Recientemente se ha publicado una revisión sistemática (Cámara-Calmaestra y col, 2022; J Prev Alzheimers Dis 9:601; doi: 10.14283/jpad.2022.57) de ensayos controlados aleatorios para determinar el efecto del ejercicio físico sobre la capacidad físico-funcional, el rendimiento cognitivo, los síntomas neuropsiquiátricos y la calidad de vida en una población de personas mayores con enfermedad de Alzheimer.
Selección de estudios: Se buscaron publicaciones que investigaran el efecto de cualquier tipo de intervención basada en ejercicio físico en cualquiera de sus múltiples modalidades sobre la capacidad físico-funcional, el rendimiento cognitivo, los síntomas neuropsiquiátricos y la calidad de vida.
Síntesis de datos: un total de 8 ensayos controlados aleatorios diferentes con una muestra total de 562 pacientes con enfermedad de Alzheimer sin superposición entre 50 y 90 años y una edad media de 75,2 ± 3,9 años fueron elegibles para los análisis.
La capacidad físico-funcional se evaluó en 6 de 8 estudios y el desempeño cognitivo se evaluó en 5 de 8 estudios, todos ellos mostraron mejoras en estas variables al compararlos con los controles, excepto dos estudios en capacidad físico-funcional y un estudio en capacidad cognitiva. En las variables capacidad físico-funcional y rendimiento cognitivo se utilizó ejercicio físico aeróbico de forma aislada o multimodal, combinando ejercicio aeróbico, de fuerza y de equilibrio, de 2 a 7 sesiones semanales con dosis entre 30 y 90 minutos, y una duración del programa de 9 semanas a 6 meses. Los síntomas neuropsiquiátricos y la calidad de vida se evaluaron en 2 de 8 estudios, en los que los grupos de intervención experimentaron mejoras significativas en comparación con los grupos de control, excepto un estudio que encontró diferencias similares en la calidad de vida entre ambos grupos. En las variables síntomas neuropsiquiátricos y calidad de vida se utilizó únicamente ejercicio físico aeróbico, de forma más homogénea, de 2 a 3 sesiones semanales con dosis de 30 a 60 minutos, y una duración total del programa de 9 a 16 semanas.
Conclusiones: A pesar de la escasez de estudios, especialmente aquellos basados en propuestas multimodales, y la heterogeneidad en los protocolos, esta revisión sistemática encontró evidencia moderada a limitada de que el ejercicio físico aeróbico solo o combinado en un programa multimodal que también incluye ejercicios de fuerza y equilibrio puede ser una herramienta útil en el manejo de pacientes con enfermedad de Alzheimer con el objetivo de mantener y/o mejorar la capacidad físico-funcional y el rendimiento cognitivo. Además, esta revisión encontró evidencia moderada del impacto positivo que podría tener el ejercicio físico aeróbico en la reducción de los síntomas neuropsiquiátricos y la mejora de la calidad de vida en pacientes con enfermedad de Alzheimer.




