La vitamina D es un micronutriente liposoluble con funciones hormonales que desempeña un papel clave en la salud musculoesquelética. Más allá de su papel clásico en el metabolismo óseo, en los últimos años se ha acumulado evidencia que relaciona los niveles circulantes de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] con la composición corporal y la función muscular. Diversos estudios observacionales han mostrado una asociación inversa entre adiposidad y niveles de vitamina D, de modo que un mayor índice de masa corporal (IMC), mayor masa grasa y mayor porcentaje de grasa corporal se asocian con concentraciones más bajas de 25(OH)D. Esta relación parece ser bidireccional: la obesidad puede reducir la biodisponibilidad de vitamina D, mientras que niveles bajos de vitamina D podrían favorecer un entorno metabólico proinflamatorio que contribuya a la acumulación de grasa.
En poblaciones de edad avanzada, la deficiencia de vitamina D se ha vinculado además con la sarcopenia, caracterizada por la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, deterioro funcional y mayor riesgo de eventos adversos de salud. Aunque se ha propuesto que la vitamina D influye directamente sobre el músculo esquelético —regulando la proliferación y diferenciación de las fibras musculares, así como la contractilidad y la función neuromuscular—, los resultados de los estudios de intervención con suplementación aislada de vitamina D sobre la fuerza muscular han sido inconsistentes.
El ejercicio físico, especialmente el entrenamiento de fuerza y el ejercicio aeróbico estructurado, constituye una de las estrategias más eficaces para mejorar la composición corporal y la función muscular a lo largo de la vida. No obstante, existe consenso en que el ejercicio por sí solo no siempre es suficiente para contrarrestar los efectos de una nutrición subóptima, especialmente en poblaciones envejecidas o con enfermedades metabólicas. En este contexto, la combinación de ejercicio físico con intervenciones nutricionales específicas, como la suplementación con vitamina D, ha suscitado un creciente interés.
Aunque existen metaanálisis previos que han evaluado los efectos de la vitamina D sobre la composición corporal y la fuerza muscular, sus conclusiones son contradictorias. Además, hasta la fecha no estaba claramente establecido si la combinación de suplementación con vitamina D y ejercicio físico proporciona beneficios adicionales frente al ejercicio realizado de forma aislada. Por ello, el objetivo principal de esta revisión sistemática con metaanálisis fue determinar si añadir vitamina D a un programa de ejercicio mejora en mayor medida la composición corporal (peso corporal, IMC, masa grasa, porcentaje de grasa corporal y masa libre de grasa) y la fuerza muscular en adultos, en comparación con el ejercicio sin suplementación.
Metodología
Los autores realizaron una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados registrados en PROSPERO y desarrollados conforme a las directrices PRISMA. Se incluyeron 28 estudios con un total de 1675 participantes adultos (18–90 años), comparando programas de ejercicio combinados con suplementación de vitamina D frente a ejercicio aislado. Se analizaron cambios en 25(OH)D, parámetros de composición corporal y diferentes medidas de fuerza muscular (fuerza de prensión manual, press de piernas y extensión de rodilla). Además, se llevaron a cabo análisis de subgrupos y modelos de dosis-respuesta para explorar el efecto de la dosis de vitamina D y la duración de la intervención.
Resultados principales
La combinación de vitamina D y ejercicio produjo un aumento significativo de los niveles de 25(OH)D en comparación con el ejercicio solo, tanto en adultos jóvenes como mayores, en sujetos sanos y en aquellos con enfermedades metabólicas. Sin embargo, no se observaron efectos adicionales significativos sobre el peso corporal, el IMC, la masa grasa, el porcentaje de grasa corporal ni la masa libre de grasa.
En cuanto a la fuerza muscular, los resultados globales mostraron ausencia de mejoras significativas en la mayoría de las pruebas, aunque se detectaron incrementos modestos pero significativos en la fuerza de extensión de rodilla y en la fuerza de prensión manual en subgrupos específicos, especialmente en adultos mayores y en aquellos que recibieron dosis más altas de vitamina D.
Discusión
Los resultados de este metaanálisis aportan una visión clara y clínicamente relevante: la suplementación con vitamina D combinada con ejercicio es altamente eficaz para normalizar o elevar los niveles séricos de 25(OH)D, pero no parece potenciar de forma relevante los cambios en la composición corporal inducidos por el ejercicio. Este hallazgo refuerza la idea de que las adaptaciones en masa grasa y masa magra dependen en mayor medida del estímulo mecánico y del balance energético que de la suplementación con vitamina D per se.
Desde un punto de vista fisiológico, aunque la vitamina D participa en la regulación del metabolismo muscular y adiposo, su impacto sobre la composición corporal podría estar limitado cuando se administra junto con programas de ejercicio bien estructurados, que ya generan adaptaciones máximas o cercanas al techo fisiológico. En este sentido, el ejercicio podría “enmascarar” cualquier pequeño efecto adicional de la vitamina D sobre la masa corporal.
Respecto a la fuerza muscular, los autores destacan que los efectos modestos observados en la extensión de rodilla y la fuerza de prensión manual podrían explicarse por una mayor sensibilidad del músculo envejecido a la vitamina D, especialmente en situaciones de deficiencia basal. La vitamina D podría mejorar la función neuromuscular, la activación de las unidades motoras y la eficiencia contráctil, efectos que serían más evidentes en músculos implicados en tareas funcionales críticas en personas mayores.
Los análisis de subgrupos aportan información especialmente relevante para la práctica clínica. Los mayores beneficios en fuerza se observaron en adultos mayores, en sujetos con niveles bajos de 25(OH)D al inicio y en aquellos que recibieron dosis relativamente altas de vitamina D. Esto sugiere que la suplementación podría ser más útil como estrategia complementaria en poblaciones vulnerables, más que como intervención universal.
Finalmente, los autores subrayan varias limitaciones importantes: la heterogeneidad de los protocolos de ejercicio, las diferencias en dosis y duración de la suplementación, la ausencia de grupos con vitamina D sin ejercicio y la inclusión de estudios con suplementos combinados (proteína, aminoácidos o calcio), lo que dificulta aislar el efecto específico de la vitamina D.
Conclusiones
La evidencia disponible indica que añadir vitamina D a un programa de ejercicio mejora de forma consistente el estatus de vitamina D, pero no aporta beneficios adicionales relevantes sobre la composición corporal en adultos. En términos de fuerza muscular, los efectos son modestos y parecen concentrarse en adultos mayores y en sujetos con deficiencia de vitamina D o con dosis altas de suplementación. Desde una perspectiva aplicada, la suplementación con vitamina D debería considerarse principalmente como una estrategia para corregir deficiencias y potencialmente optimizar la función muscular en poblaciones específicas, más que como un potenciador general de las adaptaciones al ejercicio.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/01/Effects-of-Vitamin-D-Supplementation-in-Combination.pdf
Referencia completa:
Kazeminasab F, Moein AR, Baharlooie M, Moradi S, Camera DM, Tinsley GM, Rosenkranz SK, Bagheri R. Effects of Vitamin D Supplementation in Combination With Exercise Training on Body Composition and Muscular Strength in Adults: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Nutr Rev. 2025 Dec 31:nuaf264. doi: 10.1093/nutrit/nuaf264.



