El ejercicio intenso genera grandes cantidades de especies reactivas de oxígeno (ROS) como resultado del consumo de grandes volúmenes de O2 en los atletas, lo que hace que algunos atletas consuman antioxidantes con la creencia errónea de que esto contrarrestará los efectos dañinos de las ROS.
Recientemente se ha publicado un artículo (Shunchang y col, 2022; J Exerc Sci Fit 20:269; doi: 10.1016/j.jesf.2022.06.001) en el que debate sobre posibles daños derivados de la suplementación con altas dosis de antioxidantes. Los autores exponen que actualmente no hay pruebas convincentes que respalden los beneficios de la suplementación con antioxidantes en el ejercicio físico agudo y el entrenamiento físico. Por el contrario, los antioxidantes exógenos impiden algunas funciones fisiológicas de los radicales libres que son necesarios para la señalización celular, lo que hace que dosis más altas de antioxidantes dificulten o impidan la adaptación al entrenamiento que mejora el rendimiento y promueve la salud, como la biogénesis mitocondrial, la hipertrofia del músculo esquelético y cardíaco, y la mejora de la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, sigue existiendo la percepción de que los antioxidantes pueden contrarrestar el estrés oxidativo y beneficiar la adaptación al ejercicio y el rendimiento de los atletas. Es probable que los efectos negativos de altas dosis de suplementos antioxidantes excedan sus beneficios potenciales.




