Rabdomiolisis secundaria a electroestimulación

CHg4baFWUAEJ7IELa rabdomiolisis es la destrucción del tejido muscular que ocasiona la liberación de su contenido a la sangre (ej. mioglobina), lo que puede llegar a ocasionar daño renal agudo. A lo largo de los años se han descrito casos de rabdomiolisis relacionados con ejercicios extenuantes, pero hasta la fecha los casos asociados a la electroestimulación eran sumamente raros. En los últimos meses se han disparado los centros de electroestimulación, muchos de ellos sin demasiado rigor al poner en marcha sus protocolos, lo que puede poner en peligro la salud de los usuarios. Recientemente se ha publicado (Guillén Astete y col, 2015; Reumatol Clin 9-feb) el caso de una mujer de 33 años, que practicaba resistencia aeróbica (180 min de natación y 30 k de carrera a la semana) quien consultó por dolor y debilidad proximal de miembros inferiores, asociado un aumento de volumen de ambos muslos de un día de evolución. El día anterior había utilizado un electroestimulador (50 Hz) sobre los glúteos al tiempo que corría sobre una cinta rodante durante 30 min. La analítica mostró unos valores de CPK de 64150 U/lm LDH 616 mg/dl, GPT 640 UI/l, y GPT 1050 UI/l. También mostró mioglobinuria. La paciente fue tratada y hasta 2 meses después no se normalizó la analítica, pudiendo volver a su actividad deportiva habitual. En la literatura científica existe un único caso de rabdomiólisis asociada al uso de un dispositivo de electroestimulación en un paciente varón joven que se expuso durante varias semanas a dicho estímulo (Guarascio y col, 2014; Br J Sports Med 38: 505).

No cabe duda que la electroestimulación es una técnica que provoca efectos musculares, por lo que su aplicación debería estar regulada por ley y administrada por profesionales cualificados. No conozco la normativa legal que posibilita abrir un centro de electroestimulación y aplicar protocolos con distintos objetivos a personas con perfiles diferentes (incluso con patologías o bajo los efectos de medicamentos), pero ojalá esa normativa sea lo suficientemente rigurosa para salvaguardar la salud de los clientes de esas instalaciones.