Efectos del entrenamiento interválico sobre el sistema inmune

El ejercicio físico refuerza el sistema inmune, pero cuando se hace extremo, es decir, cuando la intensidad aplicada o el volumen desarrollado con muy elevados, hay datos que muestran un descenso temporal de la inmunidad.

Recientemente se han publicado los resultados de un metaanálisis (Souza y col, 2021; Biology (Basel) 3-sep; doi: 10.3390/biology10090868) cuyo objetivo fue examinar la evidencia sobre los efectos agudos y crónicos del entrenamiento interválico (IT) sobre el sistema inmune.

Se incluyeron 35 estudios en el análisis cualitativo y 18 en un metaanálisis.

Los resultados mostraron una disminución aguda significativa después de IT en la tasa de secreción de inmunoglobulina A (IgA), aumento de recuento total de leucocitos, aumento en el recuento de linfocitos inmediatamente después del ejercicio y disminución durante la recuperación (30 a 180 min después del ejercicio). No se detectó ningún efecto sobre la IgA absoluta. En general, el IT podría reducir de forma aguda la función de los leucocitos. Con respecto a los efectos crónicos, el IT mejoró la función inmunológica sin cambiar el recuento de leucocitos.

Los autores concluyeron que el IT puede asociarse con una alteración transitoria en el sistema inmunológico, seguida de una función inmunológica reducida. Sin embargo, la realización crónica de entrenamiento interválico induce adaptaciones favorables en la función inmunológica.

Podemos afirmar que el ejercicio realizado de manera regular mejora globalmente la función inmune como adaptación, y este hecho es el realmente importante desde el punto de vista de la salud. Sin embargo, como respuesta a ejercicios de muy alta intensidad y/o volumen, el organismo acusa el estrés asociado y la inmunidad disminuye temporalmente; este hecho no es preocupante, y se puede considerar fisiológico en el eje respuesta-adaptación, pero si ha de tenerse en cuenta cuando se realiza ejercicio en estados inmunológicos afectados o en presencia de infecciones