En los deportes de equipo, el rendimiento bajo fatiga depende de algo más que mantener la capacidad física. El jugador debe detectar señales relevantes, decidir con rapidez y ejecutar acciones técnicas con precisión. Por ello, que una ayuda nutricional mejore la tolerancia al esfuerzo o el rendimiento físico no demuestra que preserve la toma de decisiones, la percepción-acción o la destreza específica del deporte. Tampoco debe confundirse la fatiga física o propia del partido con la fatiga mental inducida por tareas cognitivas prolongadas.
La cafeína y los hidratos de carbono se utilizan como estrategias agudas. La cafeína puede influir en la activación, la percepción del esfuerzo, la función neuromuscular y la tolerancia al ejercicio. Los hidratos de carbono podrían actuar mediante la disponibilidad de sustratos y mecanismos de detección oral o central. Sin embargo, los beneficios observados en resistencia, carrera o esfuerzo general no pueden trasladarse automáticamente a pases, tiros, regates, agilidad reactiva o decisiones tácticas cuando aparece el cansancio.
En los datos, las estimaciones de cafeína se situaron prácticamente en torno a la ausencia de efecto. La estimación fue también cercana a cero al restringir los análisis, y los resultados para percepción-motricidad y ejecución técnico-táctica fueron muy imprecisos. Sus amplios intervalos permiten tanto posibles beneficios como perjuicios relevantes; por tanto, la falta de una señal clara no descarta que algunos efectos existan. La evidencia procede de pocos grupos independientes, con predominio del fútbol y variabilidad en protocolos, tareas, dosis y momentos de evaluación. La exclusión de estudios con alto riesgo de sesgo elevó las estimaciones de cafeína, pero estas continuaron siendo inciertas y dependieron de menos grupos.
Para los hidratos de carbono, las estimaciones fueron positivas y compatibles con un beneficio pequeño, pero también con ningún efecto. La interpretación estuvo especialmente condicionada por un estudio influyente: al retirarlo en un análisis de sensibilidad, el efecto combinado aumentó y el intervalo dejó de incluir cero. Ese cambio revela fragilidad ante la composición de la evidencia; no justifica excluir el estudio ni considerar más fiable el resultado favorable. Los análisis cuantitativos reunieron bebidas o soluciones ingeridas con formulaciones, concentraciones, dosis y horarios diversos. No permiten recomendar una preparación concreta ni extrapolar los resultados a enjuagues bucales o geles.
Las pruebas cognitivas y de coordinación de laboratorio mostraron una estimación positiva, pero insuficiente para conclusiones firmes y distinta del rendimiento representativo en el campo. La información sobre fatiga mental procedía de solo dos grupos y fue demasiado débil para valorar beneficio o daño; además, esta condición debe mantenerse separada de la fatiga física. En conjunto, las comparaciones recibieron una certeza muy baja: no permiten asumir que la ergogenia física se traduzca en decisiones o habilidades deportivas, establecer superioridad entre cafeína e hidratos de carbono, ni atribuir sinergia a su combinación. Se necesitan ensayos con más participantes y replicaciones independientes, tareas propias de situaciones tardías de partido, resultados principales definidos de antemano y datos estadísticos que permitan considerar la dependencia entre mediciones. Hasta entonces, conviene observar directamente el desempeño específico de cada deportista.
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Referencia completa del artículo:
Xie S, Wen X. Acute caffeine and carbohydrate strategies for fatigue-related sport-specific performance in team-sport athletes: a systematic review and multilevel meta-analysis. J Int Soc Sports Nutr. 2026 Dec 30;23(1):2731524. doi: 10.1080/15502783.2026.2731524.