Ejercicio y supervivencia al cáncer: cuánto duran los beneficios físicos

Ejercicio en Patologías Crónicas

El estudio analiza la persistencia de los beneficios derivados de programas estructurados de ejercicio físico en personas supervivientes de cáncer, un grupo que con frecuencia presenta limitaciones funcionales duraderas incluso años después del tratamiento. Estas alteraciones afectan la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la movilidad, comprometiendo actividades cotidianas, la calidad de vida y, en muchos casos, el pronóstico general de salud. Aunque existe evidencia sólida sobre los efectos positivos del ejercicio durante y después del tratamiento oncológico, todavía persistían dudas sobre cuánto tiempo se mantienen estos beneficios una vez finalizada la intervención supervisada.

La revisión incluyó ensayos clínicos aleatorizados realizados en distintos tipos de cáncer y en diferentes momentos del proceso terapéutico. En conjunto, los programas evaluados combinaron entrenamiento aeróbico y de fuerza, generalmente supervisados por especialistas, con una duración variable entre ocho semanas y un año. El objetivo principal fue determinar si las mejoras observadas inmediatamente después de las intervenciones se mantenían al menos tres meses después de finalizar el programa.

Los resultados mostraron que el ejercicio físico produjo mejoras significativas a corto plazo en la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la capacidad para caminar. Sin embargo, al analizar los seguimientos posteriores, la mayoría de estos beneficios tendieron a disminuir progresivamente. La capacidad cardiorrespiratoria, medida mediante el consumo máximo de oxígeno, mostró una mejoría clara tras la intervención, pero esa ventaja se redujo con el tiempo y dejó de ser estadísticamente significativa en los seguimientos posteriores. Un patrón similar se observó en la fuerza muscular, tanto de miembros superiores como inferiores, donde las ganancias iniciales se atenuaron varios meses después de finalizar los programas.

La excepción más destacada fue la capacidad de marcha. La distancia recorrida en la prueba de caminata de seis minutos no solo mejoró tras las intervenciones, sino que se mantuvo relativamente estable durante el seguimiento. Este hallazgo sugiere que las actividades relacionadas con la marcha pueden integrarse más fácilmente en la vida diaria y sostenerse incluso sin supervisión continua. Además, caminar constituye una de las formas de actividad física más accesibles y preferidas por muchas personas supervivientes de cáncer, lo que podría explicar la persistencia de sus efectos positivos.

La discusión plantea que la pérdida gradual de beneficios puede explicarse por el fenómeno de “desentrenamiento”, ampliamente descrito en fisiología del ejercicio. Cuando cesa el estímulo estructurado y supervisado, las adaptaciones fisiológicas comienzan a disminuir progresivamente. En este contexto, muchos participantes redujeron su nivel de actividad física una vez concluidos los programas, e incluso algunos regresaron a niveles similares a los previos a la intervención. Esta dificultad para mantener hábitos activos de manera autónoma representa uno de los principales desafíos en la atención a largo plazo de las personas supervivientes de cáncer.

A partir de estos hallazgos, se destaca la necesidad de desarrollar estrategias que faciliten la continuidad del ejercicio después de los programas supervisados. Entre las posibles soluciones se proponen fases de transición progresiva hacia el ejercicio autónomo, sesiones de refuerzo periódicas y modelos de seguimiento menos intensivos pero sostenidos en el tiempo. También se subraya que la magnitud de las mejoras iniciales parece influir en la duración de los beneficios posteriores, lo que sugiere que programas más eficaces desde el inicio podrían favorecer una mayor persistencia de las adaptaciones físicas.

En conjunto, la evidencia indica que el ejercicio constituye una herramienta fundamental para mejorar la función física en supervivientes de cáncer, aunque sus efectos pueden disminuir sin apoyo continuado. Por ello, la incorporación de estrategias de mantenimiento y adherencia a largo plazo emerge como un componente esencial dentro de los programas de rehabilitación y supervivencia oncológica.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/05/physical-performance-in-cancer-survivors.pdf

Referencia completa del artículo:

Brooks AM, Cunningham B, Siedler MR, Burkart S, Sarzynski MA, Parker NH, Fairman CM. Follow-up effects of exercise-based interventions on physical performance in cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. J Cancer Surviv. 2026 May 2. doi: 10.1007/s11764-026-02030-4.

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