El entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo (blood flow restriction training, BFR) se ha consolidado en los últimos años como una estrategia eficaz para mejorar la fuerza, la hipertrofia muscular y, más recientemente, el rendimiento aeróbico y la capacidad funcional. Este tipo de entrenamiento se basa en la aplicación de manguitos neumáticos colocados de forma proximal en las extremidades activas, con el objetivo de reducir parcialmente el flujo arterial y ocluir el retorno venoso durante el ejercicio. Como consecuencia, el músculo en contracción se expone a un entorno transitorio de hipoxia local, acumulación de metabolitos y estrés mecánico y metabólico aumentado.
La literatura previa ha demostrado que una sola sesión de ejercicio con BFR genera perturbaciones agudas más pronunciadas en la homeostasis muscular en comparación con el ejercicio convencional, incluyendo aumentos en la concentración de protones, fosfato inorgánico y potasio, mayor reclutamiento de fibras tipo II y una activación más intensa de aferencias musculares de los grupos III y IV. Estos estímulos se asocian, a su vez, con la activación de vías moleculares clave para la adaptación al entrenamiento, como AMPK y PGC-1α, así como con una mayor producción de especies reactivas de oxígeno.
Paradójicamente, aunque el BFR incrementa de forma aguda la fatiga neuromuscular, existe evidencia creciente de que, cuando se aplica de forma crónica, puede inducir adaptaciones que reduzcan el desarrollo de la fatiga para una carga de trabajo determinada. Estudios previos del grupo de Christiansen y colaboradores han mostrado que el entrenamiento interválico con BFR mejora el flujo sanguíneo arterial, la entrega de oxígeno y reduce la producción de lactato durante el ejercicio dinámico. Asimismo, se ha sugerido que los episodios repetidos de isquemia-reperfusión podrían favorecer adaptaciones vasculares y mitocondriales, así como una atenuación del reflejo presor del ejercicio.
Sin embargo, a pesar de estos hallazgos, seguían existiendo lagunas importantes en la comprensión de los mecanismos fisiológicos integrados que explican la mejora del rendimiento con BFR, especialmente en relación con la fatiga neuromuscular central y periférica durante ejercicio dinámico. En este contexto, el objetivo principal del estudio fue analizar cómo seis semanas de entrenamiento interválico de extensión de rodilla con BFR afectan al rendimiento, al desarrollo de la fatiga neuromuscular y a las adaptaciones vasculares y metabólicas, utilizando un diseño intra-sujeto con una pierna entrenada con BFR y la contralateral como control.
Los autores plantearon la hipótesis de que el entrenamiento con BFR produciría mayores mejoras en el rendimiento y una menor fatiga neuromuscular para un mismo trabajo realizado, mediadas por mejoras en la función vascular, una posible optimización de la capacidad respiratoria mitocondrial y una atenuación del reflejo presor del ejercicio.
Metodología
Once adultos jóvenes sanos y físicamente activos completaron un programa de entrenamiento interválico unilateral de seis semanas. Una pierna entrenó con restricción del flujo sanguíneo (≈80 % de la presión de oclusión arterial) y la otra sin restricción. Antes y después del periodo de entrenamiento se evaluaron, entre otros parámetros, el rendimiento máximo (potencia pico), la fatiga neuromuscular mediante contracciones voluntarias máximas y estimulación eléctrica del nervio femoral, la función vascular mediante ecografía Doppler y la capacidad respiratoria mitocondrial estimada indirectamente mediante cinéticas de recuperación del consumo de oxígeno muscular con NIRS.
Resultados principales
El entrenamiento incrementó el rendimiento en ambas piernas, pero la mejora fue significativamente mayor en la pierna entrenada con BFR. La potencia pico y el tiempo hasta el agotamiento en ejercicio a carga constante aumentaron aproximadamente el doble en comparación con la pierna control. De forma paralela, la pierna BFR mostró una menor reducción de la fuerza máxima y de las respuestas contráctiles evocadas tras el ejercicio, lo que indica una menor fatiga periférica para una carga de trabajo equivalente.
