El factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) desempeña un papel esencial en la plasticidad neuronal, la supervivencia celular, la formación de sinapsis y los procesos de aprendizaje y memoria. A través de su interacción con el receptor TrkB, participa en adaptaciones estructurales y funcionales del sistema nervioso, lo que ha despertado un creciente interés por el ejercicio físico como estímulo capaz de modular su expresión. Sin embargo, las concentraciones sanguíneas de BDNF no constituyen una medida validada de su disponibilidad o actividad en el cerebro.
La conexión entre ejercicio y señalización neurotrófica tiene una base fisiológica plausible. La actividad neuronal, las modificaciones hemodinámicas y diferentes mediadores relacionados con la contracción muscular podrían intervenir en esta respuesta. Entre las vías propuestas destacan PGC-1α/FNDC5, el β-hidroxibutirato y la catepsina B. Aunque contribuyen a explicar posibles mecanismos de comunicación entre ejercicio y cerebro, su participación específica en los cambios del BDNF circulante en humanos todavía no está demostrada.
La evidencia procedente de 48 ensayos clínicos aleatorizados, con 2361 participantes y 56 comparaciones, muestra que el entrenamiento físico mantenido produce, en promedio, un aumento moderado del BDNF circulante frente a la ausencia de ejercicio (g de Hedges = 0,41). No obstante, la heterogeneidad fue considerable (I² = 67 %), de modo que esta respuesta positiva global no garantiza incrementos en todas las poblaciones ni con cualquier programa de entrenamiento.
El tipo de ejercicio tampoco permitió establecer una jerarquía concluyente. El entrenamiento aeróbico y el combinado mostraron aumentos estadísticamente significativos, mientras que el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) y el entrenamiento de fuerza presentaron estimaciones más inciertas. Sin embargo, no se demostraron diferencias significativas entre modalidades. Tampoco aparecieron diferencias robustas según la condición clínica de los participantes o la duración de las intervenciones.
Una cuestión especialmente relevante es la relación dosis-respuesta. Al considerar conjuntamente el volumen total prescrito y la intensidad moderada o vigorosa, no se observaron asociaciones significativas con la magnitud del cambio en BDNF. Tampoco se identificó una relación consistente con los minutos semanales ni evidencia suficiente de una respuesta no lineal. Esto no significa que la dosis carezca de importancia biológica: la intensidad se clasificó de forma relativamente amplia y el volumen programado no refleja necesariamente la carga realmente completada, la adherencia o la progresión.
La interpretación también depende del procedimiento analítico. Los incrementos estimados fueron mayores en plasma que en suero, pero esa diferencia perdió solidez con análisis estadísticos más robustos. La liberación plaquetaria, la centrifugación y el momento de extracción pueden modificar las concentraciones obtenidas. Además, la certeza global de la evidencia fue muy baja por limitaciones metodológicas, heterogeneidad y posibles sesgos de publicación.
En definitiva, el ejercicio regular parece favorecer el aumento del BDNF periférico, pero todavía no puede afirmarse que este cambio represente una mayor actividad neurotrófica cerebral ni definirse una dosis óptima para estimularlo. La prescripción del ejercicio debe seguir fundamentándose principalmente en beneficios clínicos, funcionales y cognitivos demostrados, no en la modificación de un biomarcador aislado.
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Referencia completa del artículo:
Huang G, Tan L, Zhu L, Meng Q, Bao C, Feng X. Dose-Response Effects of Exercise Training on Circulating Brain-Derived Neurotrophic Factor (BDNF): A Systematic Review and Meta-analysis of Randomised Controlled Trials. Mol Neurobiol. 2026 Oct 26;63(1):993. doi: 10.1007/s12035-026-06272-2.