Calambres musculares: cuando falla la relajación

Artículos de Fisiología del Ejercicio

Los calambres musculares son fenómenos neuromusculares frecuentes en el envejecimiento, el ejercicio, el embarazo, los trastornos neurológicos y la hemodiálisis. Aunque suelen ser transitorios, pueden causar dolor intenso, interrumpir el sueño, limitar la actividad física y dificultar tratamientos médicos. Su explicación tradicional se ha centrado en una activación excesiva del sistema motor; sin embargo, una visión más completa sugiere que el problema no consiste únicamente en que el músculo se contraiga de forma anormal, sino también en que no logra finalizar la contracción con eficiencia.

La contracción muscular normal depende de una secuencia coordinada. Primero, las motoneuronas activan las fibras musculares; después, el calcio se libera desde el retículo sarcoplásmico y permite la interacción entre actina y miosina. Para que el músculo se relaje, debe cesar la descarga nerviosa, el calcio debe ser recaptado mediante bombas dependientes de ATP y los puentes cruzados deben separarse. Cuando estos pasos se alteran, la contracción puede mantenerse más tiempo del debido y transformarse en un calambre persistente.

La evidencia neurofisiológica señala que la actividad sostenida de las unidades motoras es uno de los mecanismos mejor respaldados. Durante un calambre, la electromiografía registra descargas de alta frecuencia, superiores a las observadas en una contracción voluntaria. Esto indica que el músculo continúa recibiendo una señal nerviosa intensa. La causa probable es un desequilibrio entre las influencias excitadoras e inhibitorias que regulan a las motoneuronas alfa en la médula espinal. La fatiga y el estrés metabólico pueden aumentar la señal excitadora de los husos musculares y reducir la inhibición asociada a los órganos tendinosos de Golgi. El resultado es una motoneurona que sigue disparando incluso cuando la contracción debería detenerse.

Algunas motoneuronas pueden adoptar un comportamiento biestable: una vez activadas, mantienen su descarga hasta recibir una señal inhibitoria suficiente. Esta característica ayuda a explicar por qué ciertos calambres parecen autosostenidos. Los experimentos con bloqueo nervioso periférico muestran que la continuidad de los circuitos espinales es importante para mantener la contracción, lo que refuerza la idea de que el fenómeno no se origina únicamente dentro del tejido muscular.

El estiramiento alivia muchos calambres porque actúa sobre varios mecanismos. Al elongar el músculo, aumenta la influencia inhibitoria de los órganos tendinosos de Golgi, disminuye la descarga de los husos musculares y se reduce la excitación de las motoneuronas. También cambia la relación longitud-tensión, reduce la superposición entre actina y miosina y puede disminuir la presión intramuscular. Por eso, el alivio suele ser rápido: el estiramiento interrumpe los componentes neural y mecánico de la contracción sostenida.

En la hemodiálisis, los calambres se relacionan con la extracción rápida de líquidos, la hipotensión, las alteraciones electrolíticas, los cambios ácido-base y las limitaciones del metabolismo energético. Ninguno de estos factores explica todos los episodios. La ultrafiltración excesiva puede disminuir la perfusión muscular y aumentar el estrés metabólico. La alcalosis puede reducir la fracción de calcio ionizado al favorecer su unión a la albúmina, lo que incrementa la excitabilidad de las membranas nerviosas y musculares. También puede modificar el manejo del calcio dentro de la fibra y alterar el acoplamiento entre excitación y contracción.

El metabolismo energético cumple un papel decisivo porque la relajación muscular requiere ATP. La recaptación de calcio por la bomba SERCA y la separación de los puentes actina-miosina dependen de energía. Esto no significa que exista una caída extrema del ATP intracelular, sino que el suministro energético puede resultar insuficiente para sostener los procesos de relajación durante una activación intensa. La disfunción mitocondrial, la deficiencia de carnitina, la pérdida de vitaminas hidrosolubles y la menor flexibilidad para utilizar diferentes combustibles pueden contribuir a esta ineficiencia.

La fosfocreatina también es relevante porque actúa como sistema rápido de regeneración de ATP. Durante un calambre, la descarga motora es intensa y de alta frecuencia, por lo que la demanda energética aumenta en pocos segundos. Si el sistema de fosfocreatina o la función mitocondrial no responden adecuadamente, la relajación puede retrasarse. El enlentecimiento no depende solo de la recaptación del calcio; la persistencia de los puentes cruzados entre actina y miosina también puede mantener la tensión incluso cuando el manejo del calcio está relativamente conservado.

La explicación más útil integra tres capas que interactúan. La capa neural incluye la desinhibición, la hiperexcitabilidad y la descarga sostenida de unidades motoras. La capa química abarca la alcalosis, la reducción del calcio ionizado y las alteraciones del manejo intracelular del calcio. La capa metabólica comprende la reducción del aporte energético, la disfunción mitocondrial y la menor capacidad para mantener los procesos dependientes de ATP. Estas tres dimensiones convergen en una terminación deficiente de la contracción.

Esta visión ayuda a entender por qué los calambres varían entre personas y situaciones. En algunos casos predomina la alteración neural; en otros, el problema principal puede ser la perfusión, el equilibrio ácido-base o el metabolismo. También explica por qué un único tratamiento no funciona uniformemente. En hemodiálisis, puede ser útil optimizar la velocidad de ultrafiltración, evitar una extracción excesiva de volumen y ajustar el bicarbonato del dializado. En situaciones agudas, la expansión del volumen extracelular con soluciones salinas puede aliviar los síntomas en algunos pacientes.

Las intervenciones metabólicas, como la carnitina, las vitaminas relacionadas con el metabolismo mitocondrial o la coenzima Q10, podrían beneficiar a algunos pacientes, pero sus resultados son variables y no respaldan una causa única. El magnesio puede modular la excitabilidad neuromuscular, aunque su contribución sigue sin estar bien definida. Los fármacos que reducen la excitabilidad neuronal o refuerzan la inhibición espinal, como gabapentinoides, tizanidina o baclofeno, tienen una base fisiológica razonable, pero requieren cautela, especialmente cuando existe insuficiencia renal.

En conjunto, los calambres musculares se entienden mejor como un fallo coordinado de la relajación. La contracción persiste porque la señal nerviosa no se apaga por completo, el calcio no se normaliza con suficiente rapidez, la energía disponible no sostiene de forma óptima la relajación y los puentes contráctiles permanecen activos. Este enfoque integra mecanismos antes considerados por separado y ofrece una explicación más coherente de la duración, intensidad y resistencia al tratamiento de los calambres en distintos contextos clínicos y fisiológicos.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/07/Muscle-cramps.pdf

Referencia completa del artículo:

Takahashi A. Muscle cramps as disorders of impaired termination of contraction: An integrated neurophysiological framework. Physiol Rep. 2026 Jul;14(13):e71001. doi: 10.14814/phy2.71001.

Llévate más de 30 formaciones de Fisiología del Ejercicio, Fuerza e Hipertrofia, Nutrición y Suplementación Deportiva, Entrenamiento y Rendimiento, Salud y Deporte,  por 139€/año.

Carrito de compra
×

Acceso a Campus EP&T

Scroll al inicio
Te gusta lo que estás leyendo … no dejes escapar nuestra oferta de lanzamiento de este nuevo webinar del Dr. López Chicharro.

SAUNA Y EXPOSICIÓN AL CALOR

Nueva formación del Dr. López Chicharro !!!

Entrenamiento en Zona 2 – Modelo de fases metabólicas