Requerimiento energético en futbolistas lesionados en rehabilitación

Fútbol

El fútbol profesional es un deporte intermitente de alta intensidad, caracterizado por acciones explosivas repetidas como sprints, saltos, cambios de dirección y contactos físicos, intercaladas con periodos de menor intensidad. Estas exigencias físicas explican la elevada incidencia de lesiones, especialmente en las extremidades inferiores, con tasas cercanas a 6,8 lesiones por cada 1000 horas de exposición. En el fútbol profesional europeo, los equipos de élite pueden acumular alrededor de 50 lesiones por temporada, una cifra que además tiende a incrementarse debido a la congestión del calendario competitivo. Dentro de este contexto, las lesiones musculares, y en particular las de la musculatura isquiotibial, han mostrado un aumento significativo en las últimas dos décadas.

Las lesiones no solo tienen un impacto deportivo directo, afectando al rendimiento individual y colectivo, sino que también suponen un coste económico muy elevado para los clubes. En la English Premier League (EPL), se estima que las pérdidas asociadas a la disminución del rendimiento por lesiones alcanzan decenas de millones de libras por temporada. Por ello, optimizar los procesos de rehabilitación y retorno al juego constituye una prioridad estratégica para los equipos profesionales.

Dentro de los enfoques multidisciplinares empleados en la rehabilitación, la nutrición deportiva desempeña un papel fundamental. En las fases iniciales de recuperación, es habitual la restricción de la carga mecánica mediante inmovilización o limitación del apoyo, lo que conduce a periodos de desuso muscular. Este desuso se asocia rápidamente a una supresión de la síntesis proteica miofibrilar y al desarrollo de resistencia anabólica, incluso en presencia de una ingesta adecuada de proteínas. Como consecuencia, pueden producirse pérdidas significativas de masa libre de grasa en pocos días, lo que compromete la función muscular y retrasa el retorno al rendimiento previo a la lesión.

En este contexto, conocer con precisión las necesidades energéticas durante la rehabilitación resulta clave para diseñar estrategias nutricionales eficaces. Sin embargo, la evidencia disponible es muy limitada. Hasta la fecha, solo un estudio había cuantificado el gasto energético total diario (TDEE) en un futbolista profesional en rehabilitación utilizando el método del agua doblemente marcada (DLW), y lo había hecho en una fase relativamente tardía tras una lesión del ligamento cruzado anterior. Se desconoce, por tanto, cómo varía el TDEE en fases más tempranas de la rehabilitación o durante transiciones críticas como el paso de apoyo parcial a apoyo completo.

Además, existe la creencia generalizada de que el gasto energético disminuye de forma marcada durante la rehabilitación. No obstante, algunos datos sugieren que los procesos de reparación tisular pueden incrementar el coste energético basal, y que el uso de muletas o el mantenimiento de una elevada actividad terapéutica puede atenuar, o incluso revertir, la reducción esperada del TDEE. Estas hipótesis no habían sido comprobadas directamente en futbolistas profesionales mediante técnicas de referencia.

Por ello, el objetivo de este trabajo fue evaluar el gasto energético total diario en jugadores de la EPL durante diferentes fases de rehabilitación, utilizando el método DLW. Para ello, se analizaron dos estudios de caso: el primero, centrado en las dos primeras semanas de rehabilitación tras una lesión isquiotibial; y el segundo, enfocado en la transición de apoyo parcial a apoyo completo tras cirugía del recto femoral. El propósito último fue aportar información aplicable para optimizar la planificación nutricional durante la rehabilitación en fútbol de élite.

Resumen metodológico y resultados principales

El estudio incluyó a dos futbolistas profesionales internacionalmente convocados de la EPL. El gasto energético total diario se midió mediante agua doblemente marcada, considerada el patrón oro para la evaluación del gasto energético en condiciones de vida libre. La ingesta energética se estimó tanto mediante métodos dietéticos (fotografía remota de alimentos y recordatorios de 24 horas) como mediante cálculos derivados del DLW ajustados por cambios en los compartimentos corporales.

En el primer caso, correspondiente a una lesión isquiotibial, el TDEE aumentó de forma muy marcada entre la primera y la segunda semana de rehabilitación, pasando de aproximadamente 3140 a más de 4150 kcal/día. Este incremento se produjo en paralelo a una progresión sustancial del volumen e intensidad del entrenamiento terapéutico. A pesar de estos elevados requerimientos energéticos, el peso corporal se mantuvo estable, aunque se observaron cambios en la composición corporal, con una ligera reducción de la masa libre de grasa total y un aumento de la masa grasa, especialmente a nivel del tronco.

