A diferencia de revisiones previas más descriptivas, este trabajo pretende traducir la evidencia en estrategias prácticas implementables en contextos reales, organizadas en cuatro ejes: requerimientos energéticos, timing nutricional, manejo de la baja disponibilidad energética y consideraciones hormonales.
El punto de partida conceptual del artículo es claro: la disponibilidad energética adecuada es el determinante central de la salud y el rendimiento en futbolistas. Esta idea no es nueva, pero el artículo insiste —con razón— en que sigue siendo el principal problema no resuelto en esta población.
- Demandas energéticas y composición corporal
El fútbol femenino se caracteriza por demandas fisiológicas intermitentes de alta intensidad, con distancias totales de 5–11 km por partido y esfuerzos repetidos cada ~150 segundos. Esto implica una combinación compleja de estrés metabólico, neuromuscular y cognitivo que condiciona las necesidades nutricionales.
Estimar las necesidades energéticas es un proceso dinámico, no una cifra fija. Factores como la posición, el nivel competitivo, la fase de la temporada o la composición corporal influyen de forma determinante. En este sentido, propone utilizar:
- Gasto energético total (TDEE)
- Masa libre de grasa (FFM)
- Seguimiento longitudinal de composición corporal
Aquí hay un matiz importante: los métodos de estimación (ecuaciones, wearables, etc.) tienen limitaciones relevantes, especialmente en mujeres (influencia hormonal, variabilidad interindividual). Esto es clave porque muchos profesionales aplican estos modelos con excesiva confianza.
Respecto a la composición corporal, el artículo insiste en que:
- No existe un “perfil óptimo universal”
- Los cambios en masa grasa o masa libre de grasa pueden ser marcadores tempranos de baja disponibilidad energética (LEA)
- El seguimiento debe ser individualizado y contextualizado
Además, se subraya un punto clínicamente muy relevante: las alteraciones en composición corporal pueden preceder a problemas más graves (disfunción hormonal, lesiones, deterioro óseo), lo que refuerza su valor como herramienta de monitorización precoz.
- Disponibilidad energética y macronutrientes
El concepto de energy availability (EA) es central. El artículo recuerda los umbrales clásicos:
- ≥45 kcal/kg FFM/día → adecuado
- 30–45 → reducido
- <30 → riesgo elevado (REDs)
Sin embargo, introduce una advertencia importante: estos valores no deben interpretarse como puntos de corte rígidos, ya que la respuesta fisiológica es altamente individual. Este es un matiz clave que a menudo se ignora en la práctica clínica.
En cuanto a macronutrientes:
- Carbohidratos: esenciales para sostener el rendimiento intermitente y reponer glucógeno
- Proteínas: 1.6–2.2 g/kg/día como base, con aumentos en situaciones de estrés fisiológico
- Grasas: necesarias para salud hormonal y energética (>20% de la energía total)
El artículo no aporta recomendaciones novedosas en términos cuantitativos, pero sí enfatiza algo más relevante: la integración de estos nutrientes dentro de un contexto periodizado y específico del fútbol.
- Timing nutricional y día de partido
Uno de los apartados más aplicables del artículo es el de timing nutricional, donde se estructura la ingesta en torno a los días de partido.
Previa al partido (48–72 h)
Se recomienda aumentar la ingesta de carbohidratos (7–12 g/kg/día) para optimizar las reservas de glucógeno. Esto es especialmente crítico en calendarios congestionados.
Día previo
Se advierte de un error frecuente: reducir la ingesta por menor volumen de entrenamiento. El artículo insiste en que esto puede comprometer el rendimiento.
Día de partido
Las recomendaciones clave son:
- 1–4 g/kg de carbohidratos 1–4 h antes
- Evitar alimentos con alto contenido en fibra o grasa
- Priorizar digestibilidad
Durante el partido:
- 30–60 g/h de carbohidratos
- Electrolitos según tasa de sudoración
Post-partido:
- Ingesta inmediata de carbohidratos + proteínas
- Posible uso de formatos líquidos si hay baja tolerancia digestiva
- Caseína pre-sueño (>40 g) como estrategia de recuperación
Este enfoque es coherente con la evidencia general en deportes intermitentes, pero el valor añadido del artículo es su traducción a escenarios reales (ej. medio centro femenino).
- Hidratación
La hidratación se aborda desde una perspectiva individualizada, reconociendo que:
- Las tasas de sudoración pueden variar entre 1–3 L/h
- Están moduladas por factores ambientales, hormonales y fisiológicos
El artículo propone estrategias prácticas como:
- Control del peso corporal pre/post
- Reposición de 600–720 ml por cada 0.45 kg perdido
- Uso de bebidas con electrolitos
Un aspecto interesante es la crítica implícita a algunas bebidas comerciales, que pueden no ser óptimas en composición o generar molestias gastrointestinales.
- Baja disponibilidad energética (LEA) y REDs
Este es uno de los apartados clínicamente más relevantes.
La LEA se asocia con:
- Amenorrea
- Alteraciones óseas
- Inmunosupresión
- Disfunciones metabólicas y cardiovasculares
El artículo introduce una idea importante:
no solo la baja energía total, sino también la baja disponibilidad de carbohidratos puede generar alteraciones similares.
En términos prácticos, se propone:
- Evitar largos periodos sin ingesta (>3–4 h)
- Aumentos progresivos de calorías
- Enfoque conductual (añadir en lugar de restringir)
- Influencia del ciclo menstrual y hormonas
El artículo dedica un apartado extenso a las fluctuaciones hormonales, destacando su impacto en:
- Metabolismo de sustratos
- Termorregulación
- Inflamación
- Necesidades energéticas
Hallazgos clave:
- Fase folicular temprana: mayor uso de carbohidratos
- Fase lútea: mayor gasto energético (+200–300 kcal/día)
- Posible aumento de necesidades proteicas (>1.6 g/kg/día)
También se señala que:
- El ciclo puede afectar la hidratación (retención hídrica, sudoración)
- Los anticonceptivos hormonales no tienen aún recomendaciones nutricionales específicas claras
En cuanto a síntomas menstruales, se proponen estrategias como:
- Reducir ultraprocesados, alcohol y cafeína
- Asegurar ingesta de calcio, magnesio, vitamina D y zinc
- Aumentar alimentos antiinflamatorios
Conclusión
El artículo cumple bien su objetivo: traducir evidencia a práctica, especialmente útil para profesionales que trabajan con futbolistas.
Sin embargo, hay algunas limitaciones que conviene señalar:
- Escasez de datos específicos en fútbol femenino (muchas recomendaciones extrapoladas)
- Dependencia de estudios en poblaciones occidentales
- Falta de precisión en algunas recomendaciones hormonales
A pesar de ello, el mensaje central es robusto y clínicamente relevante:
La optimización del rendimiento en fútbol femenino pasa necesariamente por garantizar una adecuada disponibilidad energética, individualizar la nutrición y considerar el contexto hormonal.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/03/Fueling-Women.pdf
Referencia completa del artículo:
Smith-Ryan AE, Moore SR, Arent M, Cantu E, Cornejo L, Hackney AC, Ihalainen JK, Mikkonen RS, Bruinvels G. Fueling Women’s Football: Evidence-Informed Practical Nutrition Strategies for Performance and Health. Sports Med. 2026 Mar 18. doi: 10.1007/s40279-026-02413-8.





