Ejercicio físico y serotonina circulante: ¿realmente cambia con el entrenamiento?

Artículos de Fisiología del Ejercicio

En las últimas décadas, la investigación en neurobiología ha prestado creciente atención al papel de los neurotransmisores en la regulación de múltiples funciones fisiológicas y psicológicas. Entre ellos, la serotonina ha adquirido una relevancia especial debido a su implicación en numerosos procesos reguladores tanto en el sistema nervioso central como en diferentes sistemas periféricos del organismo. Tradicionalmente, este neurotransmisor se ha asociado con la regulación del estado de ánimo, pero también participa en procesos fundamentales como el control del sueño, el apetito, la motivación y la respuesta emocional.

Las alteraciones en la función serotoninérgica se han relacionado con diversos trastornos psiquiátricos, especialmente depresión, ansiedad y trastorno obsesivo-compulsivo. Estos trastornos representan un problema de salud pública de gran magnitud debido a su elevada prevalencia y a su carácter crónico, generando una carga considerable tanto en términos de calidad de vida como de costes sanitarios y sociales. En Europa, por ejemplo, los trastornos mentales representan aproximadamente el 4% del producto interior bruto, lo que refleja el impacto económico de su tratamiento y manejo a largo plazo.

Desde el punto de vista terapéutico, el tratamiento farmacológico más habitual para los trastornos depresivos consiste en el uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), cuyo objetivo es aumentar la disponibilidad de serotonina en el sistema nervioso central. Aunque estos fármacos han demostrado eficacia clínica en muchos pacientes, también presentan limitaciones importantes, entre ellas la aparición de efectos secundarios, la variabilidad en la respuesta terapéutica y la necesidad de tratamientos prolongados. Estos factores han impulsado la búsqueda de estrategias no farmacológicas que puedan contribuir a la regulación de los sistemas serotoninérgicos.

En este contexto, el ejercicio físico ha sido propuesto como una intervención potencialmente capaz de modular la función serotoninérgica. Numerosos estudios han mostrado que la práctica regular de ejercicio se asocia con mejoras en la salud mental, incluyendo reducciones en los síntomas de depresión y ansiedad. Uno de los mecanismos fisiológicos propuestos para explicar estos efectos es precisamente la modulación de neurotransmisores como la serotonina.

Sin embargo, para comprender adecuadamente esta relación es necesario distinguir entre la serotonina central y la serotonina periférica. En el organismo humano, la serotonina se sintetiza tanto en el cerebro como en tejidos periféricos, especialmente en el tracto gastrointestinal. Aproximadamente entre el 90% y el 95% de la serotonina total se produce en las células enterocromafines del intestino. No obstante, debido a la presencia de la barrera hematoencefálica, la serotonina circulante no atraviesa fácilmente hacia el sistema nervioso central. Por tanto, los niveles periféricos de serotonina no pueden considerarse un indicador directo de la actividad serotoninérgica cerebral.

A pesar de esta limitación, la serotonina periférica desempeña múltiples funciones fisiológicas relevantes. Entre ellas destacan la regulación de la motilidad gastrointestinal, el control del tono vascular, la modulación de la respuesta inmunitaria y la participación en procesos metabólicos y hemostáticos a través de la función plaquetaria. Estas funciones sugieren que la serotonina circulante puede desempeñar un papel más amplio en la salud general del organismo.

Diversos estudios han investigado la posible influencia del ejercicio físico sobre los niveles de serotonina circulante. Algunos trabajos han sugerido que el ejercicio podría aumentar la disponibilidad de serotonina, lo que contribuiría a explicar sus efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo. Sin embargo, los resultados disponibles en la literatura científica han sido inconsistentes, con estudios que muestran aumentos, disminuciones o ausencia de cambios significativos en los niveles circulantes de este neurotransmisor tras intervenciones de ejercicio.

Ante esta falta de consenso, los autores del artículo realizaron una revisión sistemática y metaanálisis con el objetivo de evaluar de forma rigurosa el efecto del ejercicio físico sobre las concentraciones circulantes de serotonina en humanos.

Resultados

La revisión sistemática identificó inicialmente 938 registros en bases de datos científicas. Tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión establecidos, únicamente cinco ensayos clínicos aleatorizados cumplieron los requisitos metodológicos para ser incluidos en el metaanálisis.

En total, los estudios analizados incluyeron 116 participantes, todos ellos mujeres. La calidad metodológica de los estudios, evaluada mediante la escala PEDro, se situó entre aceptable y buena.

El análisis combinado de los datos mostró que el ejercicio físico no produjo un efecto estadísticamente significativo sobre los niveles circulantes de serotonina. Además, se observó una heterogeneidad extremadamente alta entre los estudios incluidos, lo que indica una gran variabilidad en los resultados obtenidos en diferentes contextos experimentales.

