Resistance training and stroke: a critical analysis of different training programs (pdf original)
Gambassi BB, Coelho-Junior HJ, Schwingel PA y col
Stroke Res Treat. 2017;2017:4830265. doi: 10.1155/2017/4830265
Introducción
El ictus se define como una pérdida neurológica causada por una perfusión anormal del tejido cerebral. Los tipos más comunes de ictus se deben a una hemorragia intracerebral, una hemorragia subaracnoidea o a una isquemia. Una proyección reciente publicada por la American Heart Association (AHA), indica que en el año 2030, 3.4 millones de personas de más de 18 años sufrirán un diagnóstico clínico de ictus. Una de las características de esta enfermedad es el mal pronóstico, debido principalmente a una pérdida de la capacidad funcional y del fitness cardiorrespiratorio. En el año 2013, el ictus causó una de cada 20 muertes en USA y cada 40 segundos alguien sufrió uno de ellos. Existen varios factores asociados al ictus, como la hipertensión, la diabetes, la fibrilación auricular, niveles elevados de triglicéridos, el consumo de tabaco, una dieta inadecuada, historia familiar y genética, el sexo, la ateroesclerosis, la enfermedad renal crónica, la apnea del sueño y la inactividad física. En relación a este último factor, se ha demostrado ya que individuos moderadamente activos o muy activos presentan entre un 20 y un 27% menos de riesgo de padecer un ictus, que aquellos que no lo son. Por otro lado, también hay evidencia de que el ejercicio tiene una fuerte capacidad de colaborar en cambios en la capacidad cardiorrespiratoria, movilidad, cognición, capacidad motora y equilibrio en supervivientes de ictus. Algunas publicaciones han establecido que el ejercicio de fuerza (RT) puede suponer un papel importante en la rehabilitación de estos individuos. Los beneficios del RT vendrían dados por su capacidad demostrada de modular parámetros neuromusculares en pacientes con fenotipos parecidos a aquellos que han sufrido un ictus. Sin embargo, hasta ahora, no se ha discutido acerca de la manipulación de las variables del RT (descansos entre series y ejercicios, número de series, número de repeticiones, intensidad, duración del entrenamiento y frecuencia semanal), pudiendo provocar diferentes respuestas cardiovasculares, metabólicas y neuromusculares.
Objetivo
Discutir los principales aspectos relacionados con la prescripción de programas de entrenamiento de la fuerza en pacientes de ictus, indicando los beneficios de este tipo de entrenamiento cuando todas las variables de importancia son incorporadas completamente, así como sugerir cómo deberían ser diseñados para mejorar su validez interna y externa.
Material y métodos
Bases de datos y estrategia de búsqueda
Estudios relevantes fueron identificados de forma computerizada y manual. Para la recolección de datos fueron utilizadas las bases de datos PubMed, Google Scholar y PEDro, incluyendo artículos desde 2003 hasta agosto de 2017 (últimos 15 años). Las palabras clave utilizadas fueron: “stroke”, “cerebrovascular accident”, “cerebral vascular accident”, “resistance exercise” y “resistance training”.
Selección de estudios
El modelo PICO (población, intervención, comparación y variables) fue utilizado para los criterios de inclusión: Artículos con humanos de ambos sexos de más de 18 años y con diagnóstico de ictus, artículos con programas de ejercicio de fuerza estructurados, ensayos controlados aleatorizados y artículos que traten los beneficios de salud. La búsqueda fue llevada a cabo por dos revisores independientes. Para cada artículo, si existía alguna discrepancia entre los revisores, era resuelta mediante discusión. En la primera búsqueda (por títulos y abstracts), los artículos eran incluidos cuando ambos revisores estaban de acuerdo. En la segunda revisión (por texto completo), los estudios se introducían cuando cualquiera de ambos creía que el artículo cumplía con los criterios de inclusión. Los revisores documentaban la calidad metodológica de los estudios y extraían los datos relevantes. Los criterios de calidad que se recogían eran: La comparación inicial de grupos, la aleatorización, todas las variables medidas y los detalles de los participantes.
Extracción de datos
La siguiente información fue registrada de todos los artículos: tipo de estudio, autores, año de publicación, participantes (tiempo desde el ictus, tamaño de la muestra y edad), beneficios del RT y estructura del programa de ejercicio. Este proceso fue llevado a cabo por dos revisores: Uno recogía los datos y el otro los revisaba.
Resultados y discusión
Un total de 478 artículos fueron identificados inicialmente. En total, 12 fueron incluidos basándose en los criterios de inclusión. Los 12 artículos incluyen 424 participantes con diagnóstico de ictus.
