plateau en el consumo de oxígeno al aumentar la carga de trabajo. Sin embargo, muchos individuos, especialmente poblaciones sedentarias o clínicas, no logran este plateau, generando evaluaciones potencialmente imprecisas. Estudios recientes evidencian cómo el test de esfuerzo incremental (GXT) puede sobrestimar o subestimar los cambios en V̇O2 max en poblaciones con síndrome metabólico, afectando negativamente la precisión en la identificación de mejoras o deterioros en la salud metabólica.

El artículo profundiza en la definición de síndrome metabólico y salud metabólica, destacando que la prevalencia global del síndrome metabólico está en aumento, afectando a más del 40% de la población en muchos países. Actualmente, los criterios para diagnosticar el síndrome metabólico incluyen hipertensión, dislipidemia, glucosa elevada en ayunas y obesidad central. Sin embargo, estas definiciones no incluyen directamente evaluaciones de la función mitocondrial, a pesar de su estrecha vinculación con enfermedades metabólicas.

La función mitocondrial es clave para la flexibilidad metabólica, definida como la capacidad de mantener la homeostasis energética adaptando el uso de combustibles (grasas o carbohidratos) según la demanda metabólica. La flexibilidad metabólica se considera un marcador potencial de salud mitocondrial y un predictor de futuras enfermedades crónicas. Métodos actuales para evaluar la función mitocondrial incluyen biopsias musculares y resonancia magnética, aunque estos métodos presentan limitaciones prácticas debido a su invasividad y costo.

En contraste, el artículo propone el ejercicio submáximo evaluado mediante calorimetría indirecta como una alternativa prometedora para valorar de forma no invasiva la función mitocondrial y la flexibilidad metabólica. Este método analiza la oxidación máxima de grasas (MFO) y la intensidad del ejercicio que la maximiza (Fatmax). Estudios han mostrado que Fatmax ocurre en torno al 56% del V̇O2 max en ciclistas moderadamente entrenados, pero existe una amplia variabilidad (20%-80%) según población y protocolo. Además, recientemente se ha incorporado la medición del lactato sanguíneo para apoyar esta evaluación, encontrándose correlación negativa entre lactato y oxidación de grasas, reafirmando este método como indicador de flexibilidad metabólica y función mitocondrial.

Entre las ventajas del ejercicio submáximo destacan su baja exigencia física, evitando complicaciones en poblaciones vulnerables (ancianos o pacientes clínicos), menor necesidad de motivación extrema y reducción de la interferencia en rendimientos deportivos posteriores. No obstante, existen desafíos metodológicos como la variabilidad en respuestas metabólicas según edad, sexo, estado físico y composición corporal, así como diferencias en protocolos, modalidades de ejercicio y ecuaciones estequiométricas usadas para calcular la oxidación de sustratos.

En conclusión, el artículo argumenta que, aunque el V̇O2 max es frecuentemente utilizado como indicador indirecto de la salud metabólica, presenta limitaciones significativas en precisión y especificidad respecto a la evaluación de la función mitocondrial y flexibilidad metabólica. En cambio, métodos basados en calorimetría indirecta durante ejercicio submáximo emergen como alternativas prometedoras, fáciles, seguras y relativamente económicas, aunque requieren mayor estandarización metodológica antes de poder adoptarse ampliamente para evaluar de forma precisa y fiable la salud metabólica y mitocondrial.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/07/Is-maximal-oxygen-consumption-an-appropriate.pdf

Referencia completa:

Lovell DI, Stuelcken M, Eagles A. Is maximal oxygen consumption an appropriate metric for metabolic health? Eur J Appl Physiol. 2025 Jul 3. doi: 10.1007/s00421-025-05875-2.

Llévate más de 50 formaciones de Fisiología del Ejercicio, Fuerza e Hipertrofia, Nutrición y Suplementación Deportiva, Entrenamiento y Rendimiento, Salud y Deporte,  por 139€/año.