El ejercicio de fuerza es una herramienta clave para aumentar la masa muscular, mejorar la fuerza y prevenir lesiones. Sin embargo, sesiones intensas de este tipo de entrenamiento pueden inducir daño muscular (EIMD), lo que conlleva edemas tisulares, disminución de la capacidad de generar fuerza y dolor muscular de aparición tardía (DOMS). Estos efectos no solo dificultan la recuperación física, sino que también pueden disminuir la motivación para entrenar nuevamente.
Con el objetivo de mitigar el EIMD y optimizar la recuperación, muchos deportistas emplean estrategias de recuperación, entre las cuales las ropas de compresión han ganado popularidad. Estas ropas, originalmente utilizadas con fines médicos (como en el tratamiento de trombosis venosa profunda y edemas), ejercen presión mecánica sobre el cuerpo y podrían mejorar la circulación y el flujo sanguíneo muscular. En consecuencia, se ha sugerido que su uso tras el ejercicio puede mejorar el rendimiento físico y la percepción de recuperación.
Los estudios existentes han mostrado resultados mixtos. Algunos informan mejoras en la fuerza y en el salto vertical, así como disminución en la percepción de dolor muscular tras el uso de ropas de compresión. Otros, sin embargo, no han encontrado diferencias significativas en el rendimiento físico. Una de las posibles explicaciones de esta inconsistencia es la gran variabilidad en el diseño, presión aplicada y ajuste de las ropas comercializadas.
Se plantea que una de las vías por las que estas ropas podrían actuar es mediante el aumento del flujo sanguíneo muscular, lo que facilitaría la eliminación de desechos metabólicos y la llegada de nutrientes al tejido muscular. Algunos trabajos han observado aumentos en el retorno venoso y el flujo sanguíneo con su uso, mientras que otros reportan una reducción en la perfusión microvascular. Estas diferencias podrían estar relacionadas con el nivel de presión aplicado: presiones bajas podrían ser ineficaces, mientras que presiones demasiado altas podrían dificultar el flujo.
También se sabe que el ejercicio de fuerza eleva el flujo sanguíneo muscular y facilita el transporte de aminoácidos, lo que es fundamental para estimular la síntesis de proteínas musculares (MPS). Sin embargo, hasta el momento no se había investigado cómo afecta el uso de ropas de compresión a los marcadores moleculares específicos de la MPS tras el ejercicio de fuerza.
Por tanto, este estudio tuvo como objetivo principal analizar si el uso de mallas de compresión después de una sesión de ejercicio de fuerza influye en los marcadores de síntesis de proteínas musculares. Como objetivo secundario, se evaluó su efecto sobre el flujo sanguíneo muscular, el rendimiento físico y las percepciones subjetivas de recuperación.
Este trabajo es pionero al estudiar el efecto agudo del uso de ropas de compresión sobre los marcadores de síntesis de proteínas musculares tras el ejercicio de fuerza. Los resultados revelaron que no hubo efectos beneficiosos del uso de estas ropas durante un período de recuperación de 5 horas en ninguno de los parámetros evaluados: ni en marcadores moleculares, ni en flujo sanguíneo muscular, rendimiento físico o percepción subjetiva de recuperación.
Ambos grupos (con compresión y sin ella) mostraron las respuestas temporales típicas en las proteínas de señalización relacionadas con la síntesis proteica, como el aumento de la fosforilación de mTOR y 4E-BP1 durante las 5 primeras horas y la persistencia del aumento de p70S6K y rps6 hasta las 24 h. Estas respuestas son consistentes con estudios previos sobre ejercicio de fuerza, y reflejan una activación esperada del eje anabólico mTOR. Sin embargo, la ausencia de diferencias entre grupos sugiere que la compresión no añadió ningún beneficio extra.
Una posible explicación de estos resultados es la baja presión aplicada por las ropas utilizadas (alrededor de 8 mmHg en el muslo), en comparación con otros estudios que han reportado beneficios con presiones de hasta 15 mmHg. Esto resalta la variabilidad inherente de las ropas de compresión comerciales y su influencia en los efectos fisiológicos observados. Factores como el tipo de tejido, el ajuste según la morfología individual y la talla, pueden modificar sustancialmente la presión ejercida. Incluso dentro de una misma marca, se han reportado diferencias significativas entre ropas.
En este estudio se intentó seguir las recomendaciones de la literatura para garantizar una presión uniforme en todo el miembro inferior, pero aun así la presión resultó inferior a la de otros trabajos que sí observaron mejoras. A día de hoy no existe un consenso sobre cuál es la “dosis mínima” de presión necesaria para obtener efectos fisiológicos beneficiosos.
También se discutió la posibilidad de que la compresión afecte al flujo sanguíneo de forma divergente: es decir, que aumente el flujo en vasos de gran calibre (como la arteria femoral), pero no a nivel microvascular (capilares musculares). Esta hipótesis es plausible, pero no se pudo confirmar, ya que no se midió directamente el flujo femoral en este estudio.
Otro hallazgo interesante fue la ausencia de cambios en la glucemia post-ejercicio entre los grupos. Dado que el flujo sanguíneo muscular está relacionado con la captación de glucosa, la falta de efectos de la compresión sobre el flujo podría también explicar por qué no se observaron diferencias en los niveles de glucosa. En general, los cambios fisiológicos observados en ambos grupos tras el ejercicio (aumento de lactato, dolor muscular y descenso del bienestar subjetivo) coinciden con lo esperado en protocolos que inducen daño muscular.
Es importante destacar que, aunque muchos estudios han reportado mejoras en la percepción de recuperación con el uso de ropas de compresión, esto no ocurrió aquí. Una explicación podría ser la respuesta variable al ejercicio entre los individuos (estado de entrenamiento, tolerancia al dolor), lo que puede haber influido en las puntuaciones subjetivas.
El diseño en grupos paralelos utilizado permite evitar el efecto protector de sesiones repetidas (repeated bout effect), pero tiene como limitación la mayor variabilidad interindividual. Un diseño cruzado (crossover), aunque más potente estadísticamente, puede ser difícil de implementar logísticamente.
Finalmente, los autores sugieren que futuras investigaciones podrían explorar el efecto de ropas con mayor presión, así como estudiar tanto la síntesis como la degradación de proteínas musculares para entender mejor el impacto de estas intervenciones en el equilibrio proteico total.
Este estudio concluye que el uso de mallas de compresión comerciales durante las 5 horas posteriores a una sesión de ejercicio de fuerza no afecta la síntesis de proteínas musculares, el flujo sanguíneo, el rendimiento físico ni la recuperación percibida. Estos hallazgos cuestionan el valor de estas ropas como estrategia de recuperación inmediata y abren la puerta a nuevas investigaciones que incluyan diferentes niveles de presión y biomarcadores más completos.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/05/the_acute_effects_of_compression_garments_on.791Pre-Proof.pdf
Referencia completa:
Leabeater AJ, Broatch JR, Driller MW, James LP, Malamouli M, Halson SL, Bishop DJ, Garnham A, O’Riordan SF. The Acute Effects of Compression Garments on Muscle Protein Synthesis Markers, Blood Flow, Performance, and Perceived Recovery after Resistance Exercise. Med Sci Sports Exerc. 2025 Apr 24. doi: 10.1249/MSS.0000000000003741.



