Aclimatación pasiva al calor: una vía eficaz para mejorar el VO₂max

Artículos de Fisiología del Ejercicio

El artículo analiza de forma crítica y contextualizada la evidencia reciente sobre la aclimatación pasiva al calor como una estrategia alternativa al entrenamiento en altitud para inducir adaptaciones hematológicas y cardiovasculares centrales en corredores bien entrenados. Tradicionalmente, el entrenamiento en hipoxia se ha utilizado para aumentar la masa de hemoglobina (Hbmass) mediante la estimulación de la eritropoyesis, con el objetivo de mejorar la capacidad de transporte de oxígeno y, en consecuencia, el rendimiento en resistencia. Sin embargo, las limitaciones logísticas y la dificultad de integrar la altitud en la planificación del entrenamiento han impulsado la búsqueda de métodos más accesibles que generen adaptaciones comparables.

En este contexto, la aclimatación al calor se ha propuesto como una alternativa viable. Los protocolos clásicos de aclimatación al calor suelen implicar ejercicio repetido en ambientes calurosos, lo que con frecuencia obliga a reducir la intensidad del entrenamiento y dificulta su compatibilidad con programas de alto rendimiento. Frente a ello, la exposición pasiva al calor, como la inmersión en agua caliente o el uso de sauna, emerge como una estrategia potencialmente más práctica, al permitir mantener la calidad del entrenamiento habitual.

El artículo comenta y discute en profundidad el estudio de Jenkins et al. (2025), que investigó los efectos de cinco semanas de inmersión pasiva en agua caliente sobre las adaptaciones hematológicas, cardiovasculares y el consumo máximo de oxígeno (VO₂max) en corredores entrenados. El diseño fue cruzado y con control intra-sujeto, comparando un periodo de inmersión en agua caliente con un periodo control, manteniendo constante la carga de entrenamiento. La inmersión se realizó cinco veces por semana, durante 45 minutos, con el agua a aproximadamente 40–42 °C.

Los resultados mostraron que la inmersión pasiva en agua caliente indujo adaptaciones termorreguladoras claras, como una mayor tasa de sudoración y una reducción de la temperatura timpánica durante la exposición, indicativas de una mejor tolerancia al calor. De forma temprana, se observó una expansión rápida del volumen plasmático, especialmente durante la primera semana, lo que provocó una hemodilución transitoria reflejada en la disminución del hematocrito. Este fenómeno es interpretado como una señal clave para activar la eritropoyesis, al reducir el contenido arterial de oxígeno y la presión parcial de oxígeno a nivel renal.

Con el paso de las semanas, el aumento inicial del volumen plasmático fue acompañado por un incremento progresivo del volumen de glóbulos rojos y de la masa total de hemoglobina, con un aumento aproximado de 33 g de Hbmass en cuatro semanas. Estas adaptaciones concuerdan con la hipótesis del “Critmeter”, que propone que el organismo tiende a mantener el hematocrito dentro de un rango óptimo para equilibrar la capacidad de transporte de oxígeno y la viscosidad sanguínea. El resultado final fue un aumento sostenido del volumen sanguíneo total.

Desde el punto de vista cardiovascular, la expansión del volumen sanguíneo incrementó la precarga cardíaca y se asoció a adaptaciones estructurales centrales, incluyendo un aumento del volumen telediastólico del ventrículo izquierdo. Esto se tradujo en un mayor volumen sistólico y en un incremento del gasto cardíaco máximo. En conjunto, estas adaptaciones centrales, junto con los cambios hematológicos, explican el aumento observado del VO₂max (≈2,7 mL·kg⁻¹·min⁻¹) y la mejora de la velocidad asociada al VO₂max.

Los análisis de regresión realizados en el estudio destacaron que la masa de hemoglobina fue el principal predictor del VO₂max absoluto, subrayando la relevancia de las adaptaciones hematológicas incluso en deportistas bien entrenados, en los que tradicionalmente se considera que el principal factor limitante del VO₂max es el gasto cardíaco máximo.

El artículo resalta varias implicaciones prácticas de gran interés. En primer lugar, demuestra que la aclimatación pasiva al calor puede inducir mejoras significativas en el rendimiento aeróbico sin interferir con la planificación del entrenamiento, lo que la convierte en una estrategia atractiva para atletas de alto nivel. Además, las mejoras en el VO₂max se observaron en condiciones termoneutrales, lo que indica que estas adaptaciones no son exclusivas del rendimiento en ambientes calurosos, sino que pueden transferirse a competiciones en climas templados.

Asimismo, los autores destacan el valor de analizar la secuencia temporal de las adaptaciones fisiológicas, mostrando que cambios relevantes pueden aparecer en menos de cinco semanas. Esto aporta flexibilidad a la aplicación práctica de estos protocolos en periodos de alta carga de entrenamiento o preparación competitiva.

Finalmente, el artículo también señala limitaciones y líneas futuras de investigación, como la necesidad de incluir medidas de eritropoyetina para clarificar los mecanismos implicados, determinar la dosis óptima de estímulo térmico y diferenciar los efectos del calor de los derivados de la presión hidrostática de la inmersión. También se plantea la duda de si otros métodos pasivos, como la sauna, pueden generar adaptaciones eritropoyéticas comparables a la inmersión en agua caliente.

En conjunto, este trabajo apoya de forma sólida la aclimatación pasiva al calor como una estrategia eficaz para inducir adaptaciones hematológicas y cardiovasculares centrales, con impacto positivo sobre el VO₂max y el rendimiento en corredores entrenados, posicionándola como una alternativa o complemento realista al entrenamiento en altitud.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/01/Assessing_passive_heat_acclimation_as_a_dual_stimu-1.pdf

Referencia completa del artículo:

Dunn RA, Bellini DP, McCollum TB, Ky AT, Brojanac AP, Hernandez MI, Keefe MS. Assessing passive heat acclimation as a dual stimulus for erythropoiesis and central cardiovascular adaptation in well-trained runners. J Physiol. 2026 Jan 17. doi: 10.1113/JP290619.

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