β-hidroxi-β-metilbutirato (HMB): bases fisiológicas, seguridad y aplicaciones prácticas en la salud muscular y el rendimiento físico

El β-hidroxi-β-metilbutirato (HMB) es un metabolito activo derivado del aminoácido leucina que se produce de forma natural en el organismo humano. Sin embargo, solo una pequeña fracción de la leucina ingerida se convierte en HMB, lo que justifica el interés por su suplementación exógena. Durante las últimas tres décadas, el HMB ha sido objeto de una extensa investigación en distintos contextos fisiológicos, incluyendo el entrenamiento físico, el envejecimiento, el desuso muscular y situaciones clínicas caracterizadas por pérdida de masa muscular.

El interés principal en este compuesto radica en su potencial capacidad para modular el balance proteico muscular, favoreciendo el mantenimiento o incremento de la masa muscular y mejorando la recuperación tras el ejercicio o situaciones de estrés fisiológico.

Formas disponibles y biodisponibilidad

Existen dos formas principales de HMB utilizadas como suplemento: la sal cálcica (HMB-Ca) y la forma de ácido libre (HMB-FA). Tradicionalmente, la mayoría de los estudios se han realizado con HMB-Ca, mientras que la forma libre se ha introducido más recientemente.

Desde el punto de vista farmacocinético, la evidencia sugiere que el HMB-FA alcanza concentraciones plasmáticas más rápidas y, en algunos estudios, más elevadas que el HMB-Ca, lo que podría ser relevante cuando se busca una respuesta aguda, por ejemplo, en torno al ejercicio. No obstante, los resultados no son completamente consistentes y existen datos que muestran una biodisponibilidad comparable o incluso superior con HMB-Ca dependiendo del formato de administración. En la práctica clínica y deportiva, ambas formas han demostrado eficacia, y no puede afirmarse de manera concluyente que una sea superior a la otra en términos de resultados funcionales.

Seguridad y tolerabilidad

Uno de los aspectos más sólidos del conocimiento actual sobre el HMB es su perfil de seguridad. Los estudios toxicológicos en modelos animales, así como los ensayos clínicos en humanos, indican que tanto el HMB-Ca como el HMB-FA son seguros incluso cuando se consumen durante periodos prolongados.

En humanos, dosis habituales de entre 1,5 y 3 g/día, e incluso dosis más elevadas de hasta 6 g/día durante varias semanas, no se asocian con alteraciones adversas en parámetros hepáticos, renales, hematológicos ni metabólicos. Además, estudios de larga duración, de hasta un año o más, confirman la ausencia de efectos secundarios clínicamente relevantes en poblaciones adultas y de edad avanzada.

En relación con el metabolismo de la glucosa y la sensibilidad a la insulina, los datos en humanos indican que el HMB no empeora estos parámetros y, en algunos casos, incluso podría ejercer efectos favorables, especialmente en adultos jóvenes. Aunque algunos modelos animales han mostrado resultados contradictorios, estos no se han reproducido de forma consistente en humanos.

Mecanismos de acción sobre el músculo esquelético

El principal mecanismo de acción del HMB se basa en su doble efecto sobre el balance proteico muscular: por un lado, estimula la síntesis de proteínas musculares y, por otro, reduce su degradación. Este doble mecanismo lo diferencia de otros compuestos nutricionales.

El HMB activa la vía mTORC1, una de las principales rutas anabólicas responsables del aumento de la síntesis proteica, a través de mecanismos parcialmente independientes de los sensores clásicos de leucina. Esto implica que el HMB puede ejercer un efecto anabólico incluso en condiciones en las que la respuesta a la leucina esté atenuada, como ocurre con el envejecimiento o ciertas situaciones patológicas.

Además, el HMB inhibe procesos catabólicos relacionados con el sistema ubiquitina-proteasoma, la autofagia lisosomal y la apoptosis mediada por mitocondrias. En estudios clínicos se ha demostrado que una dosis de aproximadamente 3 g de HMB reduce de forma significativa la degradación proteica muscular, incluso de manera independiente de la insulina, lo que resulta especialmente relevante en estados catabólicos.

Daño muscular y recuperación funcional

Existe evidencia consistente de que el HMB puede atenuar el daño muscular inducido por el ejercicio, especialmente en individuos no entrenados o durante periodos de alta carga física. La suplementación con HMB se ha asociado con menores incrementos de marcadores indirectos de daño muscular, como la creatina quinasa y la lactato deshidrogenasa, así como con una mejor recuperación de la fuerza, el rango de movimiento y la percepción subjetiva de dolor muscular.

