HIIT y fuerza en pacientes con cáncer de mama

El ejercicio físico favorece la recuperación de la capacidad funcional y mejora la calidad de vida de las mujeres supervivientes de un cáncer de mama. No se puede generalizar acerca de un programa de ejercicio universal a aplicar en estas pacientes ya que hay muchos factores que lo van a condicionar. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio piloto (Schulz y col, 2017; Disabil Rehabil 21: 1-8) cuyo objetivo fue evaluar la factibilidad de intervención con un programa de ejercicio que consistió en entrenamiento interválico aeróbico de alta intensidad y entrenamiento de la fuerza en pacientes con cáncer de mama. Participaron 26 mujeres que padecieron cáncer de mama no metastásico, siendo asignadas a un grupo de intervención o a un grupo control. El entrenamiento se realizó 2 días por semana durante 6 semanas y combinó entrenamiento interválico aeróbico de alta intensidad (10 intervalos de 1 min al 85-100% VO2pico, con 1 min de recuperación) y entrenamiento de fuerza (2×15 rept 50% 1RM y posteriormente (2×8-12 repet, 60-80% 1RM). El grupo control realizó actividades cotidianas de actividad física. Los resultados mostraron un aumento del VO2pico del 12% en el grupo de intervención y una mejora global de la fuerza del 25%, así como de la calidad de vida de las pacientes. No se observaron efectos adversos del entrenamiento. Los autores sugieren que el entrenamiento aeróbico de alta intensidad junto con entrenamiento de la fuerza puede ser utilizado de forma eficaz en la mejora de la capacidad aeróbica, de la fuerza y de la calidad de vida en pacientes supervivientes de cáncer de mama, una vez descartadas posibles contraindicaciones.

No hay muchas dudas de la utilidad del ejercicio en la recuperación de la capacidad funcional en muchos pacientes supervivientes de cáncer. En realidad, los efectos no se diferencias cualitativamente de los que obtienen personas de hábitos sedentarios, si bien muchos de estos pacientes han sido tratados de su enfermedad con medios quirúrgicos y/o médicos que con mucha frecuencia menoscaban la capacidad física. No se puede generalizar que tipo de entrenamiento se debe recomendar a cada paciente, ya que depende de multitud de factores condicionantes. Como siempre la prescripción del ejercicio por parte de los médicos es el punto de arranque para diseñar programas de entrenamiento individualizados que permitan los máximos beneficios para los pacientes.

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