Metodología para valorar la máxima de oxidación de las grasas (FATmax)

Artículos de Fisiología del Ejercicio

Chávez Guevara IA, Amaro-Gahete FJ. Methodological issues related to maximal fat oxidation and FATmax reproducibility: a narrative review. Int J Obes (Lond). 2025 Jul 24. doi: 10.1038/s41366-025-01861-y.

La oxidación máxima de grasas (MFO) y la intensidad del ejercicio que la produce (FATmax) son parámetros fisiológicos clave para entender la salud metabólica, particularmente en personas con obesidad y enfermedades cardiometabólicas. Estos indicadores se asocian directamente con la sensibilidad a la insulina, la capacidad oxidativa muscular y la lipólisis del tejido adiposo. Sin embargo, la reproducibilidad de estas mediciones ha sido cuestionada, lo que plantea serias dudas sobre su validez para uso clínico y en investigación.

La obesidad se caracteriza por una inflexibilidad metabólica y la acumulación ectópica de grasa en órganos no adiposos como el hígado, el páncreas y el músculo esquelético. Esto se traduce en resistencia a la insulina, enfermedad hepática grasa no alcohólica y complicaciones cardiovasculares. Por ello, evaluar la capacidad de oxidación de grasas durante el ejercicio es fundamental para la prevención y tratamiento de estas enfermedades.

Múltiples estudios muestran que los valores de MFO y FATmax son menores en personas con obesidad, diabetes tipo 2 o hígado graso no alcohólico, en comparación con individuos sanos. Además, se ha propuesto que estos indicadores pueden guiar prescripciones de ejercicio personalizadas. Por ejemplo, se sugiere que las personas con más de un 35% de grasa corporal deberían ejercitarse al 61–66% de su frecuencia cardíaca máxima (FCmáx) para optimizar la oxidación de grasas.

Sin embargo, para que estos parámetros sean clínicamente útiles, su reproducibilidad debe estar garantizada. El primer estudio relevante, de Achten y Jeukendrup (2003), encontró un error típico bajo, pero desde entonces se han propuesto más de 15 protocolos de ejercicio y 10 métodos analíticos distintos, sin llegar a una estandarización adecuada.

Principales problemas metodológicos

Uno de los hallazgos clave de esta revisión es que la mayoría de los estudios sobre reproducibilidad de MFO y FATmax no cumplen con las guías metodológicas recomendadas para evaluar fiabilidad en ciencias del deporte. Aunque más del 50% de los estudios revisados concluyen que la fiabilidad es buena, muchas veces esta afirmación no se respalda con los datos, ya que presentan amplios límites de concordancia y coeficientes de variación altos.

En general, los estudios tienden a centrarse en hombres jóvenes, sin desglosar los resultados por sexo o edad, lo que limita la generalización de los hallazgos. A pesar de que factores como el sexo biológico y la condición física pueden influir en la variabilidad intraindividual de MFO y FATmax, no parecen afectar su reproducibilidad directamente.

Una de las grandes fuentes de variabilidad entre estudios es la heterogeneidad de los protocolos de ejercicio y métodos de análisis. Por ejemplo:

  • La mayoría de los estudios utilizan pruebas de esfuerzo progresivo en cicloergómetro, aunque también hay estudios con cinta de correr o ergómetros de esquí.
  • El método de análisis más común es la regresión polinómica del perfil de oxidación de grasas, pero también se usan inspección visual, modelos sinusales y análisis doble del cociente respiratorio.
  • Solo dos estudios compararon directamente diferentes métodos analíticos. Los modelos sinusales ofrecieron menor sesgo en hombres jóvenes entrenados, mientras que la regresión polinómica fue más precisa en individuos no entrenados.

No existe aún un consenso sobre cuál es el método más preciso, por lo que los autores sugieren incluir varios enfoques en estudios futuros para comparar su validez.

Otro gran problema metodológico es la falta de estandarización del consumo de macronutrientes y de la actividad física antes de las pruebas. La mayoría de los estudios no controlaron estos factores de manera adecuada, lo cual puede influir significativamente en los valores de MFO y FATmax.

Por ejemplo, la ingesta de carbohidratos 24 horas antes de la prueba puede reducir la MFO hasta en un 30%, debido a un aumento de insulina que inhibe la lipólisis. Además, cambios en la actividad física habitual también podrían alterar la oxidación de grasas, aunque este aspecto ha sido poco estudiado.

Se recomienda que futuros estudios estandaricen las comidas previas, utilicen diarios dietéticos o incluso controlen los alimentos entregando comidas iguales a los participantes. En cuanto a la actividad física, idealmente debería controlarse mediante acelerometría o, al menos, mediante diarios de actividad.

La precisión de los carros metabólicos utilizados para medir la oxidación de grasas durante el ejercicio también es cuestionable. Muchos dispositivos tienen errores de medición superiores al 10%, lo que podría explicar parte de la variabilidad día a día observada en MFO y FATmax. Algunos estudios utilizan equipos cuya precisión para medir la oxidación de grasas no ha sido validada adecuadamente.

Por ello, los autores recomiendan que los centros de investigación y entrenamiento validen sus equipos para evitar errores sistemáticos.

La variabilidad día a día en MFO y FATmax debe ser tenida en cuenta tanto en investigación como en la práctica clínica. Muchas correlaciones observadas entre estos parámetros y biomarcadores cardiometabólicos podrían estar infladas si se basan en una única medición, sin considerar su reproducibilidad.

Además, los cambios observados tras intervenciones con ejercicio o dieta suelen ser similares a la variabilidad interdiaria, lo que hace difícil discernir si los efectos son reales o fruto del error de medición. Esto ha llevado incluso a errores de interpretación en revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes.

En el ámbito del entrenamiento, conocer la variabilidad de estos parámetros puede ayudar a ajustar mejor la prescripción del ejercicio. Por ejemplo, si el FATmax varía un 5% entre días, este margen puede usarse para definir un rango objetivo de frecuencia cardíaca o velocidad de marcha.

Recomendaciones metodológicas finales

Para mejorar la calidad de la evidencia futura, los autores proponen:

  1. Incluir al menos 50 participantes para garantizar potencia estadística.
  2. Realizar al menos tres sesiones de prueba para evaluar la variabilidad.
  3. Incorporar una sesión de familiarización, especialmente en personas sedentarias.
  4. Reportar múltiples métricas de fiabilidad: correlaciones de Pearson, coeficientes de correlación intraclase (ICC) y coeficientes de concordancia.
  5. Evitar el uso exclusivo de los límites de Bland-Altman y optar por modelos de regresión lineal.

Solo con una metodología rigurosa y estandarizada se podrá determinar la verdadera utilidad clínica y fisiológica de la MFO y el FATmax.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/08/Methodological-issues-related-to-maximal-fat-oxidation-and.pdf

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