En sujetos entrenados, los resultados son más variables. En situaciones de entrenamiento muy exigente, periodos de sobrecarga o competiciones intensas, el HMB parece favorecer la recuperación y reducir algunos marcadores de estrés muscular, aunque no todos los estudios muestran efectos claros. En general, el beneficio parece ser más evidente cuando el estímulo de daño muscular es elevado o cuando el margen de recuperación está comprometido.

Efectos agudos frente a suplementación crónica

El HMB puede ejercer efectos tanto agudos como crónicos. Administrado de forma puntual, especialmente en torno al ejercicio, se ha demostrado que estimula la síntesis proteica muscular y reduce la degradación proteica en las horas posteriores a la ingesta. Estos efectos agudos son comparables, en magnitud, a los observados con la leucina, con la ventaja adicional de la acción anticatabólica.

La suplementación crónica, por su parte, parece potenciar adaptaciones al entrenamiento a medio y largo plazo, especialmente en términos de recuperación, composición corporal y mantenimiento de la masa muscular en situaciones adversas.

Composición corporal

La evidencia global sugiere que el HMB, en combinación con el ejercicio, puede mejorar la composición corporal mediante el aumento de la masa libre de grasa y/o la reducción de la masa grasa. Estos efectos se han observado en diferentes poblaciones, incluyendo jóvenes no entrenados, atletas, adolescentes, adultos de mediana edad y personas mayores.

Los resultados más consistentes se han encontrado en estudios que combinan la suplementación con programas de entrenamiento de fuerza bien estructurados y, en algunos casos, con un adecuado control dietético. En situaciones de restricción calórica, el HMB podría contribuir a preservar la masa muscular mientras se favorece la pérdida de grasa, lo que resulta de especial interés en deportes con categorías de peso o en procesos de recomposición corporal.

Fuerza, potencia y rendimiento aeróbico

En personas no entrenadas, el HMB muestra efectos claros sobre la ganancia de fuerza y potencia durante las primeras semanas de entrenamiento, probablemente relacionados con una mejor recuperación y menor daño muscular. En sujetos entrenados, los resultados son más heterogéneos, aunque los beneficios tienden a ser más evidentes en estudios de mayor duración, superiores a seis semanas, o durante periodos de entrenamiento especialmente demandantes.

Además de su papel en el rendimiento anaeróbico, existe un interés creciente por el posible efecto del HMB sobre el rendimiento aeróbico. Aunque los mecanismos no están completamente esclarecidos, se ha propuesto que el HMB podría influir sobre la biogénesis mitocondrial y la eficiencia metabólica, lo que podría traducirse en mejoras en la capacidad aeróbica, especialmente en atletas entrenados.

Aplicaciones en poblaciones clínicas y envejecimiento

Más allá del deporte, el HMB presenta un notable interés clínico. En personas mayores, sedentarias o con enfermedades asociadas a pérdida de masa muscular, la suplementación con HMB puede contribuir a mejorar la fuerza, la funcionalidad y la calidad muscular, incluso en ausencia de ejercicio intenso. Asimismo, se ha mostrado prometedor en la prevención de la atrofia muscular por desuso durante periodos de inmovilización, enfermedad o recuperación tras cirugía.

Conclusión

El conjunto de la evidencia científica indica que el HMB es un suplemento seguro y potencialmente eficaz para modular el metabolismo muscular. Sus efectos son especialmente relevantes en contextos de alto estrés fisiológico, desuso, envejecimiento, inicio del entrenamiento o cargas elevadas. Aunque no todos los estudios muestran beneficios uniformes, el HMB representa una herramienta nutricional de interés tanto en el ámbito del ejercicio y el rendimiento como en la práctica clínica orientada a la preservación de la masa y la función muscular.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/12/β-hydroxy-β-methylbutyrate.pdf

Referencia completa:

Rathmacher JA, Pitchford LM, Stout JR, Townsend JR, Jäger R, Kreider RB, Campbell BI, Kerksick CM, Harty PS, Candow DG, Roberts BM, Arent SM, Kalman DS, Antonio J. International society of sports nutrition position stand: β-hydroxy-β-methylbutyrate (HMB). J Int Soc Sports Nutr. 2025 Dec;22(1):2434734. doi: 10.1080/15502783.2024.2434734.

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