Efectos beneficiosos de los diferentes diseños de programas de RT en supervivientes de ictus
Los beneficios encontrados pueden agruparse en cinco categorías: Capacidades físicas (resistencia muscular, fuerza muscular y potencia y equilibrio), composición corporal, cognición, calidad de vida y factores de riesgo a nivel sanguíneo. Todas estas variables fueron mejoradas después de programas de RT en supervivientes de ictus. El principal resultado de esta revisión es el hecho de que solo 5 estudios presentaron de forma clara las variables del programa de RT. Los otros 7 estudios controlados randomizados no daban información acerca del descanso entre series o ejercicios. Las capacidades físicas se benefician de forma muy acusada tras los programas de RT. Se observaron mejoras en fuerza del 38,2% y en potencia muscular de entre el 28,5 al 61%. Sin embargo, los estudios diferían mucho en el número de repeticiones (6 a 20), las series (2 a 4), las sesiones por semana (2 a 3), las intensidades, el patrón de contracción y la extremidad implicada. Es importante establecer que las mejoras en fuerza muscular y potencia, pueden deberse a una velocidad de marcha aumentada y a la mejora en el equilibrio y la capacidad de transferencia. Además, mejoras reportadas por los propios pacientes en relación a su función indican que los pacientes se encuentran mejor para desarrollar actividades básicas y avanzadas del día a día, probablemente sufriendo menor fatiga y dolor muscular. Por otro lado, la mejora de la capacidad aeróbica pude depender mucho de las variables del programa de RT, mostrándose a veces, pocas variaciones en ese componente. A pesar de ello, se han observado mejoras del consumo de oxígeno del 6% después de un programa de RT. Estos datos muestran la importancia de la correcta modulación de las variables del RT en relación a las adaptaciones orgánicas. La monitorización de parámetros morfológicos es otro aspecto clínico importante en los pacientes con diagnóstico de ictus, existiendo evidencia de que un fenotipo sarcopénico se observa de forma clara en este tipo de pacientes. Solo dos estudios analizaron el efecto del programa de RT en aspectos morfológicos. En uno de los estudios se llevó a cabo un análisis del efecto del programa en la sección cruzada del cuádriceps de pacientes diagnosticados de ictus, lo que supone un hecho relevante en el aumento de conocimiento en relación con las acciones musculares concéntricas y excéntricas. Se observaron mejoras tras 12 semanas de entrenamiento con acciones excéntricas, lo que podría explicar las mejoras observadas en fuerza y potencia muscular y los beneficios de esta metodología. Sin embargo, la evidencia en este sentido es escasa, debiendo desarrollarse más estudios que analicen estos aspectos. En relación al aspecto cognitivo, los datos demuestran que los pacientes supervivientes de un ictus tienen discapacidades de entre el 20 y el 70%. En uno de los estudios analizados se observó una mejora en parámetros cognitivos (memoria, fluidez verbal, atención y velocidad de procesamiento de la información) tras el programa de RT. Al ser solo un estudio, se denota la necesidad de desarrollar más protocolos que analicen el efecto cognitivo de estos programas. Después de un evento cerebrovascular, los pacientes presentan una mayor prevalencia de desórdenes cardiometabólicos, lo que hace que aumenten las probabilidades de sufrir otro evento. Los programas de RT pueden ser beneficiosos en este punto debido a que pueden provocar un aumento de la traslocación de los trasportadores 4 de glucosa (GLUT4) y una hipertrofia muscular, aumentando la masa muscular y por tanto la absorción de glucosa total. Los datos muestran además una disminución de los factores de riesgo sanguíneos tras los programas de RT.
Limitaciones de los programas de RT
Las respuestas agudas o crónicas del organismo derivadas de programas de RT dependen de la organización de las variables del mismo (descansos entre series y ejercicios, número de series, número de repeticiones, intensidad, duración del entrenamiento y frecuencia semanal). La variable de descanso entre ejercicios y series es la que menos se describe en los programas de RT, lo que es llamativo, debido a la influencia que se conoce que tiene ese descanso en las respuestas cardiovasculares y metabólicas, así como en las respuestas neuromusculares. En relación a la intensidad, la mayor parte de las ocasiones es descrita a través del %RM, aunque algunos autores han descrito problemas a la hora de su uso, siendo quizá el método de uso de RPE el más recomendado.
Conclusiones
De los 12 artículos analizados, solo 5 de ellos describían todas las variables de los programas de RT. Por este motivo, más ensayos randomizados controlados en los que se describan todas las variables (descansos entre series y repeticiones, número de series, número de repeticiones, intensidad, duración del entrenamiento y frecuencia semanal) deben ser llevados a cabo en pacientes con diagnóstico de ictus.




