El envejecimiento poblacional constituye uno de los mayores retos de salud pública a nivel mundial. Las proyecciones demográficas indican que el número de personas mayores de 60 años alcanzará cifras sin precedentes en las próximas décadas, lo que ha situado a la sarcopenia en el centro de la atención geriátrica. La sarcopenia se define como un trastorno progresivo del músculo esquelético caracterizado por la pérdida de masa muscular, fuerza y rendimiento físico, y se asocia con un aumento del riesgo de caídas, fracturas, discapacidad, hospitalización, deterioro cognitivo, menor calidad de vida y mayor mortalidad.
La prevalencia de la sarcopenia aumenta de forma marcada con la edad, afectando aproximadamente al 10–16% de los adultos mayores y hasta al 50% de las personas de 80 años o más. Este elevado impacto clínico y socioeconómico hace imprescindible el desarrollo de estrategias eficaces de prevención y tratamiento. Sin embargo, las intervenciones farmacológicas disponibles hasta la fecha han mostrado resultados limitados y perfiles de seguridad poco consistentes, lo que ha reforzado el papel del ejercicio físico como intervención de primera línea.
Dentro de las modalidades de ejercicio, el entrenamiento de fuerza se ha consolidado como la estrategia más eficaz para contrarrestar la pérdida muscular asociada a la edad. Diversas guías y consensos internacionales lo recomiendan como tratamiento fundamental en la sarcopenia, ya que induce adaptaciones neurales y estructurales que mejoran la masa muscular, la fuerza y la función física. Estudios previos han demostrado incrementos relevantes en fuerza muscular, masa libre de grasa, equilibrio postural y velocidad de la marcha, parámetros todos ellos estrechamente vinculados con la independencia funcional y la supervivencia.
No obstante, a pesar del consenso sobre la eficacia del entrenamiento de fuerza, persisten importantes lagunas de conocimiento relacionadas con su optimización. En particular, existe una elevada heterogeneidad entre estudios en cuanto a intensidad, frecuencia, duración, volumen y progresión, lo que dificulta la identificación de parámetros óptimos de prescripción. Aunque el marco FITT-VP (frecuencia, intensidad, tiempo, tipo, volumen y progresión) proporciona una base teórica sólida para la prescripción del ejercicio, la mayoría de estudios lo han utilizado de forma descriptiva y no cuantitativa.
En este contexto, el artículo objeto de este resumen tiene como objetivo principal no solo confirmar la eficacia del entrenamiento de fuerza en adultos mayores con sarcopenia, sino también avanzar hacia una prescripción más precisa, explorando relaciones dosis–respuesta dentro del marco FITT-VP. Para ello, los autores realizan una revisión sistemática y un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados, incorporando análisis de meta-regresión no lineales que permiten identificar volúmenes acumulados de entrenamiento asociados con mejoras máximas en fuerza muscular y rendimiento funcional.
Discusión
La discusión del artículo integra los hallazgos cuantitativos del metaanálisis con una interpretación fisiológica y clínica, aportando un marco conceptual sólido para la aplicación práctica del entrenamiento de fuerza en la sarcopenia.
Efectos globales del entrenamiento de fuerza
Los resultados confirman que el entrenamiento de fuerza produce mejoras significativas en múltiples dominios relevantes de la sarcopenia. Se observan aumentos consistentes en la fuerza muscular global, la fuerza de prensión manual, la masa muscular magra, el índice de masa muscular y la capacidad de la marcha. Estos efectos refuerzan la idea de que el entrenamiento de fuerza no es únicamente una intervención preventiva, sino un tratamiento activo capaz de modificar el curso funcional de la enfermedad.
La reducción de la masa grasa, aunque estadísticamente significativa, presenta un tamaño del efecto pequeño. Los autores interpretan este hallazgo como esperable, dado que la mayoría de los programas analizados no estaban diseñados con un objetivo prioritario de pérdida de grasa, sino de mejora neuromuscular. Desde un punto de vista clínico, este resultado sugiere que el entrenamiento de fuerza debe considerarse principalmente una herramienta para mejorar la función y la calidad muscular, más que una estrategia aislada de control del tejido adiposo en esta población.
