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Efectos de la frecuencia de entrenamiento sobre el desarrollo de la fuerza

La competición en deportes de equipo durante la temporada puede ser tan frecuente, en algunos momentos, como hasta tres veces por semana. Durante estos períodos de tiempo, los atletas deben prepararse técnica, táctica y físicamente para el próximo encuentro y la corta duración entre partidos significa que, en algunos casos, la preparación física cesa o el enfoque del entrenamiento se mueve hacia la recuperación en lugar de adaptaciones progresivas.

Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Cuthbert y col, 2021; Sports Med 22-abr; doi: 10.1007/s40279-021-01460-7) cuyo objetivo fue investigar el efecto de la frecuencia de entrenamiento sobre la fuerza muscular para determinar si se podría lograr un método potencial para acomodar el entrenamiento de fuerza durante la temporada, utilizando sesiones de entrenamiento más cortas y frecuentes durante una semana de entrenamiento.

Se identificaron 2134 estudios relacionados con el objetivo de esta investigación, antes de proceder a aplicar los criterios de inclusión.

Los resultados mostraron aumentos significativos en general para la fuerza del hemicuerpo superior (p ≤ 0,022) e inferior (p ≤ 0,008), antes y después de la intervención, cuando se evaluaron todas las frecuencias. Se observó un pequeño efecto entre las frecuencias de entrenamiento para el hemicuerpo superior (g ≤ 0,58) e inferior (g ≤ 0,45).

Los autores concluyeron que, durante un período de 6 a 12 semanas, no hay diferencias claras en el desarrollo de la fuerza máxima entre distintas frecuencias de entrenamiento en deportistas de equipo. Esto permite que el potencial de entrenamiento se manipule en torno a los horarios de competición y el volumen se distribuya en sesiones de entrenamiento más cortas, pero más frecuentes dentro de un microciclo en lugar de condensarse en 1-2 sesiones por semana.

He mantenido desde siempre que no hay una única forma correcta y eficaz de entrenar para conseguir adaptaciones significativas y útiles al objetivo propuesto. Si la estructura del entrenamiento fuera cerrada sería muy sencillo entrenar, de hecho, lo es cuando el objetivo únicamente es mejorar la función muscular. Pero la realidad es que entrenar a alto nivel es complejo; hay que controlar muchas variables en un entorno individualizado, lo que dificulta en grado extremo generalizar rutinas de entrenamiento. En atletas de elite implicados en deportes de equipo en los que el rendimiento depende de muchos factores del fitness, tácticos y técnicos, el entrenamiento de fuerza ha de abrirse paso entre multitud de tareas, incluida la propia competición con los periodos de recuperación asociados, lo que dificulta establecer una planificación estable.

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