Respuestas fisiológicas del HIIT largo y HIIT corto y efectos sobre el rendimiento

(post destacado 2018) El denominado entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) engloba diferentes estructuras de diseño en relación sobre todo a la duración de los intervalos. Así se ha acuñado la denominación de HIIT-largo para aquellos intervalos de 3-4 min, y HIIT-corto cuando los mismos son de 30 s-1 min. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Valstad y col, 2018; Sports Med Int Open 2(1): E20-E27; doi: 10.1055/s-0043-124429) cuyo objetivo fue comparar los efectos de HIIT con intervalos largos (4×4 min) y cortos (4x8x20 s) sobre el rendimiento en carrera, respuestas fisiológicas y de percepción del esfuerzo, así como exceso de consumo de oxígeno post-esfuerzo (EPOC). Participaron 12 jóvenes sanos que realizaron HIIT-largo (90-95% FCpico) o HIIT-corto (máxima intensidad) sobre un tapiz rodante, en días separados y con el mismo tiempo de ejercicio. Los resultados mostraron que el volumen total de VO2 en recuperación fue el mismo en ambos protocolos, pero el HIIT-corto se ejecutó a mayor velocidad de carrera y un menor valor de RPE en comparación con el HIIT-largo. Los niveles de lactato también tendieron a ser menores en HIIT-corto, aunque las respuestas cardiovasculares y metabólicas fueron similares. EPOC fue más prolongado y tendió a ser mayor después de HIIT corto.

Cuando se toma la decisión de realizar sesiones de HIIT en el ámbito de la resistencia aeróbica hay que tener claros los objetivos principales de esta modalidad de entrenamiento, esto es, la mejora del VO2max/pico y/o la VAM/PAM. Si se asume que esos objetivos son los que principalmente justifican la sesión de HIIT, entonces los intervalos de al menos 3 min se hacen necesarios. Duraciones de intervalos de menos de 2 min no son óptimos para los objetivos enumerados anteriormente, aunque no significa que no sean eficaces. Así pues, el entrenador deberá saber que protocolo es el indicado en función de los objetivos del entrenamiento.