Relación dosis–respuesta y volumen óptimo de entrenamiento
Uno de los aportes más relevantes del estudio es el análisis de la relación dosis–respuesta entre el volumen total acumulado de entrenamiento y las mejoras funcionales. A diferencia de revisiones previas, los autores cuantifican el volumen como minutos totales de entrenamiento (duración de la sesión × frecuencia semanal × número de semanas), lo que permite integrar protocolos muy diversos bajo una métrica común.
Los análisis de meta-regresión muestran una relación no lineal, con una forma de “U invertida”, entre el volumen total de entrenamiento y los beneficios obtenidos. Para la capacidad de la marcha, se identifica un volumen óptimo aproximado de 2.716 minutos de entrenamiento acumulado, asociado con las mayores mejoras funcionales. En el caso de la fuerza muscular, se observa un posible punto de inflexión en torno a 1.043 minutos, aunque este resultado no alcanza significación estadística y debe interpretarse con cautela.
Estos hallazgos apoyan la idea de que más entrenamiento no siempre es mejor, especialmente en poblaciones mayores con capacidad de recuperación limitada. Volúmenes excesivos podrían generar fatiga acumulada, inflamación y menor respuesta adaptativa, mientras que volúmenes insuficientes no alcanzan el umbral necesario para inducir adaptaciones relevantes.
Integración fisiológica de los resultados
Desde el punto de vista mecanístico, los autores explican los beneficios del entrenamiento de fuerza mediante la activación de múltiples vías fisiológicas. A nivel muscular, el entrenamiento estimula la vía mTOR, incrementa la síntesis proteica, reduce la expresión de miostatina y favorece la activación de células satélite, contrarrestando la atrofia de las fibras tipo II, especialmente vulnerables al envejecimiento.
A nivel neural, se producen mejoras en el reclutamiento de unidades motoras, la sincronización y la coordinación intermuscular, lo que explica por qué las ganancias funcionales pueden producirse incluso antes de cambios sustanciales en la masa muscular. Además, las adaptaciones tendinosas y metabólicas contribuyen a una ejecución más eficiente de tareas funcionales como la marcha o el levantarse de una silla.
Esta integración de mecanismos explica coherentemente por qué los mayores beneficios funcionales se observan con volúmenes moderados y progresivos de entrenamiento, y refuerza la necesidad de individualizar la carga dentro del marco FITT-VP.
Implicaciones clínicas y prácticas
Desde una perspectiva aplicada, el estudio ofrece una base cuantitativa para la prescripción del entrenamiento de fuerza en la sarcopenia. Los autores proponen programas de intensidad moderada-alta (60–80% de 1RM), realizados 2–3 veces por semana, con 2–3 series de 8–12 repeticiones por grupo muscular, durante periodos de 8–12 semanas. Estos parámetros permiten alcanzar los volúmenes acumulados asociados con mejoras significativas en fuerza y rendimiento funcional.
La alta adherencia observada y la ausencia de eventos adversos graves refuerzan la seguridad y viabilidad del entrenamiento de fuerza en adultos mayores cuando está correctamente supervisado. No obstante, los autores subrayan la necesidad de mejorar la calidad del reporte de la progresión, la adherencia y los eventos adversos en futuros ensayos.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/01/Optimizing-prescription-of-resistance-training-for.pdf
Referencia completa del artículo:
Tan Z, Jiang Y, Candow DG, Castagna C, Wang X, Zheng H. Optimizing prescription of resistance training for body composition, muscle strength, and physical performance in older adults with sarcopenia: a systematic review and meta-analysis. Eur Rev Aging Phys Act. 2026 Jan 21. doi: 10.1186/s11556-025-00399-2.




