La flexibilidad metabólica se define como la capacidad del organismo para adaptar de forma eficiente la oxidación de sustratos energéticos —principalmente grasas y carbohidratos— en función de la disponibilidad de nutrientes y de las demandas energéticas. En sujetos metabólicamente sanos, esta capacidad permite alternar de manera rápida y eficaz entre la oxidación de grasas en ayuno y la oxidación de carbohidratos tras la ingesta. Sin embargo, en contextos patológicos como la obesidad, la resistencia a la insulina o la diabetes tipo 2, esta capacidad se ve deteriorada, dando lugar a lo que se conoce como inflexibilidad metabólica.
En personas con obesidad, la inflexibilidad metabólica se caracteriza por una reducción de la oxidación de grasas en ayuno y por una respuesta atenuada en la oxidación de carbohidratos tras la ingesta. Este desajuste favorece la acumulación ectópica de lípidos en tejidos no adiposos, con la consiguiente aparición de lipotoxicidad, alteraciones en la señalización de la insulina y desarrollo progresivo de resistencia insulínica. En este contexto, la mejora de la flexibilidad metabólica se considera un objetivo terapéutico clave para la prevención y el tratamiento de las enfermedades metabólicas.
El ejercicio físico constituye una de las estrategias no farmacológicas más eficaces para mejorar la flexibilidad metabólica. Tradicionalmente, el entrenamiento aeróbico continuo de intensidad moderada (MICT) ha demostrado efectos beneficiosos sobre la oxidación de sustratos, la sensibilidad a la insulina y el control glucémico en personas con obesidad. No obstante, en los últimos años, el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) ha emergido como una alternativa potencialmente más eficiente en términos de tiempo y, en algunos casos, con efectos metabólicos iguales o superiores.
A pesar del creciente interés por el HIIT, gran parte de la evidencia disponible presenta limitaciones metodológicas relevantes. Muchos estudios no igualan el gasto energético entre modalidades de ejercicio, lo que dificulta discernir si los beneficios observados se deben a la intensidad del ejercicio o simplemente a un mayor gasto calórico total. Además, los estudios de intervención prolongada suelen ir acompañados de cambios en la composición corporal, lo que introduce factores de confusión adicionales a la hora de interpretar los efectos específicos del ejercicio sobre la flexibilidad metabólica.
En este contexto, el estudio analizado se plantea como objetivo principal comparar los efectos de intervenciones muy cortas de HIIT y MICT —tres días consecutivos— con gasto energético equiparado, sobre la flexibilidad metabólica y diversos marcadores metabólicos en varones adultos con obesidad. Para ello, se evalúa la respuesta del cociente respiratorio (RQ) tanto en ayuno como durante una prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT), junto con indicadores clave como glucosa, insulina, péptido C, ácidos grasos no esterificados (NEFA) y parámetros de sensibilidad a la insulina.
Los autores parten de dos hipótesis principales: en primer lugar, que ambas modalidades de ejercicio mejorarían la flexibilidad metabólica y los parámetros metabólicos; y, en segundo lugar, que el HIIT produciría mejoras superiores en flexibilidad metabólica en comparación con el MICT, incluso en un contexto de intervención a muy corto plazo.
Discusión
Los principales hallazgos del estudio confirman que tanto el HIIT como el MICT, cuando se iguala el gasto energético, mejoran de forma significativa varios componentes de la salud metabólica en varones con obesidad. Ambas modalidades reducen el cociente respiratorio en ayuno, lo que indica una mayor oxidación de grasas en condiciones basales, y mejoran la tolerancia a la glucosa, reflejada por reducciones en el área bajo la curva de glucosa e insulina durante la OGTT, así como por una disminución del índice HOMA-IR y un aumento del índice de Matsuda.
Estos resultados refuerzan la idea de que el ejercicio, independientemente de la intensidad, es una herramienta eficaz para mejorar la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de los sustratos en personas con obesidad, incluso tras intervenciones de muy corta duración. Desde un punto de vista clínico, este hallazgo es relevante, ya que sugiere que beneficios metabólicos significativos pueden lograrse en plazos breves, lo que podría mejorar la adherencia al ejercicio en poblaciones con baja tolerancia al esfuerzo prolongado.
