Los atletas tienen una mayor probabilidad de sufrir fibrilación auricular

La fibrilación auricular (AF) está siendo en los últimos años motivo de muchos estudios con relación a su incidencia de población deportista.

Recientemente se han publicado los resultados de un metaanálisis (Newman y col, 2021; Br J Sports Med 12-jul; doi: 10.1136/bjsports-2021-103994) cuyo objetivo fue investigar la incidencia de fibrilación auricular (FA) entre atletas en comparación con controles no atletas.

Se incluyeron artículos de investigación publicados después de 1990 y antes del 2 de diciembre de 2020 si informaban el número de casos de FA en atletas con grupos de control no atletas (físicamente activos o inactivos).

Resultados: El riesgo de desarrollar FA fue significativamente mayor en los deportistas que en los controles no deportistas (OR: 2,46; IC del 95%: 1,73 a 3,51; p <0,001, Z = 4,97). El modo de ejercicio y el riesgo de FA se correlacionaron moderadamente (B = 0,1259, p = 0,0193), y el deporte mixto confirió un mayor riesgo de FA que el deporte de resistencia aeróbica (B = -0,5476, p = 0,0204). Los atletas más jóvenes (<55 años) tenían una probabilidad significativamente mayor de desarrollar FA en comparación con los atletas mayores (≥55 años) (B = -0.02293, p <0.001).

Los autores concluyeron que los atletas tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar FA en comparación con los controles no atletas, y los que participan en deportes mixtos y los atletas más jóvenes tienen el mayor riesgo.

En algunos sectores de la población, existe una tendencia a descalificar las evidencias científicas que sugieren algunos posibles efectos negativos del ejercicio para la salud de los atletas. Conceptualmente, el ejercicio, incluido el asociado al deporte de competición, es bueno para la salud, pero ello no debe excluir el hecho de que en determinados perfiles de deportistas asociados modalidades deportivas concretas, se documenten algunos efectos negativos o potencialmente no saludables. La fibrilación auricular es una de esas alteraciones cardiacas que tiene una mayor incidencia en deportistas.  Los estudios futuros de la prevalencia de fibrilación auricular en atletas se deberán plantear de acuerdo con parámetros de dosis de ejercicio específicos, incluido el historial de entrenamiento y competición, y ello posibilitará la identificación más certera de aquellos deportistas que potencialmente pueden estar en riesgo