El artículo comienza explicando el concepto de miocinas, definido como el conjunto de citoquinas y proteínas bioactivas secretadas por el músculo esquelético. Desde su propuesta en 2003 por Pedersen, las miocinas se han consolidado como mediadores clave entre el músculo y otros órganos. Aunque inicialmente se centraron en moléculas como IL-6 o miostatina, la investigación ha identificado progresivamente un amplio repertorio que incluye irisina, mionectina (CTRP15), decorina, FGF21, entre otros.
El músculo, especialmente en respuesta a la actividad física, libera estas sustancias que actúan de forma local y sistémica modulando procesos metabólicos, vías de señalización, regeneración tisular, expresión de proteínas y diferenciación celular. En este contexto surge un interés creciente por su papel en el metabolismo óseo, ya que el hueso no es un tejido pasivo, sino un órgano dinámico dependiente del equilibrio entre osteoblastos, osteoclastos y osteocitos.
La introducción destaca dos grandes vías de señalización esenciales para la interacción músculo-hueso:
- Wnt/β-catenina, fundamental para la diferenciación osteoblástica y el mantenimiento de la masa ósea.
- p38 MAPK, que participa tanto en osteoblastogénesis como en regulación osteoclástica.
Estas vías son moduladas por diversas miocinas, lo que convierte al músculo en un regulador endocrino directo de la salud ósea. La revisión se plantea entonces un doble objetivo:
- Identificar qué miocinas influyen sobre el metabolismo óseo.
- Describir sus mecanismos celulares y moleculares, basados en estudios animales, celulares y humanos.
Tras un proceso sistemático siguiendo PRISMA, de 644 artículos iniciales se seleccionaron 18 estudios originales, lo que demuestra que, aunque el campo está en expansión, aún existe una limitada evidencia primaria.
Resultados generales
Los estudios recopilados evaluaron cinco miocinas principales:
irisina, miostatina, mionectina, FGF2, e interleucinas (IL-6 e IL-15).
- 13 estudios fueron preclínicos, lo que indica que la mayor parte del conocimiento actual proviene de modelos animales o celulares.
- 5 estudios fueron clínicos, basados en población pediátrica y adulta.
En conjunto, los resultados muestran que las miocinas pueden tener efectos anabólicos o catabólicos sobre el hueso, dependiendo del tipo de molécula, el estado metabólico y el momento del ciclo de remodelación ósea.
Discusión
La discusión del artículo profundiza en cómo cada miocina contribuye —de manera positiva o negativa— a la regulación del hueso.
Irisina: la miocina con mayor evidencia anabólica
La irisina, fragmento del precursor FNDC5 y secretada durante el ejercicio, es la miocina más estudiado y muestra efectos consistentes en la promoción de la formación ósea. Los mecanismos descritos incluyen:
- Activación de la vía p38 MAPK, que aumenta la expresión de genes osteogénicos.
- Estimulación del ERK1/2, reduciendo la apoptosis de osteocitos.
- Modulación del sistema Wnt/β-catenina mediante regulación de la autofagia y la inhibición indirecta de esclerostina.
La evidencia preclínica demuestra:
- Incremento de la diferenciación osteoblástica.
- Inhibición de la diferenciación osteoclástica mediante bloqueo de la vía NF-κB.
- Mejora de la reparación ósea, incluso en situaciones metabólicas adversas como la diabetes.
La evidencia humana coincide parcialmente: niveles bajos de irisina se asociaron con menor densidad mineral ósea en adultos con enfermedad renal crónica y diabetes tipo 2. Esto sugiere un potencial uso clínico de irisina como biomarcador de salud ósea.
Miostatina: un modulador catabólico del hueso
La miostatina, miembro de la familia TGF-β e inhibidora del crecimiento muscular, muestra efectos indirectos y directos sobre el hueso:
- Indirectos:
La pérdida de masa muscular reduce la carga mecánica sobre el esqueleto, favoreciendo la pérdida ósea. - Directos:
- Estimula la vía Smad2/3, que favorece la expresión de genes pro-resortivos.
- Aumenta la producción de FGF23, asociado con alteraciones del metabolismo fosfocálcico.
- Favorece la diferenciación osteoclástica mediante activación de NFATc1, aumentando el número y tamaño de osteoclastos.
Un hallazgo relevante es que, aunque incrementa la cantidad de osteoclastos, no potencia su actividad resorptiva individual, lo cual sugiere un mecanismo de amplificación celular más que funcional.
En humanos (población pediátrica), niveles elevados de miostatina se correlacionaron con:
- Bajo índice de masa corporal,
- Reducción de vitamina D,
- Cambios en marcadores de recambio óseo (P1NP y sRANKL),
lo cual refuerza su papel catabólico.
Mionectina: un regulador dual del remodelado óseo
Mionectina (CTRP15), asociada al metabolismo energético, muestra efectos complejos:
- Inhibe la diferenciación de osteoblastos, disminuyendo la actividad de la ALP.
- Inhibe la diferenciación de osteoclastos, reduciendo un exceso de resorción.
La discusión interpreta este doble efecto como un posible mecanismo homeostático, cuya función sería evitar un remodelado excesivo en estados de estrés metabólico (p. ej., obesidad, diabetes). No obstante, sus implicaciones clínicas aún no están claras.
FGF2: un modulador poderoso pero bifásico
FGF2, secretado por múltiples tejidos incluido el músculo, ejerce:
Efectos anabólicos
- Estimula la proliferación y diferenciación osteoblástica mediante activación de MAPK/ERK y PI3K/AKT.
- Inhibe sclerostina y Dkk1, activando la vía Wnt/β-catenina.
- Promueve la expresión de BMP-2 y Runx2.
Efectos catabólicos
- Puede aumentar la osteoclastogénesis a través de:
- Activación de ERK-CREB.
- Incremento de COX-2 y prostaglandinas.
- Elevación de RANKL.
Estos efectos contrapuestos indican que FGF2 actúa según la fase del remodelado óseo:
anabólico en formación, catabólico en remodelación.
Interleucinas IL-6 e IL-15: efectos dependientes del contexto
Interleucina-6
IL-6 posee un rol dual:
- Durante el ejercicio:
- Aumenta la actividad osteoblástica.
- Favorece el recambio óseo adaptativo.
- En inflamación crónica:
- Incrementa RANKL.
- Favorece la resorción ósea.
Interleucina-15
IL-15 se asocia a:
- Remodelado muscular y perfil oxidativo.
- Estimulación de la diferenciación osteoclástica.
- Promoción de apoptosis osteoblástica mediada por células NK.
Su papel, aunque relevante, está menos estudiado respecto al hueso que IL-6.
Conclusión
El texto concluye que existe evidencia suficiente para afirmar que las miocinas representan un eje fisiológico decisivo en la comunicación músculo–hueso. Aunque la irisina muestra un efecto favorable consistente, otras miocinas presentan acciones complejas y contextuales, lo que explica por qué la influencia del ejercicio sobre la salud ósea no depende solo de la carga mecánica.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/12/Effect-of-myokines-on-bone-tissue-metabolism.pdf
Referencia completa:
Jaśkiewicz Ł, Romaszko-Wojtowicz A, Chmielewski G, Kuna J, Krajewska-Włodarczyk M. Effect of myokines on bone tissue metabolism: a systematic review. Bone. 2025 Dec;201:117654. doi: 10.1016/j.bone.2025.117654.



