Nutrición estratégica en fútbol femenino: energía, ciclo menstrual y rendimiento

Fútbol

A diferencia de revisiones previas más descriptivas, este trabajo pretende traducir la evidencia en estrategias prácticas implementables en contextos reales, organizadas en cuatro ejes: requerimientos energéticos, timing nutricional, manejo de la baja disponibilidad energética y consideraciones hormonales.

El punto de partida conceptual del artículo es claro: la disponibilidad energética adecuada es el determinante central de la salud y el rendimiento en futbolistas. Esta idea no es nueva, pero el artículo insiste —con razón— en que sigue siendo el principal problema no resuelto en esta población.

  1. Demandas energéticas y composición corporal

El fútbol femenino se caracteriza por demandas fisiológicas intermitentes de alta intensidad, con distancias totales de 5–11 km por partido y esfuerzos repetidos cada ~150 segundos. Esto implica una combinación compleja de estrés metabólico, neuromuscular y cognitivo que condiciona las necesidades nutricionales.

Estimar las necesidades energéticas es un proceso dinámico, no una cifra fija. Factores como la posición, el nivel competitivo, la fase de la temporada o la composición corporal influyen de forma determinante. En este sentido, propone utilizar:

  • Gasto energético total (TDEE)
  • Masa libre de grasa (FFM)
  • Seguimiento longitudinal de composición corporal

Aquí hay un matiz importante: los métodos de estimación (ecuaciones, wearables, etc.) tienen limitaciones relevantes, especialmente en mujeres (influencia hormonal, variabilidad interindividual). Esto es clave porque muchos profesionales aplican estos modelos con excesiva confianza.

Respecto a la composición corporal, el artículo insiste en que:

  • No existe un “perfil óptimo universal”
  • Los cambios en masa grasa o masa libre de grasa pueden ser marcadores tempranos de baja disponibilidad energética (LEA)
  • El seguimiento debe ser individualizado y contextualizado

Además, se subraya un punto clínicamente muy relevante: las alteraciones en composición corporal pueden preceder a problemas más graves (disfunción hormonal, lesiones, deterioro óseo), lo que refuerza su valor como herramienta de monitorización precoz.

  1. Disponibilidad energética y macronutrientes

El concepto de energy availability (EA) es central. El artículo recuerda los umbrales clásicos:

  • ≥45 kcal/kg FFM/día → adecuado
  • 30–45 → reducido
  • <30 → riesgo elevado (REDs)

Sin embargo, introduce una advertencia importante: estos valores no deben interpretarse como puntos de corte rígidos, ya que la respuesta fisiológica es altamente individual. Este es un matiz clave que a menudo se ignora en la práctica clínica.

En cuanto a macronutrientes:

  • Carbohidratos: esenciales para sostener el rendimiento intermitente y reponer glucógeno
  • Proteínas: 1.6–2.2 g/kg/día como base, con aumentos en situaciones de estrés fisiológico
  • Grasas: necesarias para salud hormonal y energética (>20% de la energía total)

El artículo no aporta recomendaciones novedosas en términos cuantitativos, pero sí enfatiza algo más relevante: la integración de estos nutrientes dentro de un contexto periodizado y específico del fútbol.

  1. Timing nutricional y día de partido

Uno de los apartados más aplicables del artículo es el de timing nutricional, donde se estructura la ingesta en torno a los días de partido.

Previa al partido (48–72 h)

Se recomienda aumentar la ingesta de carbohidratos (7–12 g/kg/día) para optimizar las reservas de glucógeno. Esto es especialmente crítico en calendarios congestionados.

Día previo

Se advierte de un error frecuente: reducir la ingesta por menor volumen de entrenamiento. El artículo insiste en que esto puede comprometer el rendimiento.

Día de partido

Las recomendaciones clave son:

  • 1–4 g/kg de carbohidratos 1–4 h antes
  • Evitar alimentos con alto contenido en fibra o grasa
  • Priorizar digestibilidad

Durante el partido:

  • 30–60 g/h de carbohidratos
  • Electrolitos según tasa de sudoración

Post-partido:

  • Ingesta inmediata de carbohidratos + proteínas
  • Posible uso de formatos líquidos si hay baja tolerancia digestiva
  • Caseína pre-sueño (>40 g) como estrategia de recuperación

Este enfoque es coherente con la evidencia general en deportes intermitentes, pero el valor añadido del artículo es su traducción a escenarios reales (ej. medio centro femenino).

  1. Hidratación

La hidratación se aborda desde una perspectiva individualizada, reconociendo que:

  • Las tasas de sudoración pueden variar entre 1–3 L/h
  • Están moduladas por factores ambientales, hormonales y fisiológicos

El artículo propone estrategias prácticas como:

  • Control del peso corporal pre/post
  • Reposición de 600–720 ml por cada 0.45 kg perdido
  • Uso de bebidas con electrolitos

Un aspecto interesante es la crítica implícita a algunas bebidas comerciales, que pueden no ser óptimas en composición o generar molestias gastrointestinales.

  1. Baja disponibilidad energética (LEA) y REDs

Este es uno de los apartados clínicamente más relevantes.

La LEA se asocia con:

  • Amenorrea
  • Alteraciones óseas
  • Inmunosupresión
  • Disfunciones metabólicas y cardiovasculares

El artículo introduce una idea importante:
no solo la baja energía total, sino también la baja disponibilidad de carbohidratos puede generar alteraciones similares.

En términos prácticos, se propone:

  • Evitar largos periodos sin ingesta (>3–4 h)
  • Aumentos progresivos de calorías
  • Enfoque conductual (añadir en lugar de restringir)
  1. Influencia del ciclo menstrual y hormonas

El artículo dedica un apartado extenso a las fluctuaciones hormonales, destacando su impacto en:

  • Metabolismo de sustratos
  • Termorregulación
  • Inflamación
  • Necesidades energéticas

Hallazgos clave:

  • Fase folicular temprana: mayor uso de carbohidratos
  • Fase lútea: mayor gasto energético (+200–300 kcal/día)
  • Posible aumento de necesidades proteicas (>1.6 g/kg/día)

También se señala que:

  • El ciclo puede afectar la hidratación (retención hídrica, sudoración)
  • Los anticonceptivos hormonales no tienen aún recomendaciones nutricionales específicas claras

En cuanto a síntomas menstruales, se proponen estrategias como:

  • Reducir ultraprocesados, alcohol y cafeína
  • Asegurar ingesta de calcio, magnesio, vitamina D y zinc
  • Aumentar alimentos antiinflamatorios

Conclusión

El artículo cumple bien su objetivo: traducir evidencia a práctica, especialmente útil para profesionales que trabajan con futbolistas.

Sin embargo, hay algunas limitaciones que conviene señalar:

  1. Escasez de datos específicos en fútbol femenino (muchas recomendaciones extrapoladas)
  2. Dependencia de estudios en poblaciones occidentales
  3. Falta de precisión en algunas recomendaciones hormonales

A pesar de ello, el mensaje central es robusto y clínicamente relevante:

La optimización del rendimiento en fútbol femenino pasa necesariamente por garantizar una adecuada disponibilidad energética, individualizar la nutrición y considerar el contexto hormonal.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/03/Fueling-Women.pdf

Referencia completa del artículo:

Smith-Ryan AE, Moore SR, Arent M, Cantu E, Cornejo L, Hackney AC, Ihalainen JK, Mikkonen RS, Bruinvels G. Fueling Women’s Football: Evidence-Informed Practical Nutrition Strategies for Performance and Health. Sports Med. 2026 Mar 18. doi: 10.1007/s40279-026-02413-8.

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