
En deportistas de resistencia de alto nivel, el principal factor limitante del VO₂max no es la capacidad muscular de utilizar oxígeno, sino su transporte. El entrenamiento prolongado desplaza la limitación desde la extracción periférica hacia el aporte central de oxígeno. Dado que estos atletas ya extraen entre el 90 y el 95% del oxígeno entregado a los músculos activos, el margen de mejora a través de adaptaciones periféricas es mínimo. Por tanto, cualquier incremento adicional del VO₂max debe provenir, principalmente, de mejoras en la entrega de oxígeno, es decir, de adaptaciones cardiovasculares y hematológicas
Se ha demostrado que el entrenamiento interválico de sprint (SIT) puede inducir aumentos más rápidos del VO₂max que el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) o el entrenamiento continuo, al menos en el corto plazo. Sin embargo, los mecanismos que explican esta superioridad no están completamente dilucidados. El SIT puede inducir hipertrofia cardíaca, aumentar el volumen sanguíneo y mejorar el gasto cardíaco en pocas semanas. En la misma línea, estrategias como el entrenamiento en altitud, la aclimatación al calor o la restricción del flujo sanguíneo han intentado potenciar la hipervolemia para favorecer el llenado cardíaco y el gasto cardíaco máximo
En este contexto, el editorial analiza el estudio de Loukas y colaboradores (2026), que evaluó el efecto de añadir preacondicionamiento isquémico antes de las sesiones de entrenamiento de resistencia. El protocolo incluyó ocho semanas de entrenamiento con dos sesiones semanales de HIIT al 90–100% del VO₂max y tres sesiones continuas al 70–80%. Antes de cada sesión, un grupo realizó tres ciclos de cinco minutos de oclusión total del flujo sanguíneo en las piernas, mientras que el grupo control simuló el procedimiento sin presión efectiva. El grupo con preacondicionamiento isquémico aumentó su VO₂max un 7,6%, frente al 2,7% del grupo control, acompañado de mayores mejoras en el rendimiento en carrera y aumentos más pronunciados del volumen sanguíneo y plasmático
El autor plantea varias hipótesis mecanísticas. Por un lado, el mayor volumen sanguíneo podría haber incrementado el gasto cardíaco máximo y, por tanto, la entrega de oxígeno. Además, el grupo con isquemia entrenó a velocidades ligeramente superiores durante el HIIT, acumulando mayor volumen efectivo de entrenamiento. También se sugiere que el preacondicionamiento podría modificar la distribución del gasto cardíaco hacia los músculos locomotores, aumentar la resistencia vascular sistémica en ejercicio máximo o potenciar la sensibilidad del quimiorreflejo. A nivel periférico, podrían existir adaptaciones en la vasodilatación, la capilarización o la biogénesis mitocondrial, aunque la evidencia en este punto es todavía limitada
Otra explicación plausible es la modulación de la percepción del dolor mediante la liberación de adenosina en el músculo isquémico, lo que permitiría tolerar intensidades de entrenamiento más altas. Sin embargo, el autor subraya que confirmar estas hipótesis requeriría estudios con técnicas invasivas avanzadas para evaluar la hemodinámica central y periférica
En síntesis, mejorar el VO₂max en atletas entrenados es difícil pero posible. La combinación estratégica de estímulos, como el preacondicionamiento isquémico, puede amplificar las adaptaciones hematológicas y cardiovasculares inducidas por el entrenamiento. No obstante, queda por determinar si estos efectos serían reproducibles en atletas de élite absoluta y cuáles son los mecanismos exactos implicados.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/03/Improving-VO2max-in-already-trained-athletes.pdf
Referencia completa del artículo:
Calbet JAL. Improving VO2max in already trained athletes is a challenging but feasible task: some cues from ischaemic preconditioning. Eur J Appl Physiol. 2026 Feb 28. doi: 10.1007/s00421-026-06174-0.




