Ejercicio y remodelado cardíaco: impacto real en la salud cardiovascular

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Salud y Deporte

El artículo analiza de manera integral los efectos del ejercicio físico sobre la estructura y la función del corazón, así como su impacto en los resultados cardiovasculares a corto y largo plazo. Parte de la premisa de que la enfermedad cardíaca isquémica y el accidente cerebrovascular siguen siendo las principales causas de muerte en el mundo, y destaca que la práctica regular de ejercicio constituye una de las estrategias más eficaces para reducir tanto la mortalidad general como la asociada a enfermedades cardiovasculares. Además, el entrenamiento físico mejora factores cardiometabólicos clave como el perfil lipídico, el control glucémico, la presión arterial y la función endotelial.

Uno de los conceptos centrales del trabajo es el remodelado cardíaco inducido por el ejercicio, entendido como el conjunto de adaptaciones estructurales, funcionales y eléctricas que experimenta el corazón en respuesta al entrenamiento sostenido. Estas adaptaciones no son uniformes, sino que dependen del tipo, la intensidad y la duración del ejercicio. En términos generales, el ejercicio puede clasificarse en dinámico y estático. El ejercicio dinámico, como correr o esquiar, incrementa principalmente la carga de volumen sobre el corazón, mientras que el ejercicio estático, como el levantamiento de pesas, incrementa la carga de presión. Ambos tipos provocan cambios estructurales diferentes en el miocardio.

El ejercicio dinámico suele producir hipertrofia excéntrica del ventrículo izquierdo, caracterizada por un aumento del volumen telediastólico y de la masa cardíaca. Este fenómeno se explica por la exposición repetida a incrementos del gasto cardíaco y a una reducción de la resistencia vascular periférica. En cambio, el ejercicio estático genera hipertrofia concéntrica, caracterizada por un aumento del grosor de la pared ventricular. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de las disciplinas deportivas combinan componentes dinámicos y estáticos, por lo que las adaptaciones cardíacas suelen ser mixtas.

Además del ventrículo izquierdo, el ejercicio también induce cambios en las cavidades derechas del corazón. Estudios en atletas de resistencia han demostrado aumentos del tamaño de la aurícula derecha, del tracto de entrada del ventrículo derecho y del grosor de su pared libre, como resultado del aumento sostenido del gasto cardíaco durante el entrenamiento. Estas modificaciones reflejan la capacidad del corazón para adaptarse a las demandas hemodinámicas del ejercicio prolongado.

Otro aspecto importante abordado en el artículo es la lusitropía ventricular, es decir, la capacidad del miocardio para relajarse durante la diástole. Se ha demostrado que el ejercicio regular a lo largo de la vida mejora la distensibilidad ventricular, especialmente en personas que realizan actividad física al menos cuatro o cinco veces por semana. En contraste, los individuos sedentarios presentan mayor rigidez ventricular con el envejecimiento. Sin embargo, el estudio destaca que incluso en adultos previamente sedentarios es posible revertir parcialmente este proceso mediante programas estructurados de entrenamiento aeróbico de varios meses de duración, lo que evidencia la notable plasticidad del corazón humano.

El artículo también examina el impacto del ejercicio sobre la presión arterial. Aunque durante el esfuerzo físico la presión arterial aumenta de manera transitoria, el entrenamiento regular produce una reducción sostenida de la presión arterial en reposo. Este efecto se explica por múltiples mecanismos, entre ellos la mejora de la función endotelial, el aumento de la producción de óxido nítrico, la reducción de la actividad simpática y la disminución de la inflamación sistémica. Diversos metaanálisis muestran reducciones significativas tanto en la presión sistólica como en la diastólica tras programas de ejercicio de al menos cuatro semanas de duración.

En relación con el perfil lipídico, el ejercicio, especialmente el entrenamiento de resistencia, se asocia con incrementos del colesterol HDL y reducciones de los triglicéridos y de las lipoproteínas de muy baja densidad. Estos cambios contribuyen a disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Aunque los beneficios se observan con distintos niveles de intensidad, los programas de mayor volumen e intensidad tienden a producir efectos más pronunciados sobre el metabolismo lipídico.

El trabajo también analiza la relación entre el ejercicio y los eventos cardiovasculares mayores. Se observa que, si bien existe un aumento transitorio del riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular inmediatamente después de esfuerzos intensos, especialmente en personas sedentarias, la práctica regular de ejercicio reduce significativamente el riesgo a largo plazo. Por ejemplo, la actividad física habitual disminuye la incidencia de accidente cerebrovascular, en parte debido a su efecto sobre factores de riesgo tradicionales como la hipertensión y la diabetes.

En el caso de la muerte súbita cardíaca, el artículo señala que su incidencia durante la práctica deportiva es muy baja, aunque puede variar según la edad, el sexo y la presencia de enfermedades subyacentes. En personas jóvenes, suele asociarse a trastornos genéticos o cardiopatías congénitas, mientras que en adultos mayores predomina la enfermedad coronaria. Por esta razón, diversas organizaciones recomiendan evaluaciones cardiovasculares previas a la participación deportiva en individuos con factores de riesgo.

Otro punto relevante del artículo es la presentación de las recomendaciones actuales de actividad física establecidas por organismos como la American Heart Association. Estas indican que los adultos deberían realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. También se subraya la importancia de reducir el tiempo sedentario diario.

Los estudios epidemiológicos muestran que cumplir con estas recomendaciones se asocia con reducciones significativas de la mortalidad total y cardiovascular. Sin embargo, niveles de ejercicio superiores a los recomendados no parecen proporcionar beneficios adicionales sustanciales, lo que sugiere la existencia de un efecto de meseta. Asimismo, investigaciones recientes indican que la distribución del ejercicio a lo largo de la semana no es determinante: incluso quienes concentran la actividad en uno o dos días, conocidos como “weekend warriors”, obtienen beneficios comparables a quienes entrenan de forma regular durante la semana.

El artículo también destaca el impacto social del ejercicio físico. A pesar de sus beneficios ampliamente demostrados, una proporción importante de la población no cumple con los niveles recomendados de actividad física. Esta inactividad contribuye significativamente al aumento de los costos sanitarios y a la mortalidad prematura. Por ello, se enfatiza la necesidad de intervenciones coordinadas entre sectores como la educación, el sistema sanitario, el urbanismo y los medios de comunicación para promover estilos de vida activos.

Finalmente, los autores reconocen algunas limitaciones en la evidencia disponible, como la predominancia de estudios realizados en poblaciones estadounidenses y la heterogeneidad de los diseños metodológicos. No obstante, concluyen que la práctica regular de ejercicio constituye una herramienta fundamental para mejorar la salud cardiovascular, reducir factores de riesgo metabólicos y aumentar la esperanza de vida, lo que refuerza su papel central en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/04/The-structural-and-functional-aspects-of-exercise-induced-cardiac-remodeling-and-the-impact-of-exercise-on-cardiovascular-outcomes-1.pdf

Referencia completa del artículo:

Gastin PB, Suppiah HT. Anaerobic and Aerobic Energy System Contribution During Maximal Exercise: A Systematic Review. Sports Med. 2026 Apr 11. doi: 10.1007/s40279-026-02414-7.

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