Función inmune y HIIT

A lo largo de las últimas décadas se ha consolidado la relación entre el ejercicio de alta intensidad (también de alto volumen) con un descenso de la función inmune en general y de las mucosas en particular, de tal suerte que algunas pequeñas infecciones se asociaban a periodos de alto volumen o intensidad en los deportistas con gran exigencia de entrenamiento. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Born y col, 2017; Front Physiol 11-jul) cuyo objetivo fue evaluar la función inmune de la mucosa y las variaciones en el cortisol salival, tasa de secreción de IgA (slgA) y estado de ánimo durante un periodo de entrenamiento con HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) en comparación a un entrenamiento continuo de baja intensidad (LSD). Participaron corredores aficionados que realizaron 9 sesiones de HIIT o LSD en 3 semanas. El HIIT consistió en 4×4 min de carrera al 90% FCmax con 3 min de recuperación activa, mientras que el LSD consistió en carrera continua de 60-80 min al 70-75% FCmax. El estrés psico-inmunológico fue investigado el primer y último día de entrenamiento, así como 4 días después de finalizar el entrenamiento. Los resultados mostraron una mejora del rendimiento (test hasta el agotamiento y VO2max) en el grupo HIIT vs LSD. En el grupo HIIT la tasa de secreción de IgA fue mayor en el último día de entrenamiento, así como el área bajo la curva en comparación con el grupo LSD. El área bajo la curva de la secreción de cortisol no se vió afectada por el entrenamiento, pero aumentó en los días posteriores. Los autores sugieren que el incremento de la secreción de IgA observado en el grupo HIIT indica que la función inmune de la mucosa no está comprometida.

Podemos asumir como concepto general que el ejercicio mejora la inmunidad del organismo. A partir de ahí caben muchas variantes que pueden llevar a descensos de la inmunidad debido bien a una inadecuada carga de trabajo, bien a un déficit de recuperación, bien a una inadecuada nutrición, bien a factores intercurrentes ajenos al entrenamiento. Los entrenadores deben velar porque el proceso del entrenamiento sea el adecuado para evitar entrar en procesos de sobre-entrenamiento que en la mayoría de las ocasiones cursan con descensos de la inmunidad. En mi opinión, aunque todos los que hacemos ejercicio-rendimiento tenemos asumido que “el descanso es parte del entrenamiento” la realidad dicta sus normas y ello lleva a que la mayoría de los deportistas aficionados que entrenan para mejorar rendimiento estén sobreentrenados o muy cerca de estarlo.

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