¿Interfiere el ejercicio combinado en el cáncer de mama? Evidencia para personalizar la prescripción

Ejercicio en Patologías Crónicas

El cáncer de mama es el cáncer más diagnosticado en mujeres a nivel mundial, con más de 2 millones de nuevos casos anuales. Aunque los tratamientos actuales (cirugía, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia y terapias dirigidas) han mejorado significativamente la supervivencia, generan una carga sustancial de efectos secundarios neuromusculares y metabólicos. Entre los más relevantes se encuentran la fatiga relacionada con el cáncer, la pérdida de masa magra, la disminución de la función física y la reducción de la fuerza muscular. Estos efectos no solo deterioran la calidad de vida, sino que también se asocian con mayor riesgo de mortalidad y recurrencia.

En este contexto, la medicina del ejercicio ha adquirido un papel central en el manejo integral del cáncer de mama. Las principales sociedades científicas recomiendan el ejercicio físico a lo largo de todo el continuo oncológico, desde la prehabilitación hasta la supervivencia. Sin embargo, no todas las modalidades de ejercicio inducen las mismas adaptaciones.

El entrenamiento de fuerza (RE, resistance exercise) se asocia principalmente con mejoras en masa magra y fuerza muscular mediante estímulos anabólicos específicos. El ejercicio aeróbico (AE, aerobic exercise), por su parte, mejora la capacidad cardiorrespiratoria y ciertos aspectos metabólicos. La combinación de ambos (COMB, concurrent training) se ha considerado una estrategia atractiva para obtener beneficios integrales, al integrar adaptaciones neuromusculares y cardiorrespiratorias.

No obstante, en población sana se ha descrito el denominado “interference effect” o efecto de interferencia: la combinación de entrenamiento de fuerza y ejercicio aeróbico podría atenuar las ganancias en masa muscular y fuerza respecto al entrenamiento de fuerza aislado. Este fenómeno se ha atribuido a mecanismos moleculares divergentes (activación diferencial de vías como mTOR y AMPK), a la fatiga residual acumulada y a limitaciones en la capacidad de recuperación.

En mujeres con cáncer de mama, este posible efecto cobra especial relevancia. El tratamiento oncológico ya compromete la función inmunológica, incrementa la inflamación sistémica y favorece la pérdida de masa muscular. Por tanto, combinar estímulos potencialmente “competitivos” podría agravar la dificultad para inducir adaptaciones anabólicas. Sin embargo, hasta la fecha no existía una síntesis sistemática que evaluara específicamente si el entrenamiento combinado compromete los beneficios del entrenamiento de fuerza en esta población.

El objetivo de esta revisión sistemática con metaanálisis en red fue investigar si prescribir ejercicio combinado produce un efecto de interferencia en comparación con el entrenamiento de fuerza aislado sobre cuatro aspectos clave: fatiga, masa magra, función física y fuerza muscular en mujeres con cáncer de mama. Además, se analizaron posibles moderadores demográficos, clínicos y relacionados con la prescripción del ejercicio.

Discusión

El análisis incluyó 116 ensayos clínicos aleatorizados con más de 9000 mujeres. Los resultados ofrecen un panorama matizado y clínicamente relevante.

Fatiga

En el análisis global, tanto el entrenamiento de fuerza como el ejercicio combinado redujeron la fatiga de forma similar frente al grupo control. No se observó un efecto de interferencia claro en el análisis principal.

Sin embargo, los análisis por subgrupos revelaron que el ejercicio combinado podría atenuar los beneficios del entrenamiento de fuerza durante determinados contextos clínicos, especialmente durante quimioterapia adyuvante y en el periodo perioperatorio. Este hallazgo es coherente con la hipótesis de que la carga total de trabajo (fuerza + aeróbico) podría superar la capacidad de recuperación en fases de alto estrés fisiológico.

Los autores sugieren que la fatiga acumulada, la inflamación inducida por los tratamientos y las respuestas moleculares divergentes podrían explicar este fenómeno. En pacientes sometidas a quimioterapia —régimen especialmente asociado a fatiga intensa— el entrenamiento de fuerza aislado podría ser más eficaz que el combinado.

Desde una perspectiva clínica, esto obliga a cuestionar la prescripción “automática” de programas combinados durante fases de tratamiento activo.

