Protocolo Tabata a diferentes intensidades

(post destacado 2018) Habitualmente el protocolo Tabata (TP) se realiza con 8 series de 20 s de ejercicio al 170% intensidad del VO2max, con 10 s de recuperación. La fiabilidad de poder acumular 160 s de trabajo a esa intensidad ha sido seriamente cuestionada. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Viana y col, 2018; Physiol Behav24-feb; doi: 10.1016/j.physbeh.2018.02.045) cuyo objetivo fue valorar la intensidad que permitiría realizar el protocolo original Tabata sobre cicloergómetro, midiendo el valor más alto conseguido durante TP y el tiempo transcurrido por encima del 90% VO2max. Participaron sujetos jóvenes físicamente activos que realizaron un test máximo en cicloergómetro para obtener el VO2max, así como la velocidad asociada al VO2max (VAM). Se midieron VO2, frecuencia cardiaca y número de intervalos durante TP realizado al 115%, 130% y 170% de la VAM. Los resultados mostraron que el número de intervalos al 115% (7±1) fue mayor que a 130% (5±1) y 170% (4±1). El VO2 más alto alcanzado en las diferentes intensidades no fue diferente. El tiempo transcurrido >90% VO2max durante TP a 115% fue mayor que a 170%. Los autores concluyen que la intensidad idónea para realizar el protocolo Tabata es menor que la propuesta originalmente, y sería del 115% VO2max. Adicionalmente, se deberían utilizar intensidades del 115%-130% VO2max para acumular más tiempo a >90% VO2max.

El protocolo Tabata ha mostrado su eficacia en muchos estudios previos, siendo un ejercicio recomendable en el ámbito del fitness y quizás en alguna especialidad deportiva. Podríamos decir que es un HIIT edulcorado, es decir, que la exigencia fisiológica es mucho menor que un HIIT aeróbico genuino. La razón principal no es tanto la intensidad (similares) sino la duración de los intervalos y la suma de tiempo >90% VO2max, que son características que permiten en el caso del HIIT un mayor estrés cardiorrespiratorio y metabólico oxidativo.