En el segundo caso, durante la rehabilitación tras cirugía del recto femoral, el TDEE aumentó en torno a 540 kcal/día al pasar de la fase de apoyo parcial a la de apoyo completo, aunque se mantuvo claramente por debajo de los valores registrados cuando el jugador estaba completamente recuperado y compitiendo. En ambas fases se detectaron déficits energéticos, acompañados de una pérdida progresiva de peso corporal.

Discusión

El principal hallazgo de este trabajo es que el gasto energético total diario en futbolistas profesionales puede aumentar de forma sustancial durante la rehabilitación, especialmente en fases tempranas o en momentos de transición funcional clave. En el caso de la lesión isquiotibial, el incremento de más de 1000 kcal/día en tan solo una semana pone de manifiesto que la rehabilitación activa puede generar demandas energéticas comparables a las de un jugador plenamente entrenado.

Estos resultados cuestionan la idea, todavía extendida en la práctica clínica, de que la rehabilitación implica necesariamente una reducción pronunciada del gasto energético. Por el contrario, el aumento progresivo del volumen de ejercicio terapéutico, la reintroducción del trabajo cardiovascular y de fuerza, y el incremento del gasto asociado a la movilidad diaria pueden elevar rápidamente el TDEE. En el segundo caso, el paso de apoyo parcial a completo se identificó como un periodo crítico de aumento del gasto energético, aunque insuficiente para alcanzar los valores previos a la lesión.

Desde el punto de vista de la composición corporal, los datos muestran que mantener el peso corporal no garantiza la preservación de la masa libre de grasa. En el primer caso, a pesar de una ingesta proteica elevada y una adecuada periodización del entrenamiento, se produjo una redistribución desfavorable, con pérdida de masa libre de grasa y ganancia de masa grasa. Este fenómeno subraya la importancia de evaluar la composición corporal y no solo el peso durante la rehabilitación.

Un hallazgo especialmente interesante fue la mayor pérdida de masa libre de grasa en la extremidad no lesionada, lo que contrasta con estudios previos en lesiones de rodilla. Los autores sugieren que esto podría deberse a un mayor grado de desentrenamiento relativo en la pierna dominante, habitualmente más desarrollada en futbolistas, aunque esta hipótesis requiere confirmación en estudios futuros.

En el segundo caso, el déficit energético observado durante la transición a apoyo completo podría haber comprometido los procesos de recuperación. La literatura indica que una disponibilidad energética insuficiente puede afectar negativamente a la síntesis proteica muscular, retrasar la cicatrización tisular y favorecer la pérdida de masa libre de grasa, incluso cuando la ingesta proteica es adecuada. En este contexto, los autores destacan que un mayor aporte de hidratos de carbono podría haber sido necesario para cubrir el incremento del gasto energético asociado a la progresión funcional.

En conjunto, los resultados refuerzan la necesidad de un enfoque nutricional dinámico y personalizado durante la rehabilitación, ajustando la ingesta energética y de macronutrientes a las demandas reales de cada fase. Asimismo, ponen de relieve la utilidad del método DLW como herramienta de referencia para comprender la variabilidad del gasto energético en contextos clínicos complejos, aunque reconocen que su aplicación rutinaria es limitada por razones prácticas y económicas.

Conclusión

Este estudio aporta evidencia novedosa sobre la magnitud y variabilidad del gasto energético durante la rehabilitación en futbolistas profesionales. Los datos muestran que el TDEE puede aumentar rápidamente y alcanzar valores elevados incluso en fases tempranas de la recuperación, lo que exige una planificación nutricional cuidadosa y flexible. Identificar periodos críticos, como las transiciones de carga y apoyo, resulta clave para evitar déficits energéticos que puedan comprometer la recuperación funcional y el retorno al rendimiento.

Referencia completa del artículo:

Wee Lun Foo, Paul T. Fisher, Richard A. Clark, Jose L. Areta, Graeme L. Close, Catherine Hambly, John R Speakman, Emma Tester and James P. Morton. Energy requirements of injured soccer players: a doubly labelled water case series from the English Premier League.  Performance Nutrition (2026) 2:2. https://doi.org/10.1186/s44410-025-00018-2

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/01/Energy-requirements-of-injured-soccer-players.pdf

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