No obstante, el análisis detallado de los indicadores de flexibilidad metabólica revela diferencias cualitativas entre ambas modalidades. Aunque el descenso del RQ en ayuno fue similar tras HIIT y MICT, durante la OGTT el HIIT produjo aumentos significativamente mayores en la ΔRQ y en el área incremental bajo la curva del RQ. Estos parámetros reflejan una mayor capacidad para incrementar la oxidación de carbohidratos en respuesta a la ingesta de glucosa, lo que constituye un rasgo central de una buena flexibilidad metabólica.
Además, el HIIT se asoció con una reducción más pronunciada del área bajo la curva del péptido C durante la OGTT, lo que sugiere una menor demanda secretora de insulina por parte de las células β pancreáticas para mantener el control glucémico. Este hallazgo apunta a una mejora más eficiente de la función β-pancreática o de la utilización periférica de la glucosa tras HIIT, en comparación con MICT, pese a que ambas modalidades mejoraron la sensibilidad a la insulina en términos globales.
Desde el punto de vista mecanístico, los autores proponen que las adaptaciones inducidas por el HIIT podrían estar relacionadas con una mayor activación de vías de señalización asociadas a la biogénesis mitocondrial y al metabolismo oxidativo, como AMPK, p38 MAPK y PGC-1α. La literatura previa sugiere que la intensidad del ejercicio es un determinante clave de estas respuestas moleculares, y que incluso un número reducido de sesiones de ejercicio de alta intensidad puede inducir adaptaciones mitocondriales relevantes en el músculo esquelético.
Estas adaptaciones podrían explicar por qué el HIIT parece mejorar de forma más integral la flexibilidad metabólica, al facilitar tanto una mayor oxidación de grasas en ayuno como una utilización más eficiente de carbohidratos en el estado postprandial. En conjunto, los resultados apoyan la idea de que la intensidad del ejercicio desempeña un papel específico en la optimización del metabolismo de los sustratos, más allá del gasto energético total.
Un hallazgo adicional de interés es el carácter transitorio de algunas de las adaptaciones observadas. Los autores muestran que la reducción del RQ en ayuno desaparece aproximadamente 36 horas después de la última sesión de ejercicio, lo que sugiere que los efectos del ejercicio a corto plazo sobre la oxidación de grasas en reposo son temporales. Este aspecto refuerza la importancia de la regularidad en la práctica de ejercicio para mantener mejoras sostenidas en la flexibilidad metabólica y prevenir la progresión de la disfunción metabólica.
El estudio presenta, no obstante, algunas limitaciones que deben considerarse. En primer lugar, la utilización de una carga de glucosa aislada durante la OGTT no reproduce completamente las condiciones metabólicas de una comida mixta habitual. En segundo lugar, la muestra se limita a varones jóvenes con obesidad, lo que restringe la generalización de los resultados a mujeres, personas mayores o individuos con comorbilidades metabólicas más avanzadas. Finalmente, el diseño a corto plazo no permite extrapolar directamente estos hallazgos a adaptaciones crónicas.
Conclusión
En conjunto, este estudio demuestra que tanto el HIIT como el MICT, cuando se iguala el gasto energético, mejoran la oxidación de grasas en ayuno y la tolerancia a la glucosa en varones con obesidad tras solo tres días de intervención. Sin embargo, el HIIT se asocia con mejoras superiores en la flexibilidad metabólica durante el estado postprandial, reflejadas por una mayor capacidad de oxidación de carbohidratos y una menor demanda de secreción de insulina. Estos hallazgos sugieren que el HIIT podría ser una estrategia especialmente eficaz y eficiente en términos de tiempo para mejorar la flexibilidad metabólica en esta población, siempre dentro de un programa de ejercicio regular y supervisado
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Referencia completa:
Zhang JZ, Liu XM, Lu SQ, Cao ZB, Zhu Z. Compared to moderate-intensity continuous training, short-term high-intensity interval training demonstrates enhanced effects on metabolic flexibility in adult males with obesity. J Exerc Sci Fit. 2025 Oct;23(4):370-378. doi: 10.1016/j.jesf.2025.07.005.