Desde el punto de vista vascular, el entrenamiento con BFR produjo una mejora clara de la función microvascular, evidenciada por un mayor flujo sanguíneo durante pruebas de hiperemia reactiva y vasodilatación de inicio rápido. En contraste, no se observaron diferencias entre piernas en la mejora de las cinéticas de recuperación del consumo de oxígeno muscular, que aumentaron de forma similar en ambas extremidades.
Adicionalmente, las respuestas hemodinámicas asociadas a la activación del metaboreflejo muscular (frecuencia cardiaca y presión arterial) se atenuaron tras el entrenamiento con BFR durante el ejercicio, aunque no durante la oclusión circulatoria post-ejercicio.
Discusión
El principal hallazgo del estudio es que el entrenamiento interválico con restricción del flujo sanguíneo mejora el rendimiento dinámico de forma más eficaz que el entrenamiento convencional, reduciendo el desarrollo de la fatiga neuromuscular para un mismo trabajo realizado. Esta mejora parece estar mediada fundamentalmente por adaptaciones periféricas, más que por cambios en la activación central o en la capacidad respiratoria mitocondrial estimada.
Desde una perspectiva neuromuscular, los autores destacan que la menor pérdida de fuerza y de la amplitud de las respuestas evocadas tras el ejercicio refleja una atenuación de la fatiga periférica, probablemente relacionada con una mejor preservación de la homeostasis iónica y del acoplamiento excitación-contracción. El hecho de que la activación voluntaria no se viera afectada sugiere que el componente central de la fatiga no desempeñó un papel determinante en las diferencias observadas.
En cuanto a las adaptaciones vasculares, el incremento del flujo sanguíneo durante pruebas de hiperemia reactiva y vasodilatación rápida indica una mejora de la función endotelial y de la capacidad de respuesta del lecho vascular. Estas adaptaciones pueden favorecer una mayor entrega de oxígeno y una eliminación más eficiente de metabolitos durante el ejercicio, contribuyendo así a retrasar la aparición de la fatiga periférica. Resulta especialmente relevante que estas mejoras se observaran sin cambios en la dilatación mediada por flujo, lo que sugiere mecanismos específicos a nivel microvascular más que adaptaciones estructurales de la arteria principal.
Un hallazgo clave es que la mejora del rendimiento con BFR no se asoció a un aumento diferencial de la capacidad respiratoria mitocondrial estimada mediante NIRS. Esto cuestiona la idea de que las adaptaciones mitocondriales sean el principal mecanismo explicativo del beneficio del BFR en este contexto y refuerza la hipótesis de que la mejora del rendimiento se debe principalmente a una integración más eficiente entre función vascular y neuromuscular.
Finalmente, la atenuación de la respuesta presora durante el ejercicio con BFR tras el entrenamiento sugiere una desensibilización parcial del metaboreflejo muscular. Este fenómeno podría reducir la carga cardiovascular para un mismo estímulo periférico, facilitando la tolerancia al ejercicio intenso y contribuyendo indirectamente a la mejora del rendimiento.
Conclusiones
El estudio demuestra que seis semanas de entrenamiento interválico con restricción del flujo sanguíneo mejoran el rendimiento dinámico y reducen la fatiga neuromuscular en mayor medida que el entrenamiento convencional, a pesar de realizar el mismo volumen de trabajo. Estas mejoras se explican principalmente por adaptaciones periféricas integradas, especialmente a nivel vascular y neuromuscular, más que por cambios en la capacidad respiratoria mitocondrial. Los resultados refuerzan el papel del BFR como una herramienta eficaz para optimizar el rendimiento mediante mecanismos fisiológicos específicos y bien definidos.
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Referencia completa:
Lavigne C, Mons V, Lemineur C, Meste O, Lefthériotis G, Blain GM. Physiological mechanisms underlying enhanced performance with blood flow restriction training: neuromuscular, vascular and metabolic adaptations. J Physiol. 2025 Dec 10. doi: 10.1113/JP289806.