Los análisis de sensibilidad confirmaron la robustez de estos resultados, ya que el efecto global permaneció no significativo incluso al modificar los supuestos estadísticos utilizados en el metaanálisis.

Discusión

La discusión del artículo se centra principalmente en interpretar la ausencia de un efecto significativo del ejercicio físico sobre la serotonina circulante y en analizar las posibles razones que explican la elevada heterogeneidad entre los estudios.

En primer lugar, los autores destacan que el efecto global observado en el metaanálisis debe interpretarse con cautela. La combinación de resultados procedentes de estudios con características muy diferentes puede generar estimaciones globales que no reflejen un efecto fisiológico uniforme. La elevada heterogeneidad observada sugiere que el impacto del ejercicio sobre la serotonina circulante podría depender de múltiples factores contextuales.

Uno de los aspectos más llamativos es la gran variabilidad en los resultados individuales de los estudios incluidos. Algunos trabajos observaron disminuciones significativas en los niveles de serotonina tras intervenciones de ejercicio, mientras que otros encontraron aumentos o cambios no significativos. Por ejemplo, determinados estudios realizados en mujeres mayores reportaron descensos en la serotonina tras programas de danza o entrenamiento de fuerza. En cambio, otras investigaciones mostraron incrementos tras intervenciones como Pilates en mujeres embarazadas o programas de taekwondo en mujeres posmenopáusicas con obesidad.

Esta diversidad de resultados sugiere que variables como la edad, el estado fisiológico, la modalidad de ejercicio o las características de la población estudiada pueden influir de manera significativa en la respuesta serotoninérgica al ejercicio.

Otro aspecto relevante que se discute en el artículo es la posible diferencia entre los efectos del ejercicio agudo y los efectos del entrenamiento crónico. Algunos estudios experimentales han mostrado que una única sesión de ejercicio moderado puede aumentar transitoriamente los niveles de serotonina. Sin embargo, estos cambios agudos no necesariamente se traducen en adaptaciones sostenidas tras programas de entrenamiento prolongados.

Asimismo, los autores señalan que la medición de serotonina periférica presenta limitaciones importantes desde el punto de vista fisiológico. Como se ha mencionado anteriormente, la serotonina circulante no refleja directamente la actividad serotoninérgica cerebral debido a la barrera hematoencefálica. Por lo tanto, incluso si el ejercicio modula la neurotransmisión serotoninérgica en el cerebro, estos cambios podrían no detectarse mediante la medición de serotonina en sangre.

Además, factores metodológicos como el tipo de muestra biológica utilizada (plasma o suero), los métodos analíticos empleados o el momento de la extracción sanguínea pueden introducir variabilidad adicional en los resultados.

Los autores también subrayan varias limitaciones importantes de la evidencia disponible. En primer lugar, el número de estudios incluidos en el metaanálisis es muy reducido, lo que limita la capacidad para realizar análisis más detallados sobre posibles moderadores del efecto del ejercicio. En segundo lugar, todos los participantes de los estudios incluidos eran mujeres, lo que impide generalizar los resultados a la población masculina.

Por último, las intervenciones de ejercicio analizadas fueron muy heterogéneas en términos de duración, intensidad y modalidad, lo que dificulta identificar patrones claros en la respuesta fisiológica.

Conclusiones

En conjunto, la evidencia disponible actualmente no permite afirmar que el ejercicio físico produzca cambios consistentes en los niveles circulantes de serotonina. Aunque algunos estudios individuales han mostrado modificaciones en este neurotransmisor, el análisis combinado de los ensayos clínicos disponibles no encontró efectos significativos.

La elevada heterogeneidad entre los estudios sugiere que la relación entre ejercicio y serotonina circulante es compleja y probablemente dependiente del contexto fisiológico, del tipo de ejercicio y de las características de la población estudiada.

Los autores concluyen que se necesitan más ensayos clínicos bien diseñados, con muestras más amplias y poblaciones diversas, para esclarecer el papel del ejercicio físico en la regulación de la serotonina periférica. Asimismo, futuras investigaciones deberían considerar metodologías que permitan evaluar de manera más directa la actividad serotoninérgica central, con el fin de comprender mejor los mecanismos neurobiológicos que subyacen a los efectos beneficiosos del ejercicio sobre la salud mental.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/03/Effects-of-Physical-Exercise-on-Circulating-Serotonin.pdf

Referencia completa del artículo:

Barrero-Osorio A, Franco-García JM, Pereira-Payo D, Rodal M, Pérez-Gómez J. Effects of Physical Exercise on Circulating Serotonin Levels: A Systematic Review and Meta-Analysis. Healthcare (Basel). 2026 Feb 21;14(4):532. doi: 10.3390/healthcare14040532.

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