Masa magra

Aquí el patrón es más consistente. El entrenamiento de fuerza fue la intervención más eficaz para aumentar la masa magra. Aunque el ejercicio combinado también produjo incrementos, estos fueron menores. Tras eliminar estudios atípicos en análisis de sensibilidad, la superioridad del entrenamiento de fuerza fue estadísticamente significativa.

Este posible efecto de interferencia fue relativamente estable a través de múltiples subgrupos demográficos y clínicos. La interpretación fisiológica es plausible: la combinación de estímulos podría activar vías moleculares que compiten entre sí, reduciendo la señal anabólica neta. En un organismo ya comprometido por quimioterapia, radioterapia o hormonoterapia —tratamientos asociados a inflamación, estrés oxidativo y pérdida de masa magra— esta competencia podría ser más marcada.

Dado que la pérdida de masa magra se asocia a mayor mortalidad y peor tolerancia al tratamiento, los autores subrayan la importancia de priorizar el entrenamiento de fuerza cuando el objetivo terapéutico sea preservar o aumentar la masa muscular.

Función física

Tanto el entrenamiento de fuerza como el combinado mejoraron significativamente la función física global frente a controles, con tamaños del efecto elevados. En el análisis principal no hubo diferencias significativas entre ambos.

Sin embargo, en subgrupos específicos (tratamiento hormonal, radioterapia, programas no supervisados o de corta duración), el entrenamiento de fuerza mostró ventajas clínicas relevantes. Este hallazgo es importante en pacientes que reciben inhibidores de aromatasa, ya que estos se asocian con pérdida de densidad mineral ósea y mayor riesgo de caídas.

Desde una perspectiva funcional, la preservación de la fuerza muscular parece desempeñar un papel central en la mejora de pruebas como el sit-to-stand o el 6-minute walk test.

Fuerza muscular

El resultado más robusto del estudio fue la superioridad del entrenamiento de fuerza sobre el ejercicio combinado en el aumento de la fuerza muscular. Aunque el ejercicio combinado también mejoró la fuerza, la magnitud fue menor.

Tras análisis de sensibilidad, la diferencia entre entrenamiento de fuerza y combinado alcanzó significación estadística clara, lo que refuerza la hipótesis de interferencia en este dominio. Este hallazgo es coherente con la literatura en población sana y con el principio de especificidad del entrenamiento.

Dado que mayores niveles de fuerza muscular se asocian con menor mortalidad tras diagnóstico oncológico, esta diferencia no es trivial desde el punto de vista clínico.

Integración e implicaciones clínicas

En conjunto, los resultados no desacreditan el ejercicio combinado, que sigue siendo beneficioso respecto al control. Sin embargo, cuestionan la idea de que “más estímulos equivalen a más beneficios” en todos los contextos.

El efecto de interferencia parece:

  • Poco consistente para fatiga y función física en el análisis global.
  • Más evidente para masa magra y fuerza muscular.
  • Más pronunciado durante tratamientos activos intensivos.

Esto sugiere que la prescripción debe ser personalizada según:

  • Fase del tratamiento.
  • Objetivo prioritario (fatiga, capacidad cardiorrespiratoria, masa muscular, fuerza).
  • Capacidad de recuperación.
  • Intensidad y volumen del programa.

Cuando el objetivo principal sea preservar masa magra y fuerza —especialmente durante quimioterapia u hormonoterapia— el entrenamiento de fuerza aislado podría ser la opción preferente. El ejercicio combinado podría reservarse para fases posteriores o cuando el objetivo incluya mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.

Los autores enfatizan que la medicina del ejercicio en oncología debe abandonar modelos generalistas y avanzar hacia prescripciones específicas basadas en características clínicas y fisiológicas individuales.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/02/Do-Combined-Resistance-and-Aerobic-Exercise-Programs.pdf

Referencia completa del artículo:

Lopez P, Rech A, Petropoulou M, Silveira CB, Molinari T, Muller CT, Casara P, Bettariga F, Singh F, Radaelli R. Do Combined Resistance and Aerobic Exercise Programs Cause an Interference Effect in Women with Breast Cancer? A Systematic Review and Network Meta-analysis. Sports Med. 2026 Feb 20. doi: 10.1007/s40279-026-02402-x.

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