¡El síndrome de déficit de energía en el deporte existe!

En respuesta al artículo “¿Existe el síndrome de déficit de energía relativa en el deporte (REDs)?” de Jeukendrup et al. (2024), los autores de esta carta al editor —firmantes del consenso del Comité Olímpico Internacional (COI) sobre REDs (Relative Energy Deficiency in Sport)— afirman categóricamente que el síndrome sí existe. Subrayan que el debate científico es bienvenido y necesario, y destacan que muchos de los puntos planteados por Jeukendrup ya fueron identificados y discutidos en la declaración de consenso del COI de 2023 y en las publicaciones relacionadas.

Reconocen, por ejemplo, que medir la disponibilidad energética (EA) es complejo e impreciso, y que los modelos conceptuales de REDs pueden parecer simplificados. Sin embargo, estos modelos fueron diseñados para facilitar la comprensión de entrenadores, atletas y familias. En ese contexto, se desarrolló el modelo fisiológico de REDs, que representa un esfuerzo para capturar la complejidad de los procesos fisiológicos implicados.

  1. Causalidad

Jeukendrup et al. critican la falta de evidencia causal clara entre baja disponibilidad energética (LEA) y los síntomas de REDs. Los autores de esta carta reconocen que los estudios causales en salud, especialmente en contextos deportivos, son difíciles por razones éticas. Se remiten al caso histórico del tabaquismo y el cáncer de pulmón, donde la relación causal fue establecida sin ensayos controlados aleatorizados, gracias al conjunto acumulado de evidencia observacional.

Citan los criterios de Bradford Hill como un marco válido para establecer causalidad cuando los estudios experimentales no son viables. Estos criterios han sido utilizados en otros contextos como la encefalopatía traumática crónica y el tabaquismo. Por ello, los autores sostienen que no es ético ni factible realizar estudios a largo plazo manipulando la disponibilidad energética en atletas para demostrar causalidad. Además, argumentan que REDs se define como un síndrome, donde los mecanismos causales pueden no estar completamente comprendidos, pero sí existe un patrón claro de síntomas y signos asociados.

Instan a la comunidad científica a aplicar los criterios de Bradford Hill para continuar evaluando la relación entre LEA y REDs, y destacan que con el tiempo podría considerarse una enfermedad si la evidencia sigue acumulándose.

  1. Aplicar la ciencia al arte de la medicina

El grupo de autores expresa desconcierto ante el enfoque clínico adoptado por Jeukendrup y su equipo, argumentando que su perfil principalmente no clínico limita su capacidad de abordar el diagnóstico y la gestión de REDs. En contraste, los firmantes de esta carta incluyen médicos, endocrinólogos, psicólogos, dietistas, entrenadores y atletas con amplia experiencia clínica.

Critican que Jeukendrup apenas mencione la herramienta IOC REDs CAT2 (Clinical Assessment Tool – Version 2), y que la describa incorrectamente como un cuestionario. En realidad, la CAT2 contiene criterios diagnósticos basados en signos clínicos y síntomas, validados mediante un proceso riguroso y con gran consenso de expertos.

Además, esta herramienta ha demostrado una alta validez: en un estudio con más de 200 atletas de élite (143 mujeres y 70 hombres) de 13 deportes, se encontraron diferencias significativas en los indicadores clínicos según la severidad de REDs. Esta clasificación permite identificar a los atletas con mayor riesgo de lesiones por estrés óseo, lo que refuerza la existencia clínica y práctica de REDs.

También aclaran que REDs es un diagnóstico de exclusión, similar a otros síndromes médicos como el síndrome del intestino irritable o la parálisis de Bell. Por lo tanto, los médicos deben evaluar y descartar otras causas antes de diagnosticar REDs, lo que forma parte del entrenamiento clínico habitual.

Los autores también se muestran receptivos a nuevas herramientas como el Athlete Health and Readiness Checklist (AHaRC) propuesto por Jeukendrup, pero piden que este tipo de instrumentos sean validados antes de recomendar su uso, ya que su adopción prematura podría generar confusión entre los clínicos.

  1. Conclusión

Como profesionales clínicos y científicos, los autores afirman con certeza que REDs existe. Lo han diagnosticado y tratado en múltiples atletas, y su experiencia clínica acumulada respalda la realidad del síndrome. Hacen una llamada a evitar confusiones innecesarias en la comunidad deportiva y a trabajar de forma colaborativa, interdisciplinaria y centrada en el atleta.

Reafirman su compromiso con la evolución científica del campo, en busca de estrategias de prevención, criterios diagnósticos y tratamientos basados en la mejor evidencia disponible. Citan a Albert Einstein para concluir: “Lo importante es no dejar de cuestionar”.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/05/s40279-025-02219-0-1.pdf

Referencia completa:

Mountjoy ML, Ackerman KE, Bailey DM, Burke LM, Constantini N, Hackney AC, Heikura IA, Melin AK, Pensgaard AM, Stellingwerff T, Sundgot-Borgen J, Torstveit MK, Uhrenholdt-Jacobsen A, Verhagen E, Budgett R, Engebretsen L, Erdener U. Yes: Relative Energy Deficiency in Sport (REDs) Does Exist! Sports Med. 2025 May 1. doi: 10.1007/s40279-025-02219-0.

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